18 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
ADJUNTA AL DIRECTOR ELY DEL VALLE

Las impresionantes esculturas que se esconden en los tejados de Madrid

Vigilan la ciudad desde las alturas y a pesar de ser auténticas colosas pasan desapercibidas para todo aquel que no levanta la mirada del suelo

Te proponemos que esta vez te centres en algo a lo que quizá no has prestado atención hasta ahora: las alturas. Madrid alberga en muchas de sus azoteas inmensas obras de arte, testigos de la historia de la ciudad, que transforman el cielo urbano en un peculiar museo 

 

-Victoria Alada-

Obra de Coullaut Valera, está ubicada sobre el edificio Metrópolis, en la esquina de Alcalá con Gran Vía. Sustituyó a otra estatua anterior que representaba a Ganímedes sobre el Ave Fénix.

 

La Gloria y los Pegasos –

Se trata de tres grupos escultóricos que pesan en total más de 5.000 kilos y están situados sobre el Ministerio de Agricultura, justo enfrente de la estación de trenes de Atocha. Sus personajes representan a la agricultura, la industria y el comercio, la poesía, la literatura y la sabiduría.

 

Atenea –

En la azotea del Círculo de Bellas Artes, en la calle de Alcalá 42, nos encontramos con una gigantesca Atenea obra de José Luis Vassallo. La diosa está representada tal y como nació de la cabeza de Zeus según la mitología griega: completamente armada con casco, escudo y lanza

 

Cuádrigas

Realizadas por Higinio Basterra, coronan la antigua sede del Banco de Bilbao y actual edificio de la Consejería de Medio Ambiente.

 

Romano –

Con más de 7,6 metros de altura y realizada en bronce, esta alegoría del trabajo y del ahorro que corona la antigua “Casa social del Banco Hispano de Edificación” en el número 60 de la Gran Vía, es obra del escultor palentino Victorio Macho. Dice  la leyenda la leyenda que el 21 de marzo, el primer rayo de sol de la primavera atraviesa la casa que sostiene sobre su cabeza.

 

Reyes –

Son cuatro y los podemos admirar sobre la balaustrada superior del palacio Real en la plaza de Oriente. En principio la cornisa del palacio iba a estar decorada por más de 100 esculturas de gran tamaño que representan a los reyes de los territorios dependientes de la monarquía española, sin embargo, la mayoría de ellas se quedaron adornando la plaza al parecer por culpa del miedo de La Reina Isabel de Farnesio a que el peso de las estatuas hundiera el tejado.

 

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