07 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Cifuentes saca de quicio a Ruiz-Huerta y a Iglesias, hundidos: "¡Es increíble!"

Cristina Cifuentes escucha a Lorena Ruiz-Huerta.

Cristina Cifuentes escucha a Lorena Ruiz-Huerta.

La presidenta madrileña no siguió el juego a la de Podemos, que intentó con todas las provocaciones posibles que subiera al atril. Ello enfadó a los morados, que reaccionaron así.

La de la "puesta de largo" (en palabras de Ramón Espinar, después reproducidas por Ángel Garrido), Lorena Ruiz-Huerta, ha sido, al final, la menos protagonista de la moción de censura que este jueves se debate en la Asamblea de Madrid. A modo de ensayo general de la que el martes se debatirá en el Congreso.

La presidenta que Podemos pretende -pretendía más bien- imponer a los madrileños sin haber pasado por las urnas y sin que fuera la candidata de su partido en las elecciones de 2015 fue ninguneada por los populares y lo que es peor: por sus propios compañeros de filas, Ramón Espinar y Jacinto Morano.

Ruiz-Huerta intentó durante todo su discurso que Cristina Cifuentes le entrara al trapo y pidiera la palabra a la presidenta de la Asamblea Regional, Paloma Adrados, -podía hacerlo en cualquier momento- para replicar. De esa forma, creía Podemos, la presidenta madrileña estaría legitimando el debate.

Ruiz-Huerta intentó provocar a Cifuentes para que subiera a la tribuna a responder, pero no lo consiguió

"Si se atreve suba usted a esta tribuna"; "Señora Cifuentes, me estoy dirigiendo a usted, le rogaría que me mirara"; "No quiere comparecer en este debate para no tener que contar a los madrileños la realidad de su gestión". Con éstas y otras frases trató la candidata de Podemos de provocar a Cifuentes. Pero no lo consiguió, y tuvo que conformarse con un monólogo, con exponer su programa y, sobre todo, criticar la gestión del PP.

Impuestos, el comodín para todo

Sobre lo primero, el plan de los morados para la Comunidad de Madrid puede sintetizarse en esta propuesta de Ruiz-Huerta: "Bajemos los impuestos a la mayoría social y subámoselos a los que más tienen". Por qué será que para Podemos todos los males se resuelven siendo aumentando la presión fiscal sobre los que ellos consideran ricos.

Sobre lo segundo, la candidata de Podemos llegó a acusar al PP de ser "el partido más corrupto de la historia del país y de Europa" y de haber funcionado "como una auténtica mafia durante décadas". "En lo que va de siglo XXI el PP no ha ganado limpiamente ni una sola de las elecciones".    

Pero nada. Pese a que desplegó todo su arsenal la diputada morada no logró que fuera Cifuentes quien contestara (estrategia muy aplaudida por la bancada del PP), sino su consejero de Presidencia y portavoz del Gobierno regional, Ángel Garrido

Ello provocó el fiasco de Ruiz-Huerta y de Podemos. Máxime cuando Garrido basó el contraataque no en rebatir a la candidata, a la que calificó de "actriz secundaria" en esta "representación; sino principalmente en dirigirse a la tribuna de invitados, donde estaban sentados los "actores principales" según él: Pablo Iglesias, Irene Montero, Pablo Echenique, Juan Carlos Monedero e Íñigo Errejón.

Con estos dos últimos fue especialmente beligerante Garrido. De Errejón dijo que es "el segundo becario más famoso tras Monica Lewinsky". De Monedero, además de recordar el dinero que se ha llevado de Venezuela, leyó aquel sentido texto que escribió tras enterarse de la muerte de Hugo Chávez: "He amanecido con un Orinoco triste paseándose por mis ojos...".

Para Lorena Ruiz-Huerta mal estuvo que Cifuentes y Garrido la ningunearan, pero peor que lo hiciera hasta su compañero de bancada Jacinto Morano, que en su turno de intervención no gastó un minuto siquiera en loar las virtudes de Ruiz-Huerta sino que empleó todo su tiempo en dirigirse a Cifuentes.

Acabada la sesión de la mañana, Podemos pagó su frustración con la presidenta de la Asamblea de Madrid, Paloma Adrados, por el reparto de los turnos de palabra. Pablo Iglesias se quejó airadamente en los pasillos: "Es increíble lo que hemos visto hoy con una presidenta tan autoritaria", en alusión a ella. Al menos en fútbol culpar al árbitro suele ser señal de no haber jugado bien. 

Por la tarde los de Iglesias continuaron enfadados porque Cifuentes siguió sin intervenir y delegó, esta vez, en su consejero de Medio Ambiente y número tres, Jaime González Taboada. "¿Un partido que se comporta con este respeto a las instituciones se merece seguir gobernando?", se preguntó el diputado Morano

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