05 de junio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La extraña "desaparición" del Rey en su día más señalado acrecienta los rumores

Ni una imagen ni un gesto: el Rey ha cumplido 52 años sin nada externo que lo celebre, un hecho inédito en plena tensión con respecto al papel de la Corona.

Nunca Felipe VI había celebrado su cumpleaños, desde que llegó al trono, con una discreción tan extrema, casi cartuja, convertido en un ermitaño aislado del mundo que le rodea. Pero en su 52 aniversario, una cifra ya considerable, ha optado por ese aislamiento hasta el punto de no tener ni un acto oficial en su agenda pública.

Solo ha trascendido una comida de celebración, en una taberna de Madrid en compañía de amigos, sin doña Letizia, con la que probablemente lo conmemoraría después en La Zarzuela, en la intimidad de un hogar con aspecto de búnquer para las inclemencias políticas externas.

Oficialmente, el entorno de la Casa Real da absoluta normalidad a la "desaparición" del Jefe de Estado, y recuerda que en otras efemérides tampoco hubo una gran actividad pública. Pero no es del todo cierto, y basta con recordar que el 31 de enero de 2019, hace solo un año, viajó a Irak para pasar el día con los soldados desplazados a la zona.

 

Y un año antes, en 2018 y coincidiendo con su medio siglo de vida, presentó en sociedad a su hija Leonor, futura Reina, con una ceremonia tan emblemática en la liturgia real como la entrega del Toisón de Oro: era una manera, en plena turbulencias sobre el futuro de la Corona, de enviar el mensaje de que él estaba ahí y de que, además, había heredera en marcha.

Perfl bajo

¿Por qué esta vez ese silencio? Los funerales de la Infanta Pilar, la hermana de don Juan Carlos, explican en parte esa decisión. Pero hay más. El perfil bajo de don Felipe es, ante todo, una decisión del Gobierno de España, que ha ninguneado a la Corona desde hace meses. O eso parece, sin que nadie haya hecho un esfuerzo por desmentirlo con hechos.

El Rey fue a Irak o presentó a la futura Reina para celebrar otros cumpleaños. Esta vez, silencio total

Porque llueve sobre mojado desde que Sánchez llegara a La Moncloa. En los primeros meses, la agenda internacional del presidente anuló la de los Reyes, que apenas viajaron mientras el nuevo inquilino de Moncloa desgastaba el Falcon con una incesante agenda internacional destinada a compensar su discutible imagen interna como titular del Ejecutivo por moción de censura, sin las urnas de por medio.

Después fue al revés: mientras el PSOE ultimaba la investidura de Sánchez, se enviaba a don Felipe a Cuba y, luego, se le quiso hacer viajar a Argentina, una expedición frustrada en el último momento. Y entre medias de todo ello, una feroz campaña en su contra del independentismo sin ninguna respuesta en Moncloa, habitada ya también por un partido, Podemos, claramente antimonárquico.

¿Operación silencio?

¿Es el ostracismo de Felipe VI una casualidad o una operación política calculada que no le gusta pero le obliga a guardar silencio? Tiene pinta, pero afirmarlo es una osadía. No lo es leerle entre líneas las pocas veces que interviene en los últimos tiempos. 

Ocurrió el pasado 6 de enero, Pascua Militar, y el Monarca pronunció unas palabras delante de Sánchez que, quizá, lo digan todo de la antagónica temperatura entre ambos: " (Las Fuerzas Armadas tienen ) un compromiso, en fin, con España y con vuestra Constitución", dijo. un "Viva a España" de remate que pareció una declaración de principios. Desde ese momento, el silencio.

 

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