04 de abril de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

De vacas, patos, flautistas, salvadores y nefastos individuos

Cada vez con más frecuencia perdemos la cabeza y vamos en contra nuestra o de aquello que pretendemos hacer, defender o lograr. Un mensaje a la ciudadanía para no dejarnos ser alarmistas

Ayer leí un artículo de El País, firmado por J.A.R. dando la razón al gran actor, Joaquín Phoenix, que en Los Oscar dijo que los humanos "secuestramos los bebes de las vacas y nos bebemos su leche natal". Da sus manidas y sencillas de razones para ello y encima dice que en España hay una cabaña de 840.000 cabezas de vacas lecheras. Bien pues al estupendo actor y secundario periodista me gustaría preguntarles: "¿En el caso hipotético que dejásemos los españoles de beber leche y comer su carne, cuántas vacas habría en España, dentro de un año?

La respuesta es clara "muy pocas", por no decir ninguna, las que se quieran guardar como reliquias vivas de su especie. Apenas unos centenares. Pues no creo que nadie se dedicaría a alimentar a las vacas por puro placer. Esto es un ejemplo de que muchos queriendo salvar a las vacas y su dignidad y calidad de vida acabarían extinguiendo la especie.

Algunos lo toman aun a chiste, con lo de las gallinas violadas de la manada de Gerona, pero la situación es grave. Cada vez más porque esos mensajes disparatados son escuchados y admitidos por mentes inocentes que, no muy complejas ni formadas, lo toman como doctrina de fe

Grave porque la historia y en especial la del siglo XX, nos ha enseñado que la permisividad, el buenismo, la tolerancia infinita con las cosa que intentan ilógicamente atentar con nuestra forma de pensar (en eso aún), vivir y contra las estructuras esenciales sociales y biológicas en nuestras vidas, al final es contraproducente y penoso sino letal para nuestra sociedad y especie.



El relativismo y el "todo vale" de gente no muy preparada, cultural y científicamente, verdaderos "falsos profetas", frikis de eslóganes, premisas e ideas "nuevas o revolucionarias", contrarias a nuestra esencia y bienestar, son admitidas como "posibles" y en muchos casos como probables por las personas inexpertas y no conocedoras en muchas materias (imposible dominarlo todo).

Eso y el soez populismo de creer en lo fácil, en lo ligero, en aquello que no lleve compromiso, o peor que nos lo explica y soluciona todo, como "panacea" de todos nuestros problemas, es muy peligrosos, cada vez más. Pasamos de una sociedad, la de nuestros padres y abuelos, disciplinada, pecata, pesimista muchas veces, poco flexible y más anclada en el pasado que en el presente y futuro a una orgia de libertinaje gratuito y suicida.

Lo peor es que muchas de estas cosas empiezan entre risas y juegos de los poderosos que buscando tapones provocan grandes vías de agua por las que a la sociedad se le escapa parte vital de su esencia estructural y mucha de su escasa sensatez. Huyendo de Málaga encontramos la solución de entrar en Malagón.

La historia del siglo XX, nos da ejemplos de esta permisividad provocada por el inamovible poder, que al final son capaces de crear y criar al propio monstruo que lo devorará. La Imperial Alemania de 1915, potenciando y organizando el viaje blindado de Lenin desde Ginebra, Suiza, a Moscú, para debilitar al Zar de Rusia.

Otros ejemplos conocidos. Las fuerzas aristocráticas y neoindustriales italianas creando, potenciando y financiando al fascinó de Benito Musolini como freno y contrachoque del comunismo. Las fuerzas reaccionarias del partido Cristiano Alemán y grandes industriales alemanes haciendo lo mismo con el lobo de Hitler y su nacionalsocialismo. O las derechas monárquicas españolas aupando al dictador Franco.



Es decir muchas veces evitando un mal aceptamos como solución un mal que devendrá mayor y mucho peor. Así los animalistas radicales se aprovechan del pueblo y sociedad cada vez más civilizado que defiende el maltrato animal, el salvajismo y la crueldad gratuita de humanos, deshumanizados, contra los cuales hay que reaccionar, reprobar y condenar.

Por supuesto ese movimiento es positivo. Hace hombres más pacíficos, tolerantes, civilizados que no se creen protagonistas de la Naturaleza ni la toman como de su propiedad sino como parte integrante de ella. Ahí están las nuevas leyes de bienestar o contra el maltrato animal. Pero todos los excesos son malos y algunos perversos y contrarios a los objetivos plausibles del mismo origen.

El tema de las vacas es uno, otro es el de la manifestación de la denominada, Igualdad Animal, que protesta contra el maltrato de los ánades, ocas y patos, exigiendo la supresión de esta actividad. Todo el mundo es libre de pedir o sentir lo que quiera, pero no lo es de mentir, tergiversar ocultar o alterar datos al público consumidor.

Estos extremistas quieren salvar al pato, mulard, acabando con su función vital en la vida. Existen porque valen para algo. Se puede o no estar de acuerdo, pero es así en definitiva. Pero no está bien, ni creo sea ético, que mientan diciendo que se trastorna y tortura al pato. O que comemos algo enfermizo. No.

El pato mulard, el del foie gras, es un híbrido de dos patos, a su vez híbridos, creados genéticamente y criados por el hombre que empíricamente viendo la vida, calidades y cualidades biológicas del animal observó hace ya más de 4.000 años que las aves palmípedas nómadas migrantes, tenían la habilidad de aumentar peso, con fuerte musculatura y aparato óseo, y  grasa en enormes cantidades en su hígado (esteatosis), además de almacenar reservas de grano en su buche, para poder realizar grandes vuelos de miles de kilómetros sin escalas siendo su hígado graso su "depósito de gasolina" que consume durante el vuelo, volviendo a su estado normal al acabar el viaje.



Observado esto el hombre especializó al animal cada vez más, como sucedió con los perros, cerdos o caballos. Es decir no enferman, no, al revés están sanos y pletóricos y debe saberse que su órgano digestivo, su "boca",  empieza en la molleja, trituradora, y no en el pico, luego no sufre al cargar de grano su buche, al revés disfruta al tener satisfechas sus necesidades alimentarias.

En España hay más de un millón de patos, según Igualdad Animal, y como la vida de estos no supera los cuatro meses, de vida, eso sí,  plácida y bucólica, si dejamos de criarlos y elaborar sus productos, en menos de seis meses no habría mulares menos los testimoniales. Es decir, defienden y propugnan el derecho al buen trato del pato y lograrían, sin embargo, su extinción rápida. Y un millón y pico de patos que deberían nacer cada trimestre, no natos, dejarían de hacerlo.

Esto es también atribuible como en las vacas, ovejas, cabras, gallinas y pollos, etc. La Naturaleza es cruel y justa pero nunca piadosa y pusilánime, sabía, si, pero muy cruda, el carnívoro vive del herbívoro y éste del vegetal y éste del mineral, etc. No hay tregua y todo ser tiene su función, o rol, en el equilibrio de este complejo mundo natural.

El hombre es parte integrante de ella, la Naturaleza, quizá en la cúspide, pero forma parte y pertenece a ella como la vaca, la hormiga, la ballena, el repollo o acelga. Sus actos marcan la pauta y la estropean o la arreglan según momentos y visiones.

Los humanos estamos, somos, cada vez más sensibilizados y concienciados y poco a poco va corrigiendo sus desmanes ecológicos de salvajismo inútil por incomprensión primitiva. Así el mundo, a traves del hombre, corrige sus estupideces, controles, leyes, conciencias cada vez más civilizadas lo hacen posible. Nunca el mundo ha estado más preocupado por su futuro y viabilidad biológica y ecológica.

Otro "éxito" de estos radicales provocaria un efecto contradictorio y muy chocante con sus llamadas políticas de defensa de la "España Vaciada". Pues sin pastores, vaqueros, ganaderos, y trabajadores de empresas elaboradoras de lácteos y animales el campo sería abandonado de forma exponencial en poco tiempo, logrando que esa llamada "España Vaciada" se convierta en una auténtica "España desolada o desértica". Justo lograrían lo contrario de lo que dicen defender y apoyar.

Pero por favor no hagamos caso a "flautistas de Hamelin" de radicales, frikis, talibanes, sicópatas posesos y populistas proféticos, pues nos llevarán al desfiladero y corremos el riesgo de caer con ellos y los propios animales que defendiéndolos, ya habrán desaparecido. Tomemos nota, pues, y escuchemos solo lo razonable y justo. Sin mentiras ni exageraciones. Ojo que el que avisa no es traidor.

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