20 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El PP teme más deserciones tras la traumática marcha de Silvia Clemente a Cs

Silvia Clemente junto a José Manuel Villegas y cargos locales de Cs.

Silvia Clemente junto a José Manuel Villegas y cargos locales de Cs.

La abrupta salida de la hasta hace días presidenta de las Cortes de Castilla y León ha encendido las alarmas en Génova 13, porque no es la primera y dan por hecho que no será la última.

Sin tiempo aún para que sus excompañeros hayan digerido su marcha, Silvia Clemente compareció este lunes en la sede de Ciudadanos junto al secretario general de la formación, José Manuel Villegas, para anunciar que se presentará a las primarias porque quiere ser la candidata de Cs a la Junta de Castilla y León. 

Aunque Clemente concurrirá como independiente -con el apoyo de Albert Rivera-, en la rueda de prensa vestía el naranja corporativo de Cs, un detalle que no pasó inadvertido y todo un mensaje a sus excompañeros. 

En público los populares tratan de restar hierro a la espantada de la que hasta el jueves era la presidenta de las Cortes de Castilla y León con el PP. Pero, en privado, su caso ha disparado el miedo a que el ejemplo de Clemente cunda y se produzca un goteo de deserciones de las filas del PP a las de Cs

Es innegable el daño que hace a las siglas del PP que alguien que ha ocupado responsabilidades se marche dando un portazo y quejándose de que el partido no ha sido capaz de regenerarse ni de atajar la corrupción de raíz. Como hizo la semana pasada la alcaldesa del mayor municipio que gobierna el PP en Valladolid, la de Zaratán, Susana Suárez.

 

No van desencaminados los temores. La semana pasada dos alcaldes de Alicante, los de Guadalest y Daya Vieja, se dieron de baja en el PP para sumarse al proyecto de Ciudadanos. Y en Orense una diputada provincial y el portavoz del PP en el Ayuntamiento de la capital han hecho lo propio en el último mes. 

Desde ahora y durante las próximas semanas, Pablo Casado y su equipo van a tener que decir no a mucha gente, porque las expectativas electorales del PP en las generales, autonómicas, municipales y europeas se han visto mermadas. Y no hay hueco para todos. Además, las estructuras territoriales se quejan de que el secretario general, Teodoro García Egea, no es precisamente muy diplomático cuando se trata de dar malas noticias a los que se quedan fuera.

En cambio, en Cs ocurre todo lo contrario, puesto que a su buena marcha en las encuestas se une el hecho de que ahora vayan a entrar en gobiernos autonómicos, locales y provinciales. Al contrario que en 2015, cuando decidieron que su modus operandi sería respetar la lista más votada y tejer acuerdos desde fuera. 

En pocas palabras: a unos les sobra gente; a otros, les falta. Si no ya en las listas (en Cs casi todos los procesos de primarias están en marcha), para cargos posteriores. 

Para Génova, los que se van o se plantean irse son "rebotados" a los que no les mueve más que su afán de seguir viviendo de la política, independientemente de la chaqueta política que tengan que vestir. 

En la dirección de Cs, por contra, hablan de recibir con los brazos abiertos a gente con experiencia de gestión, venga de donde venga. Inés Arrimadas se refirió a ello este lunes en una entrevista en la SER a propósito del caso de Silvia Clemente: haber militado en el PP, afirmó "no es una religión". "Hay vida más allá". 

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