08 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La "chulería" de Sánchez va a durar tres años: así es este terrible pronóstico

Pedro Sánchez, en un acto preelectoral en La Coruña

Pedro Sánchez, en un acto preelectoral en La Coruña

Hay presidente para rato. Ése es el presagio de un influyente columnista, que revela la clave de la superviviencia y los éxitos de Sánchez. Y corta la respiración.

¿Es normal que el Gobierno se comporte con tanto desprecio y ofrezca tan nulas explicaciones de casi todo lo que hace? A esa pregunta le responde en un demoledor artículo Luis Ventoso en ABC, alcanzando una conclusión que dejará muy frustrados a los más críticos con Pedro Sánchez.

"¿Es normal la cadena de embustes del caso Ábalos y la chulería sin explicaciones? Lo anormal es la nueva normalidad. Y así será durante al menos tres años (o más, si los tres partidos de derechas no se unen)", sostiene el periodista en una columna titulada "Aroma a derrota" en referencia la, a su juicio, incapacidad de PP, Cs y VOX para oponerse con eficacia.

 

Y lo hace con una larga serie de preguntas sin respuesta clara o, al menos, práctica. "¿Es normal que Junqueras, condenado en firme a 13 años hace solo cinco meses por declarar la república catalana, salga ya de permiso tres días por semana? ¿Es normal que el nuevo ministro de Justicia le enmiende la plana al máximo tribunal del país y declare que sus penas fueron «excesivas» y que se aplicó una figura penal «del siglo XIX»?"

No termina ahí el interrogatorio que lanza al lector: "¿Es normal que se reforme el Código Penal a la carta solo para comprar a Junqueras a fin de que apoye los presupuestos de Sánchez? ¿Es normal colocar en la Fiscalía General a una exministra del PSOE, que además ha elegido como su segundo a un fiscal que participaba en mítines socialistas? ".

Los reproches

Y todo lo sustenta en un "piropo" a Sánchez cargado en realidad de reproches: "Pero toca reconocer que se trata de un adversario temible, un político habilidoso en el sentido maquiavélico del término. Lo demostró reconquistando su sillón de Ferraz, casi haciendo autostop, tras ser defenestrado por el sector constitucionalista".

Para concluir con un contundente epitafio: "También cuando tejió una alianza subterránea con los separatistas para echar a Rajoy, al tiempo que en un atrevido doble juego lo visitaba en La Moncloa garantizándole lealtad plena frente a los sediciosos catalanes. Un superviviente que maniobra con audacia extrema, pues su ambición se  ve espoleada por un punto de amoralidad".

 

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