18 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El Gobierno argentino planta y humilla a Sánchez para irse a recibir a Jinping

La llegada del presidente español al aeropuerto de Buenos Aires para participar en la cumbre del G20 no pudo ser más desoladora: estaban todos ocupados en la recepción del presidente chino.

La primera reunión del G20 no podría haber empezado peor para Pedro Sánchez, que ya en el mismo aeropuerto comprobó este jueves su pequeñez respecto al presidente chino.

Tuvo la mala suerte el presidente español de que su avión aterrizara en el aeropuerto internacional de Ezeiza casi a la vez que el de Xi Jinping, que precisamente ha estado esta semana de visita oficial en España junto a su esposa.

El resultado fue que apenas había nadie para recibirle porque las autoridades argentinas estaban volcadas en la recepción del presidente de la superpotencia asiática. Con el consiguiente mazazo al ego de Sánchez, que no tenía siquiera a su esposa a su lado (Begoña Gómez no ha viajado con él en esta ocasión).

El avión de Jinping y de su mujer, Peng Liyuan, llegó al aeródromo de Buenos Aires a las 19.38, y fue recibido con todo tipo de honores y una amplia comitiva encabezada por el canciller argentino, Jorge Faurie; el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó; el gobenador de Jujuy, Adolfo Morales; y el embajador chino en Argentina, Yang Wanming.

Según el Gobierno de Argentina, a su llegada se activó un protocolo especial porque Jinping está en el país en una visita de Estado, y no solo como participante de la cumbre del G20.

Sea como fuere, el caso es que mientras los argentinos recibían con toda la pompa y el boato al mandatario chino, aterrizó a unos cuantos metros el avión de Sánchez poco más de diez minutos después.

 El avión español junto al chino en el aeropuerto de Buenos Aires. 

 

El panorama que se encontró el socialista al bajar fue desolador: estaba para recibirle el embajador de España en Argentina, Francisco Javier Sandomingo Núñez, y poco más. 

El socialista quiere aprovechar su participación en esta cumbre, en la que le acompaña la ministra Nadia Calviño, para reformar su perfil internacional. Pero menuda forma de empezar. 

Cabe recordar que España está, técnicamente, de prestado en el G20 desde que Nicolas Sarkozy le cedió una silla a José Luis Rodríguez Zapatero en 2008 como país invitado. Con los años España se ha consolidado como un invitado permanente. 

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