07 de abril de 2020 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Carolina Sobe se niega a rectificar la bomba por la que Kiko Jiménez la demanda

Carolina Sobre sigue erre que erre con que no rectifica.

Carolina Sobre sigue erre que erre con que no rectifica.

Ni siquiera en tiempos de coronavirus las demandas entre famosos televisivos a cuenta de informaciones más o menos comprometedoras se detienen. Cosas que se podrían arreglar en plató.

 

 

El estado de alarma no da tregua al anuncio de demandas entre los televisivos. Es el caso del colaborador Kiko Jiménez que a través de su abogado Nacho Toledano, ha solicitado a la televisiva Carolina Sobe una rectificación pública sobre las informaciones que vertió el pasado 8 de marzo, en el programa Viva la vida de Telecinco.

En dicho programa, Sobe aseguró que una “fuente fiable” le había hecho partícipe de una escena en la que se pudo ver a Kiko Jiménez y a Estela Grande, mujer de Diego Matamoros, saliendo “sobre las 21:00 de la noche, de un edificio de viviendas en el barrio de Vallecas”.

En plató estaba ese día Kiko Matamoros, el padre de Diego, que pidió más datos a la colaboradora “di hora, lugar, fecha… porque ella vive en Vallecas y esas cosas no hay que dejarlas en el aire”. Ante lo que Sobe contestó: “No sé el día, me cuentan que fue a mediados de semana y que ella iba con unas gafas de sol enormes que llamaban mucho la atención”.

La ex gran hermana quiso matizar que ella desconocía qué estaba haciendo la pareja en el interior de ese edificio, y que para nada estaba insinuando que entre Kiko y Estela hubiese algo más que una amistad “a mí una persona se pone en contacto conmigo y me dice que los ha visto a mediados de semana y que le llamó la atención porque se supone que no se hablan”.

El primero en reaccionar fue Diego Matamoros que minutos más tarde declaraba que no pensaba dar credibilidad alguna a dichas informaciones ya que ni la fuente se identificaba, ni los datos eran concretos y que solo se lo creería cuando vieran la luz las imágenes de ese momento. Cosa, por cierto, que no ha ocurrido hoy en día.

Pero Diego no fue el único en reaccionar. El aludido e implicado en esta historia Kiko Jiménez y su actual novia Sofía Suescum, no dudaron en levantar el teléfono y poner este asunto en manos de su abogado. El letrado inmediatamente redactó un documento que hizo llegar a Carolina Sobe en el que la insta a rectificar públicamente una información que define como “falsa y que tiende a producirle un perjuicio evidente en su esfera privada a Kiko Jiménez” y que de no proceder a dicha rectificación “dará lugar al ejercicio de las acciones procesales que fueran procedentes en defensa del interés legítimo de nuestro representado”.


Pero dicho documento no ha traído consigo esa rectificación pública. Es más, la colaboradora de Viva la Vida aprovechó este domingo para dejar claro que no pensaba cambiar su versión de los hechos ya que ella en ningún momento ha insinuado, ni afirmado que Kiko y Estela “tengan encuentros íntimos, tal y como reza el papelito que me ha enviado el abogado de Kiko”.

Carolina Sobe en conversaciones con este periódico, quiere dejar claro que se mantiene en cada una de las informaciones que desveló, que se niega a desvelar quién es esa fuente que la informó sobre este rocambolesco episodio que los protagonistas desmienten. Carolina va más allá y está convencida de que “lo único que buscan es meterme miedo con demandas, pero lo siento mucho. Si ellos tienen abogados yo también y habrá que ver dónde llega esta demanda”.

Por su parte Kiko Jiménez se muestra confiado y tranquilo y ya ha advertido que seguirá adelante con la interposición de demanda contra Carolina Sobe por un delito contra su honor. Jiménez niega la mayor y afirma que está deseando saber quién está detrás de una mentira que no puede quedar sin castigo: “No es normal que todo lo que nos llegue por el teléfono lo soltemos en televisión, sin contrastar, sin preguntar. El daño es mucho”.

Efectivamente no sabemos dónde llegará este anuncio de demanda, ni si habrá o no consecuencias legales. Lo que queda claro es la postura de ambas partes que prefieren llevar ante un tribunal lo que bien podrían arreglar en un plató.

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