29 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La historia y las imágenes de Andrés, el mayor estafador de los últimos tiempos

El estafador, de fiesta

El estafador, de fiesta

La policía detiene a un joven de 25 años como autor de más de 100 estafas de “falso alquiler”: calculan que ha podido ganar 60.000 euros solo en esta última tanda de estafas. 

 

 

Nunca le alquiles un piso, es el estafador del verano.  Andrés L. deja pocas pistas allá por donde pasa, por eso no es fácil seguirle el rastro. Sin embargo, el recuerdo que deja en sus víctimas es imborrable.

Nació en Malabo, Guinea Ecuatorial, en 1995, y en los datos del informe policial al que ha tenido acceso ESdiario los investigadores explican que, si bien no les consta qué actividad delictiva pudo protagonizar como menor de edad, nada más cumplir 18 entró en una dinámica de muy lucrativas estafas. Siempre el mismo modus operandi, siempre el mismo perfil de víctimas, siempre la misma historia: Andrés estafa, la policía lo detiene, sale libre y vuelta a empezar.  

El modus operandi 

En las estafas hay varios componentes necesarios para conseguir que funcionen: tener un bien lo suficientemente atractivo con el que estafar, una víctima propiciatoria y tendente a poder ser engañada por su situación y ser un tipo capaz de seducir y no levantar sospechas. Andrés controla todo lo anterior.  

El bien atractivo ofrecido por Andrés son viviendas de alquiler. En casi cualquier lugar de España es ya en sí mismo un bien atractivo. En ciudades como Madrid empieza a ser ya un bien de lujo. Andrés buscaba pisos por internet que alquilaba por espacio de unos cuantos días.

No muchos, los estrictamente necesarios para fotografiar la casa nada más entrar, hacer un par de copias del juego de llaves y subir las imágenes a internet acompañando las fotos de los logotipos de las empresas de alquiler de viviendas más conocidas del país, lo que le dotaba al anuncio de una credibilidad a prueba de incrédulos.

Por si hubiera alguna suspicacia más por parte del futuro inquilino el detenido usaba una de las cinco identidades falsas que se le atribuyen para hacerse pasar por propietario o gestor legítimo de la vivienda. Incluso usaba formularios y documentos tomados de empresas legítimas de gestión de alquileres para adornar de realidad el engaño.  

 

Lamentablemente Andrés también tiene una especial habilidad para elegir a sus víctimas. No todo el mundo pica en este tipo de delitos, o más bien habría que decir que no todo el mundo pasa por el momento vital necesario para poder picar en este tipo de estafas.

Sabedor de esto, el detenido busca personas extranjeras que acaban de llegar a España, jóvenes procedentes de otras comunidades autónomas que quieren visitar Madrid, estudiantes con pocos recursos económicos, o como una de las últimas denunciantes, una joven empleada doméstica de origen hispano que busca un poco más de intimidad que en una casa con una habitación alquilada.  

 

 

Con el bien, el piso, en su poder, y la víctima a mano, Andrés saca a relucir su mejor sonrisa y desenvaina sus encantos. El joven cita a todas las personas que se interesan por el piso y que él cree susceptibles de ser estafadas en la casa. Lo hace con espacios de tiempo entre visita y visita lo suficientemente separados para que no haya desafortunados encuentros en el rellano.  

Andrés ofrece la casa un poco por debajo del precio de mercado de la zona, pero lo justo, tampoco algo que llame la atención por ser excesivamente barato. Eso a él le sirve para cobrar en el mismo acto un mes por adelantado más la fianza, que suele ser dos meses más de alquiler.

El pago se realiza en efectivo o a través de paypal y las víctimas se confían porque se les entrega un recibo y un formulario logotipos de empresas legales. Andrés entrega un juego de llaves y advierte al nuevo inquilino de la fecha en la que podrá entrar a vivir. Para entonces él ya se habrá esfumado con la pasta. El incauto descubría el pastel cuando trataba de tomar posesión del domicilio que pensaba que acababa de alquilar. Ni casa, ni dinero. Estafado.  

 

 

Afortunadamente agentes de la Jefatura Superior de la Policía Nacional en Madrid lograron pararle los pies hace un par de semanas. Los investigadores calculan que en la última tanda de estafas Andrés puede haberse levantado 60.000 euros, aunque sospechan que puede haber habido muchas más víctimas, lo que se conoce como cifra oscura, todas aquellas personas víctimas de un delito que no denuncian por creer que no sirve para nada, por vergüenza a ser reconocidas como víctimas de una estafa o simplemente por su pérdida de confianza en el sistema creyendo que este tipo de delitos salen baratos a quienes los comenten.  

Los agentes del caso consultados por ESdiario avisan de que no denunciar es dar alas a este tipo de delincuentes, que lejos de ser ladrones de guante blanco son más bien vulgares rateros que se aprovechan de la situación de necesidad de otras personas. 

 

 

De hecho en el caso de Andrés los investigadores revelan a este diario que le constan antecedentes por lesiones, usurpación de identidad, detenciones ilegales y falsedad documental. Una joya, o como revela el informe policial “un peligroso profesional de la estafa”. 

A la espera de que algún juzgado acumule las causas y las víctimas que acusan a Andrés y que este acabe pasando una temporada en prisión los agentes envían unos cuantos consejos para evitar ser víctimas de este tipo de engaños:  

  • Conocer el precio del alquiler de la zona sospechando de aquellos anuncios que se encuentren muy por debajo del precio medio de la zona.  
  • Consultar el Registro de la Propiedad para conocer la situación jurídica de una finca. 
  • Formalizar el trato cara a cara ya sea con el propietario, con el administrador de la finca o con la inmobiliaria. 
  • No pagar el alquiler antes de visitar el inmueble para poder comprobar el estado del mismo, la ubicación, el número de habitaciones, si hay desperfectos o si tiene dados de alta los suministros.  
  • Formalizar el contrato por escrito para tener constancia de las condiciones pactadas. 
  • Revisar el contrato de alquiler antes de firmar. Tener claro cuál es la renta mensual, la duración y los gastos a pagar por cada una de las partes.  
  • Depósito de fianza por parte del arrendador en el organismo autonómico correspondiente. La cantidad entregada en concepto de fianza no debe superar al equivalente a tres meses de alquiler.  
  • Conservar el recibo de cualquier pago que se lleve a cabo. 

Aunque en este tipo de estafas, al igual que con casi todas las demás, los policías más veteranos siempre tiran del mismo dicho: “sobre todo sentido común y tener muy claro que nadie da duros a cuatro pesetas”. 

Comenta esta noticia