29 de mayo de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Así se gestó en Zarzuela el "portazo" a Juan Carlos I con dos personas decisivas

El Rey y su padre: la puntilla del Heredero.

El Rey y su padre: la puntilla del Heredero.

Las amenazas crecientes de Corinna y su abogado obligaron al Monarca a tomar medidas. Aconsejado por las dos personas más cercanas: la Reina y Jaime Alfonsín.

Fue a mediados de la pasada semana -cuando a La Zarzuela llegaron las primeras filtraciones sobre lo que algunos medios de comunicación británicos se preparaban a publicar-, cuando en el entorno del Rey comenzó a configurarse -como hace algunos años sucedió con Iñaki Urdangarín y Doña Cristina- una especie de "hasta aquí hemos llegado".

Las revelaciones, y las amenazas que Corinna lleva varios meses trasladando "sibilinamente" al Palacio de la Zarzuela, obligaban a Felipe VI a atajar de raiz la segunda gran embestida contra su reinado. Más aún cuando la ofensiva parlamentaria en el Congreso de Podemos, Esquerra, Junts, Compromís, Más País y el PNV va en aumento para lograr una comisión de investigación sobre los negocios de Juan Carlos I.  Que ya hasta buena parte de los socialistas ve necesaria.

Dos personas han sido claves en la operación para atajar el caso La Meca, el de las comisiones millonarias presuntamente cobradas por el emérito. En primer lugar, la propia Reina Letizia, enfrentada frontalmente a su suegro. Por otra, el auténtico cerebro de la Casa del Rey, el Iván Redondo de Felipe VI, Jaime Alfonsín.

Con la idea clara de que sobre la Corona acechaba otro estado de alarma, Alfonsín -según las fuentes consultadas por ESdiario- trazó un doble cortafuegos. Por un lado, la contundente decisión del Rey de renunciar a cualquier herencia de su padre; por otro, expulsar a Juan Carlos I de los presupuestos públicos y de la asignación que de esa partida recibe anualmente.

Y, de forma paralela, aconsejar al emérito que organice su propia defensa por lo que en la Jefatura del Estado se asume que está por venir. El peculiar entorno de Juan Carlos I es el que le ha aconsejado la elección del exfiscal Anticorrupción, Javier Sánchez-Junco.

 

Los Reyes con Macron y su esposa, en su viaje oficial de la pasada semana.

 

Las fuentes consultadas por este periódico subrayan también el "perfecto conocimiento" que tiene el Rey Felipe de la división interna que en el propio PSOE genera el veto a la comisión de investigación que apadrinan Pablo Iglesias y Alberto Garzón.

Un diputado tan relevante en el sanchismo como Odón Elorza ya se ha puesto a la cabeza este lunes de los que exigen que se depuren responsabilidades.

En La Zarzuela hay otro objetivo en el punto de mira por esta crisis: el exdirector del CNI, Félix Sánz Roldán, el gran guardaespaldas instucional que Juan Carlos I tuvo en los momentos más álgidos de la era Corinna.

A él se le acusa de "torpeza y falta de delicadeza" en la forma de apartar a la amiga íntima del emérito. Ella ha trazado ahora su venganza y comienza a tirar de la manta. De ahí el portazo definitivo del hijo al padre.

 

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