22 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez rescata al independentismo en plena pelea entre Junqueras y Puigdemont

Sánchez y Torra con Puigdemont, el gran tapado

Sánchez y Torra con Puigdemont, el gran tapado

El Gobierno se salta hasta los tiempos judiciales para dar placer al independentismo en un momento muy delicado que Puigdemont disfruta desde la distancia.

El independentismo es un laberinto en llamas. La vieja Convergencia es un avispero de facciones enfrentadas. Junts está a palos con el PdeCat y ERC con Junts. La tensión entre Carles Puigdemont y Quim Torra es enorme. Y la ruptura entre Junqueras y Puigdemont es total.

Por si fuera poco, el presidente de la Generalitat se enfrenta a su probable inhabilitación, que podría quedar finiquitada en cualquiera de las dos fechas señaladas para pasar por el Tribunal Supremo, los próximos 17 y 23 de septiembre. Y una más: de la CUP no hay noticias, pero cuando se sepa si las Elecciones son en octubre o se retrasan unos meses, como quiere Puigdemont, se tendrán. Y serán ruidosas.

En ese escenario caótico, Pedro Sánchez ha tomado una decisión difícil de entender desde la perspectiva constitucional: en lugar de aprovechar sus fracturas para sacar pecho y movilizar al PSC como probable primera fuerza constitucional en Cataluña; ha salido en su auxilio echándole un flotador a Torra.

Torra elige hasta la fecha

Un encuentro en Barcelona de Gobierno a Govern que, según fuentes políticas consultadas por ESdiario, se celebrará a finales de este mes o principios de octubre, a lo sumo.

Las mismas fuentes afirman que la fecha la escogerá Torra, y que la reunión de la "Mesa del diálogo" para tratar una "Agenda del Reencuentro", es más una exigencia de Gabriel Rufián y Oriol Junqueras que una petición desesperada de la Generalitat.

La idea de ERC es retratarse como un infatigable negociador y ahondar en la cerrazón de Quim Torra, aunque Puigdemont no se siente precisamente acogotado por ello: él maneja el calendario electoral, le gusta que el Gobierno se abra a negociar los presupuestos y está seguro de que, llegado el momento de votar, su tirón desde lejos podrá  derrotar a la demoscopia favorable a ERC.

 

En todo caso, la cesión de viajar a Barcelona para negociar de "tú a tú" con el nacionalismo, en la fecha que elija, no quedará camuflada con el despliegue de eufemismos que ya prepara la factoría de Iván Redondo, plagada de expresiones como "reencuentro" o "reconciliación" que Torra dinamitará con un doble objetivo: el más importante de todos, poner a ERC en su sitio, superándola en todas sus pretensiones para presentarla luego como una opción "autonomista".

 

 

Y la segunda, según confirman fuentes del entorno de la Generalitat a este periódico, dejarle claro a Sánchez que van en serio y que  su agenda es inamovible: hablar de autodeterminación y de amnistía a los presos. Sánchez no tiene Plan B para esto ni una respuesta sencilla que satisfaga al independentismo y a la vez no le exponga en el resto de España.

Pero algo se inventará, se masculla en su entorno, donde no se descarta una propuesta innovadora, más centrada en el futuro de los políticos presos que en avance soberanista. Una pista la dio en TVE: rebajar el delito de secesión, algo que no afecta a hechos ya juzgados y condenados pero sí prepara el camino para una opción a su alcance. Una especie de indulto encubierto que, sin anular las penas, las haga compatibles con una vida en total libertad.

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