15 de septiembre de 2019 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los audios de Corinna que rematan a Juan Carlos I levantan ampollas en Casa Real

Las grabaciones dejan muy poco a la imaginación y vuelven a abrir una brecha en la imagen de la Corona por más que Felipe VI intenta poner distancias, siempre vuelve a titulares polémicos.

La "amiga entrañable" del Rey Emérito vuelve este miércoles a titulares para disgusto de La Zarzuela, que por más que intenta limpiar la imagen de la Corona y marcar distancias entre el reinado de Juan Carlos I y el de Felipe VI sigue topándose con la "princesa alemana". 

Ahora han trascendido audios en los que asegura que Don Juan Carlos la usó como testaferro, "no porque me quería, sino porque soy residente en Mónaco". 

De hecho, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, consultora afincada en Mónaco más conocida en España como "la amiga especial" de Juan Carlos I, afirma en unas grabaciones realizadas por el comisario José Manuel Villarejo en el año 2015 que el Rey emérito la utilizó como testaferro para ocultar patrimonio y propiedades en el extranjero y que contaba con cuentas en Suiza a nombre de su primo.

Según la información difundida este miércoles por El Español y OK Diario, que ofrecen las embarazosas grabaciones de audio, Corinna facilitó estos detalles a Villarejo, que se encuentra en prisión preventiva, en una reunión que ambos mantuvieron en la vivienda que ella tiene en un exclusivo barrio de Londres en el año 2015.

En aquel encuentro, propiciado por el empresario Juan Villalonga, amigo de ambos, ella contó que estaba viviendo una "pesadilla" porque el Rey había colocado diversas propiedades en Marruecos y otros lugares fuera de España a su nombre y en aquel momento, se las estaba reclamando, pero si ella las devolvía poniéndolas a nombre de terceros incurría en un delito de blanqueo.

"Ponen la propiedad dentro de la estructura, hacen como un contrato de venta y entonces parece todo perfecto. Claro, no pueden decir que el beneficiario es el otro (en referencia al Rey emérito). Entonces, sin decírmelo, me lo ponen y después dicen: "Esta no quiere devolverle la cosa". Pero si lo hago, es money laundering. Es blanqueo", dice uno de los fragmentos de la grabación transcritos.

"Me está poniendo una presión bárbara para que le devuelva esas cosas, pero si lo hago vulnero la ley y puedo ir a la cárcel", añade en la grabación, en la que señala que la utilizan como testaferro dado que en Mónaco no es preceptivo hacer declaración patrimonial, "lo han hecho con dos o tres cosas y están poniendo muchísima presión". "Por ejemplo: mandarle dinero o darle cosas... eso es blanqueo", insiste Sayn-Wittgenstein.

En otro momento de la conversación, la empresaria señala que estas presiones son para que ponga las propiedades a nombre del primo del Rey emérito Álvaro Orleans de Borbón, quien ya estaría asumiendo ese papel, siempre según las palabras de Corinna. "Ahora están tratando que yo pase estas cosas a Álvaro a través de Dante (señala en relación al abogado Dante Canonica). Están haciéndome la guerra porque yo no quiero cometer un delito", asegura.

"Ellos han puesto algunas cosas a nombre de su primo, que es Álvaro Orleans de Borbón, que también vive en Mónaco", apunta en la grabación, afirmando en inglés que esas cuentas no afloraron con la amnistía fiscal en relación a la que aprobó el Gobierno en 2012 y que permitía repatriar fondos opacos.

Corinna asegura que es este primo de Don Juan Carlos "el que paga los vuelos hasta Los Ángeles y otros vuelos privados". "Salen de Torrejón para no controlar (sic). De la zona militar. Pero es una compañía inglesa. Se llama Air Partners y salen con los aviones alquilados. Es Álvaro el que está pagando", dice sobre Orleans de Borbón, quien negó rotundamente toda esta información en conversación con El Español.

Corinna asegura haber recibido amenazas del CNI

Por otra parte, en las grabaciones difundidas Corinna cuenta que recibió amenazas del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que montó dos operaciones para hacerse con la documentación que pudiera guardar tras sus años de relación con Juan Carlos I, una en Londres y otra en Mónaco, de la que tendrían pruebas los equipos de seguridad del príncipe Alberto de Mónaco y el ministerio del Interior monaguesco.

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