20 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez cruza todas las líneas rojas y acepta el mediador que le exigía Torra

La "cumbre de los dos gobiernos". De aquellos barros...

La "cumbre de los dos gobiernos". De aquellos barros...

La insólita cesión del Gobierno a que un relator se siente a la mesa del Ejecutivo con PDeCAT y ERC supone un límite no superado hasta ahora. Casado y Rivera ponen el grito en el cielo.



Tal vez haya sido la líder de Ciudadanos en Cataluña quien mejor haya expresado el significado de la línea roja cruzada este martes por Pedro Sánchez en su intento por seguir en La Moncloa a cualquier precio.

"El separatismo no podría ni soñar con un chollo mejor", ironizaba Inés Arrimadas tras conocer el nuevo gesto del Gobierno y del PSOE con el independentismo: su mediador, el intermediario que tanto ha reclamado Quim Torra desde su llegada al Palau. Una "humillación", en palabras de Albert Rivera. Una "puñalada", certifica Pablo Casado.

Y una medida que ha provocado también "sarpullidos" entre los barones socialistas. El independentismo reclama además que el "relator" sea una personalidad internacional, mientras La Moncloa apunta a un posible papel del PNV.

Así lo ha anunciado la vicepresidenta, Carmen Calvo, -la encargada por Sánchez para negociar con el independentismo- al aceptar ahora esa figura, la del "relator" en la mesa de partidos. La desesperación por aprobar los Presupuestos, que Junts per Catalunya y ERC se empeñan en tumbar, obliga al PSOE a una nueva cesión, contestada por cierto desde el propio Consejo de Ministros. Josep Borrel vuelve a ser el verso suelto de Sánchez.

Y este nuevo gesto al independentismo, y en vísperas del inicio del juicio en el Tribunal Supremo, ha desatado la indignación y la respuesta inmediata de PP y PSOE. Pablo Casado advierte a Sánchez de que  "nunca, bajo ninguna circunstancia" consentirá que el Gobierno sitúe mediadores entre el Estado de Derecho constitucional y el "golpismo independentista", ya que, a su entender, eso supone de facto "legitimar como admisibles las demandas separatistas".

Tras recalcar que ni la soberanía nacional ni la unidad de España se negocian, ha advertido que dar este paso justo cuando va a arrancar el juicio del procés, es una "puñalada por la espalda a la Justicia".

Ante ese anuncio del Gobierno sobre la posibilidad de usar mediadores para "negociar con los independentistas catalanes", el PP alerta en un duro comunicado que eso supone "ceder al chantaje de los independentistas" y aceptar "la utilización de 'mediadores', 'relatores' o 'coordinadores' para abrir una negociación".

"Sea cual sea el nombre que le atribuyan, responde a lo que el señor Torra solicitó por carta el pasado 26 de septiembre al Gobierno y a la comunidad internacional, en la que reclamaba el 'inicio de una mediación sin pre-condiciones', a la que seguirían los 'términos del referéndum'", ha asegurado el PP.

Por su parte, el portavoz parlamentario de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, ha acusado al Gobierno de estar dando "respetabilidad" a los partidos de los golpistas al aceptar la mediación o los observadores que ha pedido la Generalitat de Cataluña para la mesa de partidos que el Gobierno de  Torra quiere que se cree en el ámbito estatal.

Para Ciudadanos se trata de "un disparate y una genuflexión" de Sánchez ante el separatismo, "colocándose en un plano de igualdad". En su opinión, "les da solemnidad y respetabildiad a los partidos de los golpistas".

 

El ministro Borrell, este martes en el Senado. El verso suelto vuelve a alzar la voz con destino a La Moncloa.

 

Pero esta nueva cesión de La Moncloa a los independentistas ha provocado también una grieta en el Gobierno. Josep Borrell se desmarca de nuevo y advierte a Sánchez de que si los intentos de diálogo no dan resultado, o "si el progreso se hace depender de condiciones imposibles" como se ha apuntado "hace unas horas", "entonces habrá que suspender la terapia del ibuprofeno".

Entre esas "condiciones imposibles" ha mencionado Borrell el reconocimiento del "llamado derecho a la autodeterminación, que es un supuesto e inexistente reconocimiento del derecho a la secesión", o la puesta en libertad de "ciudadanos que están en prisión preventiva por orden judicial en un país que se precia de tener separación de poderes", entonces habrá que "suspender la terapia del ibuprofeno".

"Hay algunas personas que son inmunes a algunas medicinas y quizá nos encontremos ante un caso de inmunidad al ibuprofeno", ha dicho. Y es que un nuevo incendio de incalculabres proporciones amenaza de nuevo a La Moncloa. Un incendio que va a desatar el terror entre los candidatos socialistas que tienen en mayo cita con las urnas.

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