25 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Dejan de buscar a Marta Calvo y su presunto asesino llama a diario a su madre

Ficha policial de la desaparición de Marta Calvo.

Ficha policial de la desaparición de Marta Calvo.

ESdiario accede a las imágenes policiales del caso de uno de los mayores depredadores sexuales de los últimos tiempos que drogaba a sus víctimas para someterlas a todo tipo de vejaciones.

 

 

Tras ocho meses rastreando el paradero de los restos de la joven asesinada en Valencia los investigadores demuestran que Jorge Ignacio Palma ha mentido sobre qué hizo con ellos.

ESdiario accede a las imágenes policiales del caso de uno de los mayores depredadores sexuales de los últimos tiempos que drogaba a sus víctimas para someterlas a todo tipo de vejaciones. Su casa, las grabaciones de las cámaras de seguridad y los utensilios que compró componen una historia macabra y cruel. Un juzgado lo investiga por la muerte de al menos tres mujeres. Otras ocho chicas sufrieron macabras prácticas pero sobrevivieron.

Se acabó, no se puede buscar más. Los investigadores de la Guardia Civil y los operarios del vertedero de residuos de Dos Aguas, en Valencia, llevan literalmente con la basura al cuello desde el mes de diciembre, momento en el que se decidió llevar a cabo la búsqueda de Marta Calvo, la joven de 25 años desaparecida desde el 7 de marzo de 2019.

Han sido meses de durísimo trabajo analizando cada palada de toneladas de residuos en busca de un indicio, al menos uno, que demostrara que el presunto homicida de la joven valenciana, Jorge Ignacio Palma, había dicho la verdad.

Según este traficante de drogas colombiano de 38 años Marta y él quedaron el día que la chica desapareció y a esta hora esa es la única verdad demostrable de todo lo que ha contado Jorge Ignacio ya que la joven valenciana envió a su madre su ubicación a través de un mensaje con el móvil que la situaba en la vivienda del sospechoso. ESdiario ha tenido acceso a las imágenes de la inspección ocular de lo que la Guardia Civil considera no solo la escena del crimen de Marta sino el lugar donde Jorge Ignacio manipuló el cadáver para hacerlo desaparecer.

 

Ahora que la búsqueda de Marta termina en el vertedero los investigadores han podido demostrar algo que sospechaban desde que Jorge Ignacio fue detenido semanas después de la desaparición de Marta: que ha mentido para ocultar algún dato tremendamente incriminatorio que desmontaría su versión de los hechos.

Según Jorge Palma la muerte de Marta le sobrevino y le pilló con el pie cambiado. El sospechoso describe una noche de sexo y desenfreno en su casa de la localidad valenciana de Manuel. Según su declaración durante la velada hubo consumo masivo de cocaína por parte de Marta y de él, pero aclara que todos los excesos que se produjeron aquella noche fueron llevados a cabo de forma libre por dos personas adultas. Jorge contó que a la mañana siguiente se despertó junto al cadáver de Marta, víctima de un presunto colapso, y a partir de ahí, la pesadilla.

Palma relató a los investigadores que lejos de alertar a nadie sobre el fallecimiento de la joven, que si fue fruto de un consumo voluntario de drogas le eximía de cualquier responsabilidad, decidió deshacerse del cadáver y, ojo, no de cualquier manera. Según él lo descuartizó y lo guardó en bolsas para repartirlo en varios contenedores de basura.

Esa parte de la historia de Jorge se apuntala revisando las imágenes de las cámaras de seguridad a las que ha tenido acceso ESdiario, en las que se le ve comprando utensilios como una sierra y bolsas de basura además de un componente altamente inquietante: un desatascador químico que a juicio de los investigadores pudo haber sido usado por el sospechoso para deshacerse de restos de la joven valenciana que hubieran quedado atrapados en las tuberías de su casa.

De ahí que los investigadores hayan estado analizando residuos desde el mes de diciembre del año pasado. Ocho meses y más de 200.000 euros de coste después, nada, ni rastro. Pero, si acabó entregándose y confesó, ¿por qué Jorge Ignacio mintió sobre el paradero del cuerpo de Marta? Solo hay un motivo para mentir: ocultar la verdad. Afortunadamente ocho jóvenes sobrevivieron antes que Marta para contarle a los investigadores cómo se las gasta Jorge Ignacio.

La responsabilidad en todo homicidio viene precedida de la capacidad de comprensión que el autor tiene sobre el mal que pueden acarrear sus actos. Si tenemos en cuenta que Jorge Ignacio está siendo investigado por tres muertes y que en las tres se produjo a priori lo que se define como Fiesta Blanca (consumo de cocaína en grandes cantidades al tiempo que se mantienen relaciones sexuales) parece obvio que el sospechoso por la muerte de Marta Calvo conocía las consecuencias fatales que pueden desencadenar ese tipo de prácticas.

Para colmo las testigos que han sobrevivido a las “fiestas” de Jorge Ignacio han relatado episodios que dejan muy claro qué busca este tipo y qué es capaz de hacer para conseguirlo. Una de esas chicas declaró ante los investigadores que tras quedar con Jorge en su casa de Manuel este le invitó a cocaína. Ella no quiso. De algún modo perdió el conocimiento. Se despertó y se duchó.

 

 

En el baño ella misma extrajo de sus partes íntimas una piedra de cocaína. No tenía ni idea de cómo había llegado aquello allí ni por qué había perdido el conocimiento. La respuesta la tenía Jorge. Él quería sexo y droga y pese a su negativa lo obtuvo.

Los investigadores creen que en su modus operandi se incluye el uso de sustancias sedantes cuando las chicas con las que se cita no están por la labor de sumarse a sus fiestas privadas. Tal vez la noche que Marta Calvo pasó con él en esa misma casa pasó algo similar que acabó en algo mucho peor.

Más allá del efecto vasodilatador de la cocaína lo de introducirla en su modo sólido dentro del organismo no aparenta tener relación directa con el placer sexual. A tenor de los investigadores es más bien algo psicológico, algo vinculado a los placeres de someter a una mujer. Nada que ver con placer libre entre personas adultas.

Por eso la Guardia Civil apuesta más bien por que la muerte de Marta Calvo fue un hecho realizado voluntariamente por Jorge Ignacio Palma quién sabe si para satisfacer sus más oscuros deseos. ¿Y eso cómo se puede demostrar? Con un cadáver sería algo más sencillo, con la quimera de que la tiro a unos contenedores y quién sabe dónde acabó parece un callejón sin salida. Pero no lo es.

 

Distintas imágenes del acusado, la desaparecida y los distintos escenarios y herramientas del delito

 

La Benemérita no ha dejado el caso de Marta Calvo a merced de la versión de su presunto asesino. Se ha estado buscando a Marta hasta la extenuación pero mientras tanto se ha avanzado en otras líneas de investigación. Y esas líneas ahora hay que intentar explorarlas con la certeza de que Marta no acabó en un vertedero.

Los investigadores saben que la vida de Marta acabó en el domicilio cuyas imágenes acompañan este reportaje y a partir de ahí hay que desarrollar el destino del cuerpo de Marta. El vehículo que usaba Jorge Ignacio se revisó palmo a palmo, la ducha de su casa se desmontó, varios vestigios demostraron que Marta estuvo allí. Lo demás, las piezas que faltan, Jorge lo preparó durante las semanas que estuvo en paradero desconocido hasta que decidió entregarse asesorado por quien hubiera hablado con él durante aquellos días de fuga.

En ese tiempo a Jorge le dio tiempo a hacer de todo. Justo después de la muerte de Marta pudo limpiar la casa de la localidad de Manuel lo mejor que pudo. Sin embargo los agentes encontraron varios vestigios biológicos que situaban a Marta en la escena del crimen. Llegaron a revisar varios tramos de las tuberías de la vivienda para encontrar más restos compatibles con la joven desaparecida.

La memoria de la víctima

En el citado coche pudieron viajar esos restos lo suficientemente bien empaquetados y el suficiente poco tiempo como para no dejar rastro en un vehículo que para colmo se limpió de manera reciente a juicio de los investigadores. Entonces… ¿a qué viene mentir sobre el paradero del cuerpo tras haber confesado todo lo demás?

Desde estas líneas les puedo asegurar dos cosas: que la Guardia Civil trabaja sin descanso en el caso de Marta Calvo y que la familia de Marta lo sabe y lo sufre cada día como si cada día Marta desapareciera por primera vez. Así que cabe preguntarse cómo es la vida a su presunto asesino.

Jorge pasa su tiempo de preso preventivo en la cárcel de Picassent, a mano del juzgado que instruye su causa. También cerca de su madre, para que pueda ir a ver al chaval fines de semanas alternos. Jorge y su madre, su madre y Jorge. La única persona con la que habló tras la muerte de Marta. La mujer con la que habló justo antes de entregarse. La mujer con la que habla cada día desde prisión. Jorge está clasificado como FIES 5 (fichero de interno de especial seguimiento).

Cada dos horas hay que dejar constancia de su actividad y contactos en prisión. Hablando de contactos, hay dos presos de los que siempre hay que mantenerlo separado. Prohibido que tenga contacto con ellos. Uno es el padre de una joven desaparecida en las inmediaciones de donde desapareció Marta. Todavía no hay indicios que vinculen a Jorge con esa desaparición, pero eso habría que explicárselo al padre que comparte cárcel con él.

Los que han visto a Jorge lo notan en forma. Algo alopécico eso sí. Llama mucho la atención entre el resto de internos su forma de hablar. “Muy dulce”, dicen. Vamos que está relajado el amigo, tanto que ya se le ha retirado el PPS (Protocolo de Prevención de Suicidios). Jorge ve pasar los días, habla con mamá y no suelta prenda de lo que importa: dónde está Marta y cuántas chicas más han sido víctimas de su sadismo mortal. Que no se relaje.

Antes de lo que Jorge cree volverá a tener noticias de los investigadores y tal vez entonces sus mentiras no sirvan más que parar dañar enormemente la memoria de su última víctima y para atormentar a su familia, pero para poco más.

Comenta esta noticia