16 de enero de 2021 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El comentario de Ágatha Ruiz de la Prada en el barco levanta ampollas en redes

Un comentario aparentemente inocente de Ruiz de la Prada ha generado un tsunami en redes.

Un comentario aparentemente inocente de Ruiz de la Prada ha generado un tsunami en redes.

Tampoco se puede decir que haya sido nunca el paradigma de lo políticamente correcto, pero ahora que está desatada y con mariposas en el estómago, quizá menos que nunca, y eso pasa factura.

 

 

Mallorca al igual que Ibiza, es una de esas islas en las que se concentran el mayor número de famosos por metro cuadrado, algo que este año no se repite a causa de la pandemia del coronavirus. Sus playas, sus aguas cristalinas, sus calas, su gastronomía y su ambiente reúnen un atractivo irresistible para el turista y eso es algo que Michael Douglas y Catherine Zeta -Jones o la mismísima Ágatha Ruiz de la Prada saben valorar.

En el caso de la pareja hollywoodiense es algo que viene de lejos, hace lustros que pasan buena parte de sus vacaciones en la mansión de Valldemossa que el actor adquirió cuando aún estaba casado con Diandra. Una espectacular propiedad que en 2014 puso en venta por 50 millones de euros y que al no venderla fue rebajando en el tiempo hasta dejarla en 29 millones. Un elevado precio al alcance de muy pocos y 6 años a la venta sin éxito. Ahora la pandemia le ha hecho cambiar de idea y pensar que es un buen lugar para confinarse en caso de nuevos brotes de coronavirus. El matrimonio tiene buenos amigos en la isla balear y sus hijos han pasado allí los veranos de su infancia .

Y quien también se ha dejado ver por Mallorca es Ágatha Ruiz de la Prada; la diseñadora vive un verano de ensueño con su nuevo amor, el empresario Luis Gasset de 52 años, con quien surca las aguas transparentes del mediterráneo en el barco de unos amigos. De esta guisa posaba Ágatha manejando el timón de la embarcación, enfundada en un bañador negro, con unas enormes gafas de sol y con el rostro sereno mirando al horizonte. Es posible que esa felicidad del momento le llevó a colgar en su perfil de instagram esta foto con el correspondiente comentario: “Lo mejor del mundo es tener amigos con barco”.

Una reflexión que con los tiempos que corren ha levantado ampollas entre sus seguidores: “Lo mejor del mundo es compartir risas gratis con amigos”, “La gente pasándolo verdaderamente fatal,cerrando negocios, la gente entra en ertes, empresas en eres. La gente contagiandose y tú sacas la foto del barco. Un poco de por favor y humildad”.

Tener amigos con barco y que por supuesto te inviten te brinda muchas posibilidades de perderte en alta mar y disfrutar de esa esa frescura de la brisa marina con el viento en popa a toda vela, un placer para unos y un lujo para otros, y no hablamos de la leyenda de “El holandés errante”, que esa es otra historia. Pero casi con toda seguridad podemos confirmar que la felicidad de Ágatha se debe más bien a las mariposas en el estómago que ha vuelto a sentir junto a Luis Gasset, un hombre que dista y mucho del Luis Miguel Rodriguez, “el Chatarrero” con quien la diseñadora mantuvo una relación de casi dos años y con quien rompió tras descubrir que le había sido infiel.

El barco nos sigue dando juego para completar esta crónica de agosto porque los que siguen disfrutando en proa y en popa son Enrique Ponce y Ana Soria. Entre corrida y corrida el torero se deja ver con su joven novia con quien según apuntan fuentes cercanas a la pareja podrían estar pensando en boda para el próximo año. Los trámites de separación con Paloma Cuevas siguen su curso, aún pendientes de cerrar la negociación de la repartición de sus bienes matrimoniales, cuestión de acuerdo y de tiempo.



Mientras, la pareja no escatima instantáneas en su Instagram, en una de ellas vemos a la pareja mirándose a los ojos y ensimismados en su “momento”, Ana Soria lanza: “el mar y tú” .

En otra imagen la vemos mirando al horizonte mientras hace su particular reflexión: “Que suerte vivir cerca del mar”. Esta última puede llevar a pensar que a la estudiante de 21 años podría llegar a costarle mucho dejar el mar para instalarse a vivir en una finca en el campo como suelen hacer las mujeres de los toreros. Tal vez los tiempos cambien, ya veremos.

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