22 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los tres errores que ha cometido Valls y malograrán su candidatura afectan a Vox

Llegó con gran expectación y posibilidades de dar un vuelco a las urnas pero poco a poco ha ido perdiendo fuelle y mucho tienen que ver tres equivocaciones gordas que pueden ser definitivas.

A medida que pasan las semanas son muchos los que creen que Manuel Valls ha malogrado su candidatura en Cataluña y este lunes Miquel Giménez concreta en tres los errores que ha cometido desde su columna de VozPópuli.

El primero, a su juicio, consiste en elegir malas compañías: "A pesar de que insista en ofrecer a socialistas y populares sumarse a ella, a poco que se conozca la política catalana se puede adivinar qué tal cosa es imposible. Al candidato solo le apoyarán los de Rivera y aún gracias. Cree Valls que esto es Francia y ahí radica su primer error, pretender sumar formaciones que no comparten la misma visión acerca de la carta magna, pues no son lo mismo populares que socialistas. Valls debería dirigirse al votante naranja, efectivamente, pero también a todos los que, sin haber votado a Rivera o a Arrimadas, tienen ganas de que esta pesadilla termine". 

Por eso cree que Giménez que es imposible hacerlo con su actual equipo "puesto que provienen de la vieja guardia maragallista. Aquella política pasó, las campañas de Barcelona, posa’t guapa. Los barceloneses no quieren ponerse guapos. Quieren orden, ley, seriedad, normalidad, respeto. Las veleidades de Pasqual están fuera de lugar. Se ha degradado tanto la ciudad que, para los electores, lo que cuenta es la firmeza, no el guiño simpático. De ahí que, o cambia radicalmente de equipo, o la hostia será antológica". 

El segundo error pasa por demonizar a Vox: "Cada vez que Valls habla del partido de Abascal, equiparándolo al de Le Pen, comete otra equivocación garrafal. Y pierde votos".

De hecho, considera, "no es de recibo hablar del partido verde como una banda de maleantes, cuando en el País Vasco una dirigente del PSOE comparte mesa y mantel con el etarra Otegui. Si Vox obtuviese representación en el consistorio, Valls tendría que tragarse sus palabras, porque antes se pondría de acuerdo con el los de ese partido que con Iceta".

El tercer error, según Giménez, es "no saber a quién se dirige": "Valls está haciendo una campaña a medio gas, errática, lejana a aquel hombre que escuchamos en el acto de Societat Civil, el mismo que puso el paño al púlpito a un grupito de empresarios y periodistas paniaguados en una cena privada, afeándoles su cobardía. El Valls que, junto con Borrell o Corbacho, podían representar la izquierda no nacionalista. Aparece en las entrevistas cansado, con un castellano manifiestamente mejorable, como un burguesito más".

En conclusión, que "debería arremangarse y pasarse el día en la calle hablando con todo Dios con una libreta, apuntando. Nada de atriles, nada de teóricos de la vaguedad, nada de viejas glorias que solo pretenden volver a un tiempo caduco. Valls, ha de dar la vuelta a su equipo como a un calcetín, trabajarse la lista, demostrar que va en serio y que lo suyo no es una campaña de las que orquestaba el ayuntamiento socialista. En definitiva, o Valls ofrece realidad, es decir, verdad, o no ganará". 

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