25 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La gran trampa del CIS: por qué Sánchez necesitará sí o sí al independentismo

Pedro Sánchez recibiendo a Quim Torra en La Moncloa.

Pedro Sánchez recibiendo a Quim Torra en La Moncloa.

Los socialistas están empeñados en construir un relato ficticio en el que Sánchez no dependerá de Puigdemont y Junqueras para gobernar, pero su estrategia no se sostiene.

La factoría de Ferraz trabaja a marchas forzadas estos días para convencer a la opinión pública de que Pedro Sánchez tendrá otras opciones para gobernar que no pasen por los independentistas huidos, como Carles Puigdemont, y los que se sientan en el banquillo del Tribunal Supremo acusados de rebelión, como Oriol Junqueras

La consigna es esa: crear la ilusión óptica de que hay fórmulas alternativas si la izquierda se moviliza en torno al PSOE y Unidas Podemos y hace que pase, parafraseando el lema de campaña del PSOE. O si Albert Rivera da su brazo a torcer y pacta con Sánchez pese a haber jurado y perjurado que no lo hará. 

Este martes la factoría de Ferraz forzó aún más la máquina con un CIS que dibuja esos dos escenarios en los que el candidato socialista no necesitaría a los independentistas, ni a Bildu, y ni siquiera al PNV para sumar mayoría absoluta con un único socio. 

Los dos escenarios parten de la misma premisa: Sánchez arrasaría a sus rivales con 138 escaños (el concepto de arrasar ha cambiado mucho de los tiempos del bipartidismo a los de hoy, con cinco partidos por encima del 10% de intención de voto). A partir de ahí, podría pactar con Iglesias y sus 41 escaños o con Rivera, que tendría entre 42 y 51. Y voilà, presidente del Gobierno sin recurrir a los independentistas. 

Sánchez necesitará a los votantes independentistas o los escaños de los independentistas. Y lo primero no va a ocurrir

Sin embargo, este CIS tiene trampa. Porque arroja la falsa idea de que Sánchez puede ganar holgadamente sin los votantes independentistas o gobernar sin los escaños nacionalistas y/o independentistas, que son las dos fórmulas que tradicionalmente viene necesitando el PSOE.

La situación de hoy guarda ciertas similitudes con la del año 2008, con un presidente socialista en La Moncloa y un centro derecha muy movilizado por varias de las decisiones que había tomado José Luis Rodríguez Zapatero (negociación con ETA, reforma de la ley del aborto y la ley del matrimonio homosexual). 

En aquellas elecciones Zapatero ganó gracias a que nacionalistas e independentistas votaron al PSOE en masa. España se bipolarizó. El PSC fue la fuerza más votada en Cataluña, con un resultado histórico de 25 escaños y más de 1,7 millones de votos.

El Periódico tituló al día siguiente: Catalunya da la victoria a Zapatero. Hasta el punto de que, descontando el resultado de Cataluña, el PP habría ganado aquellas generales por dos escaños ( 146 frente a 144). 

Y en el País Vasco sucedió que por primera vez el PSE superó al PNV en unas elecciones generales, consiguió 9 diputados y creció en 85.000 votos.

El CIS de Tezanos, por contra, reconoce en su letra pequeña que, a diferencia de Zapatero hace once años, Sánchez no será polo de atracción para los dos millones de independentistas catalanes ni para los nacionalistas catalanes. Y sin esos votos pensar en una gran victoria del PSOE es irreal.

De hecho, en Cataluña el sondeo de este martes sitúa a ERC muy en cabeza con entre 17 y 18 diputados, frente a los 9 que tiene ahora. Y el PSC, si bien es cierto que escala posiciones, no pasaría de los 14 en el escenario más favorable. Para más inri, En Comú Podem tampoco ayuda: de 12 diputados que tiene ahora podría caer a entre 5 y 7. 

Y en el País Vasco, el PNV será, según el CIS, la fuerza más votada con 6 escaños. El PSE se queda en 5.

Da igual que Podemos atraviese la mayor crisis desde su fundación, con sus antiguas confluencias haciendo la guerra por su cuenta e Iglesias intentando remontar su imagen a base de cloacas, villarejos y una propuesta para crear una unidad policial para limpiar los bajos fondos del Estado. 

Da igual que Rivera haya empeñado su palabra en que bajo ningún concepto pactará con Sánchez (las presiones sobre el líder de Cs para que dé marcha atrás se adivinan brutales, y ya han empezado). 

Lo importante para el PSOE es mantener viva la llama de un Gobierno sin apoyos poco recomendables. Aunque para ello haya que gastar 300.000 euros en una encuesta, que es el coste aproximado de ésta.

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