¿Peligra la separación de poderes?

Con Sánchez, el maná del cielo cae sobre las cabezas y las cuentas corrientes de sus elegidos

Pedro Sánchez ha obrado un milagro que amenaza con dejar la multiplicación de los panes y los peces en un truco de prestidigitador barato. Allá donde pasa, surgen cual torrente vicepresidencias, ministerios, secretarías de Estado y direcciones generales en número prodigioso y aparentemente  inagotable. Con Sánchez, el maná del cielo cae sobre las cabezas y las cuentas corrientes de sus elegidos, que pueden acabar contribuyendo como mínimo a que compren ropa de su talla para ir al trabajo.

 

Con la ilusión de unos colegiales, se encaminan los nuevos escogidos a ejercer sus funciones y mucho más. Pablo Iglesias no ha llegado a calentar su sillón aún y ya se ha permitido realizar unas fuertes y poco prudentes críticas al poder judicial español.

No es una cuestión baladí, sino un verdaderamente movimiento de estrategia política por el que pretende y nadar la ropa; marcando distancias con el gobierno de Sánchez y rindiendo pleitesía a los partidos independentistas catalanes.

 

No son declaraciones que deban pillarnos por sorpresa, sino producto de una concepción muy sui generis de lo que es la separación de poderes. Podemos, y en especial su líder indiscutible (cada vez más indiscutible, en la medida que las sucesivas purgas llevadas a cabo para eliminar disidentes y cualquiera que pudiera hacerle sombra resultaron exitosas), como todo partido comunista con tendencias estalinistas que se precie, lleva muy mal la existencia de elementos fuera de su control.

 

Sin embargo, el nuevo cargo ha producido también cambios radicales en la opinión de Iglesias hacia la previsible nueva Fiscal General y Tezanos, a los que no hace tanto lanzaba calificativos poco agradables y pedía sus cabezas. Lo que hace una vicpresidencia...

 

Más preocupante es la reacción oficial del ejecutivo socialista a las declaraciones de su vicepresidente, haciendo un verdadero ejercicio de funambulismo dialéctico para no entrar en la cuestión de fondo y enmarcarlas en la libertad de expresión. Ni un reproche se le ha hecho. Si bien se puede aceptar que Iglesias mantenga sus opiniones personales sobre ciertos temas, debería ser consciente que no conviene, ahora que es miembro del gobierno, airearlas como lo hizo.

 

Está por ver, además, en qué sentido votarán los representantes del Partido Socialista en el Parlamento Europeo cuando se dirima la cuestión del levantamiento de la inmunidad de Puigdemont y Comín. Confiemos en que será un voto favorable, pese a quien pese, puesto que lo contrario sería tanto como decir que respaldan a Iglesias y denigran la justicia de nuestro país.

 

*Abogado y politólogo.

 

 

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