Una verbena fallera deja orines y vandalismo en la iglesia de los Santos Juanes

La iglesia de los Santos Juanes de Valencia, utilizada como urinario público

La iglesia de los Santos Juanes de Valencia, utilizada como urinario público

Los comerciantes del centro histórico denuncian el estado en el que han quedado los monumentos y las calles de los alrededores de la Lonja, por la macrofiesta de la Falla del Mercado Central

Una vez más  el entorno monumental más representativo de la ciudad de Valencia se ha visto dañado por culpa de alguna de las verbenas falleras que este viernes han dado inicio a la fiesta grande del "cap i casal". 

Los orines, las latas, la basura, las bolsas, los líquidos en la calzada y el vandalismo han llenado los alrededores de La Lonja de la Seda de Valencia, tras la verbena celebrada por la Falla del Mercado Central. La denuncia la hacen los comerciantes del centro histórico que lamentan el estado en el que han quedado los monumentos y las calles y piden explicaciones y sanciones por "atentar contra nuestro Patrimonio de esta manera", ya que"la limpieza de esta verbena la pagamos todos los valencianos", manifiestan. 

No es la primera vez que los vecinos y comerciantes denuncian esta situación. En 2017 y 2018 ya lo hicieron y pusieron en conocimiento del Ayuntamiento de Valencia que las fiestas organizadas en la plaza Doctor Collado, Plaça del Mercat y Plaza de Brujas llenaban de basura este privilegiado entorno y muchos de los históricos muros acaban impregnados del orín de quienes bailan hasta altas horas.

La situación ha llevado al consistorio valenciano a vallar este año la entrada y las escaleras de La Lonja, con el fin de evitar que fueran empleadas como urinarios por los asistentes a la verbena. Pero, de poco ha servido porque los vándalos no han dudado en recurrir al pórtico de la iglesia de los Santos Juanes y han utilizado los recovecos del templo para aliviar sus necesidades.

Estado de las calles tras la verbena

Este sábado, además de los olores, la basura y algún destrozo en el mobiliario urbano también se ha dejado ver en las calles en las que confluyen estas obras arquitectónicas. Asimismo, vecinos de la zona han asegurado que los niveles de ruido estaban totalmente descontrolados y hacían vibrar los cristales de la Lonja y los edificios colindantes, consecuencia del elevado nivel de decibelios.

Resulta casi sorprendente y paradójico que este tipo de verbenas se organicen junto a entornos protegidos por la Unesco cuando la propia fiesta, la de las Fallas, está también declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. 

 
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