19 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Albert Rivera luce “piel fina” y siembra en el PP la semilla de una duda

Albert Rivera se fotografía junto a un simpatizante.

Albert Rivera se fotografía junto a un simpatizante.

Las operaciones de salón han sido rebasadas, cabría decir que avasalladas, por la realidad. Unos y otros, 'populares' y 'naranjas', tienen la mirada puesta en el calendario.

“Las palabras, además de los hechos, también cotizan”, según ilustran estrechos colaboradores de Mariano Rajoy. Se refieren a las denominadas “ligerezas” de Albert Rivera que cree haber dado con los resortes para “degollar al PP”. Eso dicen. Y de algunas informaciones al respecto disponen las fuentes consultadas. En el ambiente gubernamental pulula la convicción de que el líder de C´s “está en otra historia” distinta al siempre enarbolado interés general. Va ya a por todas full time.

Cada uno lo suyo, claro, la escalada verbal resulta de ida y vuelta. Rivera suele demostrar tener una piel muy fina cuando es él el centro de los calificativos y ha digerido mal el tiro de Iñigo Méndez de Vigo en la última rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros por abrir la espita al desmontaje de la Ley de Seguridad Ciudadana y acusándole haga oposición para “dar lecciones” al Gobierno en vez de pensar en la gente. “Cuando se tocan piezas clave del Estado de derecho hay que explicarlo muy bien”, aseveró el portavoz del Ejecutivo.

A los naranjas les saca de quicio que pueda calar la idea de una ausencia de compromiso con la estabilidad. Llevar a España a una situación congénita de ingobernabilidad o ser los promotores de un adelanto electoral desacreditaría su discurso político. Por eso, deben tentarse la ropa. Sin embargo, Albert Rivera tiene la tentación de propiciar una vuelta de tuerca a su selectivo desbloqueo de una nueva tanda de iniciativas parlamentarias de la Oposición. De este modo, C´s, que aún ha seguido prorrogando más de una veintena de proposiciones de ley, daría a los populares donde más les duele.

Alguna instrucción preventiva ha dado Rivera al respecto a su secretario general del grupo, Miguel Gutiérrez, según hacen llegar a ESdiario fuentes solventes. Y mientras el centro derecha se persigue por los vericuetos de las Cortes tratando de ponerse la zancadilla, en el PP ha quedado sembrada la semilla de una duda formulada en los siguientes términos: ¿Llevará C´s sus sartenazos hasta el límite de los Presupuestos? El entorno popular está lleno de sobremesas intrigantes en las que se ha empezado a dar por cierto que asesores externos empujan a Rivera a ello, por tierra, mar y aire.

Por la vía de hechos consumados, sus apelaciones patrióticas sonarían más huecas y menos creíbles. Tan simple como eso. El mal de todos no debería ser el consuelo de unos cuantos, en nombre de causas particulares. La bajada del IRPF, una semana más de paternidad o la equiparación salarial de policías y guardias civiles son ganancias que Albert Rivera ansía hacer suyas para emprender el largo ciclo electoral. Pronto lo sabremos, que la política, como la vida misma, da muchas vueltas.

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