21 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Pedro Sánchez activa el botón electoral con el PSOE resignado a su suerte

La bancada socialista, este martes.

La bancada socialista, este martes.

Puede que sea la última escenificación de un Gobierno muy dado a teatralizar, y de hecho el PP no se fía. Pero no lo parece a juzgar por lo ocurrido este martes en el Congreso.

Se lo dijo el ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE a quien le quiso oír por los pasillos del Congreso este martes por la tarde: no hay marcha atrás en la ruptura de las negociaciones con los independentistas para desencallar los Presupuestos.

Insinuó José Luis Ábalos que España se encamina a elecciones generales. Que es, por otra parte, la tesis que él siempre defendió: la de pasar por las urnas cuanto antes tras la moción de censura. Tesis que ha ido ganando adeptos en La Moncloa y Ferraz desde el domingo. La última fecha que se maneja en los mentideros es el 28 de abril. 

Puede que sea la última escenificación de un Gobierno muy dado a teatralizar, y de hecho el PP no termina de creerse que Pedro Sánchez vaya a convocar elecciones. Pero no lo parece. Socialistas e independentistas transmitieron durante toda la tarde que no hay vuelta de hoja. Delante de las cámaras y también detrás. Sobre todo detrás. 

Y, en vista de ello, los socialistas han hecho de la necesidad virtud y han decidido capitalizar su supuesto plante ante los de Quim Torra, que tan digna interpretó Carmen Calvo el viernes desde la mesa del Consejo de Ministros. De ahí que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, proclamara ante Joan Tardà (ERC) y Ferran Bel (PDeCAT), solemne: "No pondremos en ningún orden del día el derecho de autodeterminación". "Este Gobierno no quiere ni puede debatir extramuros de la Constitución". 

El portavoz de Esquerra intentó darle el abrazo del oso al afirmar que, aunque ahora no se hayan dado "las condiciones para una negociación", el independentismo trabajará "para que en el futuro se den". Pero Montero vio venir la jugada de estos y le recriminó, para dejar constancia ante las cámaras y en el diario de sesiones: "Conviene no engañarnos ni crear falsas expectativas". 

Lo de este martes fue, en realidad, un gran acto electoral del Gobierno, probablemente el primero de la precampaña. La ministra utilizó un tono durísimo contra Pablo Casado y Albert Rivera, e incluso utilizó un truco tan viejo como llamar por dos veces Casado a Rivera, simulando un lapsus porque se parecen mucho.  

 

Y después bajó el diapasón con los independentistas, cuyo error al tumbar los Presupuestos con sus enmiendas a la totalidad tildó de "histórico". 

Mientras todo esto ocurría en el hemiciclo, en los recovecos de la Cámara Ábalos y la portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, mataban las horas conversando con los diputados independentistas que se iban cruzando, lo que aumentaba por momentos la desconfianza del PP a que este miércoles haya giro inesperado en los acontecimientos. Así lo explicaba el popular Rafael Hernando:

 

Daba la sensación de que ninguno, ni Sánchez ni los independentistas, querían el desenlace que parece que se va a producir este miércoles. Pero los socialistas se han autoconvencido en las últimas horas de que más pierden Carles Puigdemont, Quim Torra y compañía. Alea iacta est. 

Comenta esta noticia
Update CMP