21 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Diálogo de sordos en el Palau: Moncloa confirma que Torra mantiene el órdago

La ministra Batet, y al fondo, Artadi, Maragall y Aragonés.

La ministra Batet, y al fondo, Artadi, Maragall y Aragonés.

La Generalitat no cede e impone en la primera reunión bilateral la autodeterminación y los presos políticos. Batet reconoce "discrepancias importantes" y exige "lealtad institucional".

Sin saber aún si se trata de una nueva emboscada política teledirigida desde Waterloo por Carles Puigdemont, el deshielo entre el nuevo gobierno socialista de Pedro Sánchez y la Generalitat que preside Quim Torra parece avanzar lentamente.

Este miércoles, siete años después de que se sentaran a la mesa el entonces vicepresidente de José Luis Rodríguez Zapatero, Manuel Chaves; y el catalán Josep Antoni Duran i Lleida, la comisión bilateral Estado-Cataluña se ha vuelto a reunir, en este caso en el Palau.

Pero prueba de las intenciones propagandísticas de la cita, la delegación catalana ha estado presidida por su consejero de Exteriores, Ernest Maragall. Además, en el orden del día y ante la ministra Meritxell Batet, los independentistas han colado entre los trece puntos de la agenda dos de sus máximas reivindicaciones: el derecho de autodeterminación y la situación de los llamados "presos políticos". 

El Gobierno asegura que ambas exigencias son inaceptables pero ha admitido que se han aceptado en   la reunión de este miércoles para no imponer vetos en esta primera fase, tras la llegada de Sánchez a La Moncloa. Batet ha explicado, en este aspecto, que las instituciones catalanas se deben someter al "principio de neutralidad institucional" . Y ha revelado que la Generalitat exige una "comisión de trabajo" para analizar la viabilidad de un referéndum de autodeterminación.

"Hay una vía de participación que establece el Estatut. Hemos insistido que es mucho mejor en este asunto generar consensos que constatar divisiones", ha explicado la titular de Política Territorial.

Del encuentro de tres horas y media, acordado por Sánchez y Torra en su reunión del pasado 10 de julio y según ambas partes tan solo una primera toma de contacto, sale el acuerdo de formar grupos de trabajo que aborden temas específicos sobre los que se puedan llegar a "acuerdos concretos". 

Entre ellos, nuevas inversiones, competencias, infraestructuras y la reducción de los litigios presentados por el Gobierno Central ante el Tribunal Constitucional.

Tras la cita, en su comparecencia ante los informadores, Meritxell Batet subrayó la "normalidad institucional" abierta  tras el cambio en el Gobierno y el "tono cordial" a pesar de las "discrepancias importantes" entre las partes.

 

¿Deshielo? Pedro Sánchez y Quim Torra, en su encuentro en La Moncloa el pasado 10 de julio.

 

La delegación de la Generalitat ha estado presidida por el consejero de Acción Exterior, Ernest Maragall; y también acudieron la titular de Presidencia, Elsa Artadi; el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès; la secretaria general de Acción Exterior y Relaciones Institucionales, Mercè Salvat; el delegado de la Generalitat en Madrid, Ferran Mascarell; el director del gabinete jurídico de la Generalitat, Francesc Esteve; y el director general de Relaciones Institucionales y con el Parlament, Aleix Villatoro.

Por parte de La Moncloa, la representación la encabezó la ministra de Política Territorial y Función Pública, Mertixell Batet; y también la integraron el secretario de Estado de Política Territorial, Ignacio Sánchez; de Hacienda, Inés María Bardón; de Infraestructuras, Pedro Saura; y de Relaciones con las Cortes, José Antonio Montilla; así como la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera.

Desde Ciudadanos, su número dos José Manuel Villegas, ha afirmado que esta comisión bilateral es un "grave error" porque con ella Pedro Sánchez "da alas a los que se están saltando la ley y dicen que su objetivo es seguir saltándosela".

 

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