08 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La Moncloa presiona al Rey para que se deshaga de Juan Carlos I cuanto antes

El Rey y Pedro Sánchez, el pasado día 1 en la reapertura de la frontera con Portugal.

El Rey y Pedro Sánchez, el pasado día 1 en la reapertura de la frontera con Portugal.

El Gobierno encadena el segundo recado a Zarzuela en dos semanas. Tras reconocer Sánchez lo "inquietante y perturbador" del escándalo que salpica al Emérito, ahora aboga por "medidas".

El tiempo acecha a Juan Carlos I. Y, por elevación, al actual Rey. Las filtraciones e insinuaciones de la próxima salida del Emérito de su residencia en el Palacio de la Zarzuela rumbo a un discreto y anónimo destino no dejan de presionar a Felipe VI. Según fuentes de la Casa Real consultadas por ESdiario, "no hay comentario" sobre un posible inminente comunicado oficial del Monarca en tal sentido, pese a los mensajes lanzados desde el Ejecutivo.

En la Casa Real son conscientes de que se ha abierto la "tapa del cofre" que guardaba las revelaciones sobre los manejos entre Juan Carlos I y su amiga entrañable, y que van a salir aún a la luz pública más secretos sobre los negocios vinculados a los países árabes del Golfo. Que se ha abierto definitivamente la veda.

Pero saben más aún en Zarzuela: que el Gobierno quiere poner pie en pared para evitar una ofensiva aún más coordinada de Podemos y del resto de los socios del PSOE que haga imposible o poco rentable a Sánchez seguir vetando una investigación parlamentaria en toda regla sobre las cuatro décadas de juancarlismo.

Felipe VI tomó nota del primer posicionamiento de Sánchez sobre el escándalo de las presuntas comisiones del AVE a La Meca. Por el fondo y por la forma. El presidente, el pasado miércoles, tachó de "inquietantes y perturbadoras" las revelaciones periodísticas sobre los negocios opacos del antiguo Jefe del Estado. Lo hizo, además, ante prensa europea -italiana en concreto-, en su rueda de prensa conjunta con el primer ministro, Giussepe Conte.

 

 

Sánchez, el Rey y Felipe González, en un acto institucional en el Congreso de los Diputados.

 

Está siendo el jefe de la Casa del Rey, Jaime Alfonsín, una vez más el arquitecto de la hoja de ruta a seguir. El interlocutor con La Moncloa y con el jefe de la Secretaría del Rey Don Juan Carlos, Alfonso Sánz Portolés. Pero el Gobierno no ha dejado de sugerir en estas últimas semanas la necesidad de que el actual Jefe del Estado ponga el cortafuegos definitivo con su padre. Similar al "cordón de seguridad" que impuso con sus hermanas, cuando fue condenado Iñañi Urdangarín por el caso Nóos.

Sánchez "celebra" todas las medidas "pasadas y futuras" de la Casa Real para aumentar su "transparencia" y "ejemplaridad"

Este martes, ante las revelaciones de que el Emérito recibía fajos de billetes en la propia Zarzuela traídos desde Suiza por sus testaferros -como publica El Confidencial-, el Gobierno ha vuelto a enviar un recado a Zarzuela. Lo ha hecho su portavoz, María Jesús Montero, al dejar caer que el Ejecutivo "celebra" todas las medidas "pasadas y futuras" adoptadas por la Casa Real con el objetivo de aumentar su "transparencia" y "ejemplaridad".

Sin embargo, ha evitado concretar qué medidas cree el Gobierno deberían adoptarse o incluso si el Emérito debería abandonar el Palacio de la Zarzuela. "Cualquier avance que se pueda producir o no corresponde a la Casa Real, no es el Gobierno el que debe tomar decisiones sino que corresponde a la Casa Real". Y, en modo irónico, ha emplazado a continuación que, pese a no decirla expresamente, se puede "adivinar" la preferencia del Ejecutivo.

Una preferencia que también comparte Felipe VI y su equipo. Se trata tan solo de buscar el momento de anunciar esas "medidas" y la forma de solemnizarlo para provocar el menor estruendo posible.

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