21 de octubre de 2017 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Las cifras de la ruina independentista que oculta Puigdemont y que no cuenta TV3

Oriol Junqueras y Carlos Puigdemont, en una imagen en el Parlament.

Oriol Junqueras y Carlos Puigdemont, en una imagen en el Parlament.

Son datos reales, incontestables que dejan al descubierto las mentiras, también en el ámbito de lo económico, del Govern catalán y su aparato propagandístico. Cataluña, camino del desastre.

Han fallado. El entonces presidente de la Generalitat, Artur Mas, clamaba cada vez que tenía oportunidad que era falso que las grandes empresas se fuesen a ir de Cataluña en caso de una hipotética declaración de independencia. Es más, valga el juego de palabras con el apellido del ex molt honorable, se atrevía a augurar que las multinacionales harían cola para instalarse en la nueva república catalana. Inés Arrimadas se lo recordaba este martes 10 en el pleno de la "independencia". 

Pero antes de ese fatídico 10 de octubre, la salida de grandes empresas de Cataluña en busca de estabilidad y, sobre todo, de seguridad jurídica ha supuesto un durísimo golpe al independentismo impulsado por el Govern catalán. Una Generalitat que hasta segundos antes de esa fuga y en pleno proceso de algo muy parecido a un crack económico, la depresión del octubre catalán, negaba tozudamente esa realidad. 

Para la memoria reciente quedará la frase de Oriol Junqueras, responsable de Economía y vicepresidente de la Generalitat de Cataluña que, sin pudor alguno, defendía mientras las primeras grandes empresas afincadas ya habían completado la mudanza: "no va a haber una huida de empresas de Cataluña".

Afirmaciones, o mentiras, de Junqueras mientras casi en tiempo real confirmaban su huida de firmas multinacionales tan "poco" importantes como Caixabank, Sabadell, Gas Natural, Abertis, Aguas de Barcelona, Colonial, Bimbo, Catalana Occidente...). Pero no se molesten en buscarlo en la prensa (subsidiada afín) o, lo que es peor, en la televisión pública (que pagamos todos), TV3. Esta realidad se esconde, incluso se niega.

Días después de este vergonzoso chorreo para el nacionalismo soberanista y el durísimo varapalo la economía de la región y el futuro de los catalanes, el portavoz del Govern catalán, Jordi Turull, tiraba del manual del cinismo y decía: "hoy no hay que preocuparse porque Cataluña es un país de pymes".

Pero las mentiras tienen las patas muy cortas, y según los datos de los registros mercantiles que h hechos público el diario ABC, las medianas empresas también huyen espantadas de Cataluña en un movimiento generalizado que se ha acentuado fuertemente desde el pasado lunes, en vísperas de la sesión en el Parlament en la que se esperaba que Carles Puigdemont declarara unilateralmente la independencia.

Según estos datos, 396 compañías han abandonado Cataluña desde el 1-O. La salida de las firmas se incrementó de manera exponencial durante los días 9 y 10 de octubre, cuando 212 y 177 empresas solicitaron, respectivamente, el traslado de su sede social, según dicha estadística registral.

Son datos espeluznantes para cualquier economía. Barcelona se presenta como la provincia más afectada, también es cierto que es la que mayor empresas posee de las cuatro provincias. En apenas diez días ha visto cómo han partido a otras comunidades autónomas 367 firmas. En el caso de Tarragona (12), Lérida (10) y Gerona (7), las cifras resultan bastante inferiores, pero también evidencian un repunte de la incertidumbre a partir del pasado lunes, cuando se produjeron la mayor parte de los cambios de domicilio social.

Explica el informe que contrastan de manera nítida este éxodo corporativo con la recepción de empresas en Cataluña durante las dos últimas semanas. La que tradicionalmente ha sido una de las regiones del país con mayor ritmo de crecimiento empresarial cuantificó desde la celebración del referéndum ilegal, únicamente, la constitución de 22 sociedades procedentes de otras zonas de España.

Esta tendencia de destrucción de tejido empresarial se podría elevar en los próximos días si empresas como Freixenet o Codorníu, que ya se han mostrado dispuestas a dar este paso, y multinacionales como SEAT, Lidl y Nissan finalmente determinan modificar su sede.

En total, ya son seis de las siete compañías catalanas del Ibex (excepto Grifols) las que se han llevado sus sedes sociales a otras regiones: Sabadell, Gas Natural, Caixabank, Abertis, Cellnex y Colonial. Al mismo tiempo, otras seis empresas del mercado continuo se han ido de Cataluña: Applus, Catalana Occidente, Dogi, eDreams, Oryzon y Service Point.

Dos días de pánico

Uno de los datos más elocuentes -recoge ABC- entre las cifras que han recopilado los registros mercantiles es el que pone de relieve que la fuga de empresas durante el día 9 y 10 (últimos datos facilitados por los registradores) resulta similar al número total de empresas que han abandonado Cataluña durante el resto de 2017. Durante los primeros nueve meses de este año 471 empresas han trasladado su sede social procedentes de esta comunidad, frente a la entrada de 443. Junio fue el mes en el que hubo una mayor salida, con 80 traslados, seguido por marzo, con 74, y mayo, con 65.

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