09 de abril de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Trasciende al fin cuál fue la hábil trampa que la Guardia Civil puso a Ana Julia

Ana Julia, en una concentración el pasado viernes.

Ana Julia, en una concentración el pasado viernes.

Los agentes tenían que conseguir que la presunta asesina les llevara al lugar donde tenía a Gabriel, pero sin apretarla demasiado por si el niño aún estaba con vida. Mordió el anzuelo.

Ana Julia mordió el anzuelo pero, ¿cuál? Trasciende al fin el famoso señuelo que la Guardia Civil puso a la presunta asesina de Gabriel Cruz, con la esperanza de que ésta les llevara hasta el lugar exacto donde tenía al niño o su cadáver. Como así sucedió.

El viernes, Ana Julia fue interrogada por segunda vez y los investigadores hicieron que les acompañara a una finca propiedad de la familia del padre, Ángel Cruz, donde sospechaban que podría haber ocultado al pequeño Gabriel. Vivo o muerto, era algo que no sabían, aunque tenían la esperanza de que siguiera con vida.

Allí, en Rodalquilar, durante el recorrido, los agentes le dejaron caer que una cámara del entorno había grabado un coche de algún miembro de la familia merodeando por la zona extrañamente, y que estaban siguiendo esa pista porque tal vez el niño no andaba lejos de allí.

Es decir, querían que creyera que en cualquier momento podían descubrirla, de forma que se asustara e hiciera algún movimiento a la desesperada.

La estrategia de la Guardia Civil surtió efecto y apenas 48 horas después Ana Julia fue filmada y fotografiada entrando en la finca con una manta. Tenía escondido el cadáver en un pozo. Al poco salió con un bulto en los brazos y lo metió en el maletero.

Está previsto que este lunes la presunta asesina de Gabriel acompañe a los agentes a un registro del lugar donde yacía el cuerpo sin vida del pequeño. La autopsia del cadáver ha revelado que el niño murió estrangulado el mismo día de su desaparición.

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