21 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Feijóo se prepara para una victoria pletórica que asusta en Moncloa

Alberto Núñez Feijóo

Alberto Núñez Feijóo

Las encuestas de las últimas semanas apuntan a una cuarta mayoría absoluta del candidato popular, que seguirá en la presidencia, al igual que el peneuvista Iñigo Urkullu en el País Vasco.

Dentro de unas tres horas sabremos si lo que se desprende de casi todas las encuestas electorales publicadas en las últimas semanas para Galicia se hace realidad: que el popular Alberto Núñez Feijóo seguirá al frente de la Xunta tras obtener su cuarta victoria electoral por mayoría absoluta.

El cumplimiento de estos pronósticos conllevaría también la constatación de un nuevo fracaso del PSOE, de la izquierda radical encarnada por las denominadas Mareas  -en definitiva, Pablo Iglesias- y por el independentismo gallego del BNG.

 

De no ser así, Galicia afrontará cuatro años inciertos bajo un Gobierno multipartito, pues lo único que de verdad une a todas estas fuerzas, en lugar de un plan común para mejorar la vida de los gallegos, es su intención de hacer todo lo posible para derrocar a Feijóo.

 

Feijóo pide un resultado "claro"

En este sentido, en declaraciones a los medios junto al colegio electoral donde ha ido a votar, el presidente de la Xunta ha mostrado su esperanza de que de los comicios de este domingo salga "un Parlamento claro, que dé estabilidad" a Galicia, en "el momento de mayor dificultad de los últimos 40 años".

"Cuánto más nítida sea la decisión (expresada mediante las elecciones autonómicas), más claro será el mandato (iniciado tras las mismas)", ha dicho el candidato popular, que ha incidido en que los comicios de este domingo representan el momento en el que "Galicia decide cuál quiere que sea su gobierno" y ha esperado que sea "posible" que adopte esa resolución "esta misma noche".

Así, ha llamado a votar "masivamente" para afrontar la línea que marcará "un futuro que no es fácil" debido a la crisis sanitaria y las consecuencias económicas que ha conllevado, lo que, a su juicio, provoca que este represente "el momento de más dificultad de los últimos 40 años".

 

Lectura política en Madrid

Más allá de sus implicaciones en Galicia, será inevitable que una cuarta mayoría absoluta de Feijóo tenga su propia lectura política en Madrid. En Moncloa ven con inquietud que el PP vuelva a arrasar en estas autonómicas gallegas, porque supondrá el primer gran fracaso de Pedro Sánchez y de su socio, Pablo Iglesias, desde que ambos se dieran el abrazo con el que arrancó el primer Ejecutivo Central de coalición de la democracia, el de PSOE y Podemos.

La casi segura victoria de Feijóo servirá, en cierto modo, para medir quién, a ojos de los gallegos, ha gestionado mejor la crisis sanitaria del coronavirus: si el Ejecutivo de Sánchez, el que obvió los avisos de la Organización Mundial de la Salud, reaccionó tarde permitiendo concentraciones masivas como el 8-M, no proporcionó los medios necesarios a hospitales y residencias y oculta más de 15.000 muertos provocados por la pandemia; o el Gobierno de Feijóo, que, con sus competencias, limitadas durante tanto tiempo por el estado de alarma, ha logrado mantener a Galicia como una de las comunidades menos afectadas hasta el punto de que fue la primera en abandonar el estado de alarma.

Si en Moncloa saben sumar dos y dos, interpretarán un triunfo rotundo de Feijóo como un rotundo fracaso para Sánchez y su gabinete. Y aunque se insista en que Sánchez no tiene planes de remodelar su Gobierno, si la derrota de ambos partidos es muy abultada, tal vez el presidente se vea empujado a acometer alguna reestructuración

En este caso, no sería disparatado pensar que el flanco damnificado de una crisis de Gobierno sería Podemos. Sobre todo porque el vicepresidente segundo y líder de Podemos está viviendo sus horas más bajas en términos de credibilidad. El cerco judicial sobre Iglesias se estrecha cada vez más por su implicación en el escandaloso caso Dina y él y sus acólitos se defienden con la estrategia del calamar: atacando a los periodistas que lo cuentan y poniendo en el disparadero al propio Rey, resucitando su viejo sueño republicano que parecían haber aparcado al pisar su ansiada moqueta ministerial.

Hasta las 17.00 horas, la participación en Galicia en las elecciones ha sido de un 42,94%, una cifra ligeramente superior a los comicios de 2016 a la misma hora, un 42,49%, según los datos ofrecidos por la Xunta

 

La participación cae 8,36 puntos puntos en el País Vasco hasta las 17.00 horas

Por su parte, las elecciones  delPaís Vasco, la participación ha caído 8,36 puntos, hasta las cinco de la tarde, al situarse en un 36,02%, frente al 44,38% registrado en los comicios de 2016, según ha informado la consejera vasca de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, en su tercera comparecencia pública.

Tal y como indican las encuestas publicadas en las últimas semanas, en el País Vasco tampoco habrá cambio político. Todo parece indicar que el peneuvista Iñigo Urkullu obtendrá una victoria holgada que le permitirá gobernar si sigue teniendo como socio político en el parlamento de Euskadi al PSOE.

 

La incógnita es si los socialistas, liderados por Idoia Mendía, apostarán por seguir manteniendo a Urkullu o si explorarán una alternativa por la izquierda y el abertzalismo, sumando sus escaños a los de Podemos y Bildu. La propia Mendía negó cualquier pacto en este sentido con los herederos políticos de ETA durante una reciente entrevista en COPE.

 

Comenta esta noticia