26 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La nueva trampa de Sánchez y Simón para esconder la cifra real de muertos

Pedro Sánchez y Fernando Simón

Pedro Sánchez y Fernando Simón

El Gobierno da un paso más en su estrategia de no reconocer las víctimas mortales totales del COVID y se sirve de un insólito truco para tapar las evidencias.

El recuento de muertos reales por coronavirus sigue siendo, a estas alturas, el mayor escándalo de la epidemia que ha cambiado por completo la cara de España.  Ni el Gobierno la da, ni admite una auditoría ni quiere dar cuentas, aunque las sabe perfectamente y las comunicará, según anunció sin demasiada convicción, antes del 16J, fecha prevista del controvertido homenaje a los fallecidos.

Incluso la vicepresidenta Carmen Calvo ha defendido este miércoles, en la sesión de control al Gobierno en el Congreso, que no esconden nada, ante los durísimos reproches de la portavoz popular, Cayetana Álvarez de Toledo, indignada con este asunto.

De hasta qué punto hace lo imposible para no difundir unos números que confirman a España como el país con la mayor mortalidad del mundo, da cuenta el último truco decidido por el Gobierno para esconder la fuente más fiable para saber la realidad, desvelada por ESdiario a principios de abril.

El Informe Momo, que publica casi en tiempo real los muertos totales en toda España con datos de casi 4.000 registro civiles correspondientes al 93% del territorio nacional, fue la puerta que Pedro Sánchez se dejó abierta para desmontar su relato sobre la letalidad y demostrar que, al menos, hay casi 16.000 muertos más de los que él reconoce en público.

 

Este informe, que elabora el Instituto Carlos III para el Ministerio de Ciencia, y que conocen bien los ministerios de Sanidad y de Justicia, arroja una conclusión inapelable: entre el 13 de marzo y el 22 de mayo murieron en España un 56% más de personas de lo habitual, en el mismo periodo, desde 2008. No dice la razón, ero no hay que ser muy imaginativo para conocerla: ni el "accidente de tráfico" que dijo Fernando Simón ni ninguna otra causa más allá del COVID-19.

Simplemente no se les hizo la autopsia para confirmar el diagnóstico, algo aprovechado por el Gobierno para intentar sacarlos de la estadística formal, congelada  premeditadamente desde hace días en los 28.000 muertos. Pero las sociedades médicas, con sus colegios al frente, han aceptado que la cifra auténtica es de al menos 43.356, que puede elevarse por encima de las 50.000 cuando se añadan los números de todo junio y de la primera mitad de marzo.

Ahora, según ha confirmado ESdiario, el Gobierno ha recurrido a otro increíble truco para, en lugar de asumir la realidad, tratar de nuevo de amortiguarla, con un recurso muy vulgar; seguir publicando el Momo casi a diario... pero sin actualizar las cifras.

 

Las cifras que no acepta el Gobierno pese a ser públicas ahora, además, se congelan sin actualizar desde hace un mes

 

En concreto, el último de los estudios de mortalidad lleva fecha del 22 de junio, lunes, pero los datos que consigna prescinden de toda anotación de fallecidos desde el 22 de mayo. Es decir, la cifra se queda paralizada en el 22 de mayo, el día que se consignaban más de 43.000 muertos pese a que el Gobierno no aceptaba más de 27.000.

La trampa es especialmente llamativa, porque de un lado el Gobierno no reconoce al Momo como fuente de cálculo de mortandad real del virus pero, de otro, no lo renueva pese a que podría alegar que los números allí recogidos no se pueden adjudicar al COVID, como pretendió inicialmente hasta que las abrumadoras pruebas desmontaron ese discurso.

 

 

Solo con las víctimas mortales aceptadas por Moncloa, España tiene 605 muertos por millón de habitantes, apenas superada por Bélgica y el Reino Unido. Francia tiene 454; Italia 573; Grecia 18; Portugal 150, Estados Unidos 363 y Alemania, por ejemplo, 106. El resto de países del mundo tienen entre 5 y 100 veces menos muertos.

Cuando se sumen los reales, sin la contabilidad creativa ahora aplicada, el desastre será aún mayor y nadie se acercará al triste récord de mortalidad por coronavirus que, en realidad, ya ostenta España.

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