21 de febrero de 2018
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El extesorero de UGT Andalucía monta un show acorralado por las comilonas

Federico Fresneda escucha sin inmutarse las preguntas de los portavoces parlamentarios.

Federico Fresneda escucha sin inmutarse las preguntas de los portavoces parlamentarios.

Federico Fresneda debía comparecer ante el Parlamento andaluz para explicar las facturas falsas y los homenajes que el sindicato se pegó, presuntamente, con cargo a los cursos de formación.

Llegó, vio y calló. Así se resume el decepcionante paso por la comisión de investigación de los cursos de formación del Parlamento de Andalucía de uno de los comparecientes más esperados: Federico Fresneda, extesorero de UGT Andalucía y la persona que manejó las finanzas del sindicato hermano del PSOE durante 15 largos años. 

"Me van a perdonar ustedes, pero debido a que estoy investigado por el Juzgado de Instrucción número 9 de Sevilla me acojo a mi derecho constitucional de no declarar ante esta comisión de investigación", se limitó a decir Fresneda. Y hasta ahí.

Escandalizados, los portavoces de todos los partidos, salvo el del PSOE, no daban crédito a lo que oían, porque por la comisión han pasado ya el grueso de los 69 comparecientes acordados y sólo uno antes que Fresneda se ha cerrado en banda a declarar.

Y él no es cualquiera. El extesorero de UGT Andalucía, imputado judicialmente por falsedad y fraude de subvenciones, es una pieza clave en la supuesta financiación ilegal de la que la Justicia acusa al sindicato. ¿Cómo? A través de subvenciones fraudulentas de la Junta y de facturas falsas que iban a parar directamente a las arcas de UGT Andalucía o a comidas -las famosas mariscadas y otras en la Feria de Sevilla-, viajes, congresos, maletines de piel y demás.

"Qué frustración. Usted era un valiosísimo compareciente", se lamentó el portavoz de IU, José Antonio Castro. Uno a uno los portavoces le fueron preguntando, pero Fresneda no articuló palabra. "Usted es una pieza clave en las relaciones entre el PSOE y UGT", se quejó el del PP, Miguel Ángel Torrico.

"¿Por qué sólo los sindicatos y la patronal seguían recibiendo subvenciones para los cursos de formación cuando se eliminaron para las empresas privadas?", le preguntó el portavoz de Podemos, Juan Ignacio Moreno. "¿Cómo les abonaba la Junta las subvenciones?", quiso saber la de Ciudadanos, Marta Bosquet. "¿Cómo es posible que nadie de la administración conociera este fraude sistemático?", se extrañó el de IU, José Antonio Castro.

Nada. Fresneda permaneció impertérrito escuchando las preguntas. A su papelón se unió el del portavoz del PSOE, Rodrigo Sánchez Haro, que no sólo defendió al extesorero y su derecho a no declarar, sino que acusó al resto de portavoces de "pervertir" la comisión con sus preguntas sin respuesta para lograr un titular. "Esto, señorías, se llama coacción. Este grupo no va a participar en esto", denunció.

UGT Andalucía tiene mucho que explicar en el escándalo de los cursos de formación, en el que están imputados los 15 miembros de la anterior cúpula del sindicato y que se llevó por delante a dos secretarios generales: primero a Manuel Pastrana y después a su sustituto, Francisco Fernández Sevilla, cuando sólo llevaba siete meses en el cargo.  

¿Qué hizo el sindicato cuando las facturas falsas empezaron a salir a la luz? Ir contra los dos trabajadores que supuestamente se las filtraron a la prensa. Laureano Conde, cesado en diciembre de 2013 acusado de borrar 1.756 archivos del ordenador; y Roberto Macías, un administrativo para el que recientemente UGT pidió a los tribunales cuatro años de cárcel por un delito de revelación de secretos suyos

Comenta esta noticia