22 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La Ferte Vidame rinde homenaje al siglo de Citroën

Los clientes más fieles de la marca de los chevrones se dieron cita en el mítico circuito francés para celebrar lo que se ha dado en llamar el “Encuentro del Siglo”. Juntaron 5 mil iconos.

No todos los días se cumplen cien años, y si se consigue llegar a tal efeméride, la celebración tiene que estar a la altura. Por eso la marca del doble chevrón organizó un encuentro inolvidable al que fuimos convocados. La cita era en un pueblo a 150 kilómetros de París, La Ferté-Vidame, célebre para los apasionados de la marca, ya que allí se llevaron a cabo las pruebas y el desarrollo de modelos míticos como el 2CV.

Durante los días 19, 20 y 21 de julio, mil coleccionistas, cinco mil vehículos y más de cincuenta mil personas intercambiaron recuerdos, anécdotas y vivencias relacionadas con la marca francesa, que cuenta con el mayor número de vehículos clásicos de la historia del automóvil distribuidos por el mundo.

Desde el primer Citroën, el Tipo A (que ostenta el honor de ser el primer coche fabricado en serie en Europa) al concept 19_19, pasando por modelos icónicos como el 2CV, el Mehari, el 11 Ligero, el DS o el CX… todos estaban presentes en la gigantesca explanada de La Ferté-Vidame. Un pequeño grupo de periodistas españoles fuimos convocados a la celebración, y además de poder charlar distendidamente con Linda Jackson, CEO de la marca, tuvimos la oportunidad de rodar en algunos modelos por el circuito “secreto” donde Citroën probaba sus prototipos. En nuestro caso nos subimos en un DS de 1964, conducido por Eric Wambergue, hijo del histórico piloto del equipo Citroën en el mundial de Rallyes Phillipe Wambergue.

Además de una numerosa representación de los coches del doble chevrón utilizados en competición, también pudimos admirar las célebres y gigantescas ambulancias de seis ruedas realizadas sobre la base de los modelos CX y XM, muchas unidades del precioso SM, incluso tres unidades del 2CV que fueron enterradas durante la Segunda Guerra Mundial para que no cayesen en manos alemanas.

 

Aunque nuestra visita fue corta, y justo al inicio del festival, intuimos que la fiesta iba a ser larga, a tenor del espectacular escenario que alojaría a los artistas que tocarían en los múltiples conciertos, y nos quedamos asombrados con la cantidad ingente de puestos de memorabilia, recambios y complementos para los apasionados de esta marca.

En resumen, una celebración a la altura de las circunstancias en una pista de pruebas que funciona desde los años treinta del siglo pasado. Porque llegar a cumplir un siglo de vida está al alcance de muy pocos, y con tan buena salud, menos todavía. ¡Felicidades, Citroën!

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