15 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Espada desnuda la política "de bajo nivel y mal pagada" con una sola pregunta

Pedro Sánchez en el Congreso, junto a la bancada del Gobierno del grupo socialista

Pedro Sánchez en el Congreso, junto a la bancada del Gobierno del grupo socialista

Con retos monumentales a la vuelta de la esquina, como la sentencia del procés o la consumación del Brexit, el articulista medita sobre si el Gobierno y el parlamento estarán a la altura.

Hay una doble interrogante de lo más tenebrosa que cada vez se hacen más ciudadanos y es si de verdad tiene importancia la política y si se puede prescindir de un gobierno y un parlamento para afrontar los grandes desafíos que se perfilan en el futuro. Y a tratar de responder a esa pregunta se ha afanado Arcadi Espada.

 

En su última columna en El Mundo, el periodista dibuja el abrupto paisaje que le espera a nuestro país en pocas fechas: “Si el 23 de septiembre no hay un presidente será un gobierno en funciones y un parlamento limitado el que encare la sentencia del Tribunal Supremo y la salida de Gran Bretaña de la comunidad económica, política y moral de Europa. Es probable, además, que este gobierno en funciones deba encarar también la reanudación de la crisis económica y desde su provisionalidad se vea forzado a tomar medidas de un cierto calado. A este Gobierno manqué le espera cualquier cosa menos la gestión de los asuntos corrientes.

“La política hace un ruido ensordecedor en todas partes”, escribe Espada, que medita sobre si esa escandalera guarda alguna relación con los asuntos que de verdad importan a la sociedad y al bien público. Y las cuestiones que acucian a la realidad de nuestro país son verdaderamente graves. Y no parece que haya reacción.

“Si ese gobierno y ese parlamento no son imprescindibles en septiembre, ¿cuándo lo serán?; qué suerte de cataclismo necesitará insoslayablemente de la política?”, se pregunta Espada, añadiendo que “la posibilidad de llegar a esta situación, además, estaba escrita desde que Pedro Sánchez obtuvo su relativo éxito electoral. Incluso apuntaban ya los signos del parón económico. Y, sin embargo, Sánchez no se apresuró ni trató de forzar los ceremoniosos plazos que las instituciones españolas se dan para formar gobierno. Como si confiara en que el Estado, más que el Gobierno, tomara a su cargo el próximo septiembre”.

 

Así las cosas, el periodista concluye con esta apostilla demoledora sobre el carácter de la clase política y gobernante que nos ha de representar: “Señaladísimas excepciones aparte, la política contemporánea la ejercen personas de un pobre nivel, malpagadas y sometidas a trabajos de una extenuante vacuidad, obtiene en este insólito septiembre español un claro apoyo fáctico. No es precisa mayor cualificación. Salvo la de los cuentistas”.

 

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