25 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La onda expansiva del 155 podría provocar elecciones generales anticipadas

Rajoy durante el Consejo de Ministros extraordinario.

Rajoy durante el Consejo de Ministros extraordinario.

Se dan todos los ingredientes necesarios para concluir que la legislatura ha entrado en su fase final, final que se puede situar en el próximo otoño. Rajoy y el PP no quieren ni pensarlo.

La opinión pública, y qué decir de la catalana en concreto, está en shock. Las medidas anunciadas por Mariano Rajoy para restaurar la legalidad en Cataluña constituyen la decisión más dura y difícil de cuantas ha tenido que tomar el presidente del Gobierno. Es plenamente consciente de lo ignoto del camino que ahora se abre y vistas y leídas todas ellas, se explica con claridad el afán de no afrontarlas en solitario.

La aplicación del 155, algo inédito en España y  en Europa, tiene efectos secundarios que van más allá del territorio catalán. “Esto es mucho más complicado, más duro, más difícil que cualquier otra decisión que Rajoy hay podido tomar y ha tenido que tomar unas cuantas”.

Desde Génova se recuerda su negativa al rescate, “cuando se lo pedían tirios y troyanos”, su rechazo a la investidura que “algunos interpretaron como un desplante al Rey cuando en realidad fue un ejercicio de responsabilidad. Realmente no le ha faltado de nada: abdicación del Rey, crisis económica como nunca antes vista, atentado yihadista y ahora reto secesionista. Es difícil imaginar más frentes”.

Durante un máximo de seis meses no habrá más asunto que el catalán y aunque es obvio que desde el Gobierno se tratará de dar una imagen de normalidad, lo cierto es que la decisión adoptada por el Ejecutivo, tras numerosos requerimientos a Carles Puigdemont “para no llegar a donde no queremos llegar”, como dijera Rajoy, afecta de manera directa a la propia legislatura nacional.

Si el proyecto de Presupuestos para 2018 lo guarda Cristóbal Montoro en la mesa de su despacho, ahora ese cajón está cerrado bajo siete llaves. El PNV, en las actuales circunstancias, que como ya adelantó ESdiario tienen un horizonte temporal de seis meses, no quiere ni oír hablar de pacto alguno con el PP. El Gobierno lo sabe y sabe también que la buena relación entre Rajoy e Íñigo Urkullu no va a salvar el actual distanciamiento.

Tampoco lo hará el PSOE. “Una cosa es defender el Estado de Derecho y coincidir con el PP en la defensa de la integridad territorial de España y otra muy distinta, saltar esa línea y convertirnos en aliados generales del PP. No apoyaremos los Presupuestos y además creemos que el Gobierno ni va a intentar presentarlos”, indican a este periódico en medios oficiales de Ferraz.

Desde el PP no se quiere ni oír hablar de elecciones. “Ahora no toca” indican fuentes oficiales. No obstante y tal como indicó Fernando Martínez Maillo a ESdiario hace ya algunos meses la no aprobación de los Presupuestos para 2018 introducía a la legislatura en “terreno pantanoso”. Cuando esto se dijo nadie podía sospechar que la situación catalana llegara a donde ha llegado. Ni se mencionaba el 155.

La reflexión que se hacía apenas cinco meses atrás es que, si no se aprobaran los Presupuestos para el 2018, habría que prorrogar los vigentes en la actualidad hasta probablemente 2020. No en vano el 2019 es un año electoral “en el que nadie querrá dar oxígeno al PP. Será un año, el 2019, en el que todos querrán fijar territorio y los acuerdos serán especialmente difíciles”.

Si esto es así, si no hay Presupuestos para 2018, bien podría decirse que a partir de ahora la actual legislatura será una legislatura de “mera gestión” en la que no habrá propuestas legislativas por parte del Gobierno y cualquier intento de acuerdos de cierto calado está condenado al fracaso. De entrada, la comisión propuesta por el PSOE para afrontar una revisión constitucional está más que en el aire. Ni PNV, ni los partidos catalanes se sumarán a la misma y Podemos, por boca de sus dirigentes, ha hecho saber que se lo están pensando.

No quieren hablar los populares de elecciones, pero sí se reconoce en el ámbito parlamentario que “las actuales circunstancias suponen un antes y un después en la propia legislatura. Ahora lo que se impone es estar muy atentos y muy dedicados a los acontecimientos que estamos viviendo. El momento es muy serio, muy difícil, y precisamente por ello sería absurdo negar que la legislatura nacional está más que tocada. Cuando surgen situaciones excepcionales y que además son desconocidas no vale hacer premoniciones, pero sí, hay que admitir que la legislatura ha dado un giro sustancial”.

Esto mismo se admite desde Ciudadanos, principales impulsores de unas prontas elecciones en Cataluña y una vez celebradas éstas, si los resultados les son favorables, no tardaran en pedirlas también en el conjunto de España.

Parece que la segunda legislatura de Mariano Rajoy no será muy larga

Establecer cualquier hipótesis de futuro es arriesgado. Lo es, al menos, hasta que no se vislumbre cómo se va a gestionar y con qué éxito la situación en Cataluña. Pero un análisis somero de los acontecimientos lleva a la conclusión obvia de que la puesta en marcha del 155 supone un antes y un después en la legislatura nacional. Se dan todos los ingredientes necesarios para concluir que la misma ha entrado en su fase final, final que se puede situar en el próximo otoño.

Si el Senado aprueba las medidas propuestas por el Gobierno, Rajoy tendrá dos botones rojos. El de las elecciones catalanas y el de las elecciones generales. Las primeras serán acordadas con PSOE y Ciudadanos. Las segundas, las elecciones generales, las decidirá en solitario.

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