29 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

"Yo no soy un maltratador, el guardia civil se metió donde no debía"

El guardia civil acusado de un delito de lesiones.

El guardia civil acusado de un delito de lesiones.

Tras la entrevista con el agente denunciado por frenar una presunta agresión machista, habla el joven investigado por violencia de género. Abogacía del Estado defenderá al primero.

 

"Hola buenas. Yo sería el presunto agresor de esa historia". Así arranca el correo electrónico que llegó a la redacción de ESdiario horas después de que este medio publicara la entrevista con Héctor (nombre ficticio), un agente de la Guardia Civil denunciado por un joven de 18 años que asegura haber sido víctima de violencia física por parte del agente en cuestión sin que mediara provocación.

Para sustentar su versión de los hechos y su entrevista, Héctor facilitó a este periódico toda la documentación que se le fue requerida, como su denuncia, su ratificación ante el juzgado y la citación judicial que le supuso haber sido denunciado. De hecho, de entre esos documentos destaca en el que aparece como testigo, no como denunciado ni denunciante, en un caso de violencia de género cuyo investigado es el joven que ahora quiere dar su versión.

Para igualar el trato informativo este medio tampoco revelará datos de este chico de 18 años al que vamos a llamar Andrés. "Tengo un juicio pendiente sí, por violencia de género, pero si lo tengo es porque me ofrecieron aceptar una orden de alejamiento de cuatro meses de mi novia y no lo iba a hacer bajo ningún concepto"

 

La novia de Andrés no denunció los hechos relatados por Héctor a este periódico, pero Fiscalía decidió que sí había indicios para investigar un caso de violencia contra la chica, así que por eso él también espera un juicio al no haber aceptado la orden de alejamiento.

Conviene recordar cómo relató Héctor en su denuncia los hechos antes de entrar en la réplica de Andrés. Según consta en la denuncia a la que tuvo acceso ESdiario, Héctor regresaba a su domicilio sobre la hora de comer cuando se fijó en una pareja que caminaba hacia él. "Déjame en paz, no me pegues más, vete", asegura el agente que la chica le estaba gritando al chico.

Lo siguiente que vio fue al joven sujetar a la chica, que no paraba de llorar, para después propinarle un fuerte golpe con su rodilla en el abdomen. Lo relatado por el agente le pareció motivo de sobra para intervenir aun estando fuera de servicio. "Tú no te metas", fue lo primero que asegura que le gritó la chica nada más interesarse por su situación, a lo que el agente respondió diciéndole que él había visto la agresión y que le podía prestar ayuda si la necesitaba.

Lejos de aceptar su ayuda, Héctor asegura, y está reflejado en su denuncia, que el chico de 18 años reconoció haberla empujado pero que eso no era asunto suyo. Al ser guardia civil el agente lo sacó de su error para recordarle que cualquier delito que presenciara sí era asunto suyo. "Eres muy chulo tú para ser policía", fue la respuesta que obtuvo. Según el agente en ese momento lo que hubo fue un conato de agresión hacia él que acabó con la mano de Héctor impactando en la cara de Andrés.

"Nada de eso, él no se defendió porque yo le fuera a agredir. Lo que hizo fue darme un bofetón y luego, cuando le pedí su número de placa, me dijo que si lo que quería era llevarme otra". La versión de Andrés difiere de pe a pa en la ofrecida por el agente ante la Policía, sus superiores y el juzgado correspondiente.

Según el chico de 18 años había una pelea entre él y su novia, sí, pero niega que existiera ninguna agresión. "Mi novia y yo le dijimos que no se metiera, que no era asunto suyo. Él iba vestido de calle y con la compra y dijo que era guardia civil. Cuando le dijimos que no se metiera se marchó para su casa y yo ahí reconozco que le dije que era muy chulo para ser policía". Y en ese momento según Andrés el agente se volvió y le dio un bofetón.

Intencionado o no, lo cierto es que hubo impacto en el rostro del chico de 18 años, ambos protagonistas coinciden en eso, y por el motivo que fuera ese impacto fue lo único que pasó en la calle porque Héctor pudo irse y llegar a su domicilio sin novedad.

 

 

Una vez dentro de su casa sucedió este pasaje también explicado en su entrevista: "(…) de repente, escuchó como alguien aporreaba la puerta de su domicilio. Precavido, a través de la mirilla, pudo ver a un grupo de siete personas, entre ellos el agresor y la chica agredida, todos detrás de un tipo de unos 50 años, calvo, que mientras golpeaba la puerta con los puños gritaba "maricón, como te coja te reviento". Sin duda el líder de la algarada era un familiar adulto al que el joven maltratador le había ido con el cuento de que un policía le había pegado.

"Ese hombre era mi padre", explica Andrés, "busqué ayuda en alguien del tamaño del guardia civil que me acababa de pegar, pero con mi padre no se atrevió".

Dos versiones

Como casi siempre pasa en este tipo de casos, ambas versiones son absolutamente contradictorias, así que habrá que enfrentarlas en un juicio y sopesarlas. En un plato de la balanza un agente fuera de servicio y camino de casa con la compra recién hecha decide intervenir en lo que él consideró una agresión machista y luego lo denuncia ante policía y sus propios superiores para que se persiga el delito que él asegura haber presenciado.

En el otro extremo ese mismo agente minutos antes de comer con su familia decide golpear de forma gratuita a un chaval de 18 años porque le ha llamado chulo. No se molesten en juzgar qué fue lo que realmente sucedió. Habrá dos juicios, uno por agresión con el agente como acusado, juicio en el que será asistido por Abogacía del Estado según el propio Héctor, y otro por maltrato con el joven Andrés en el banquillo. Ambas sentencias las conocerán a través de este diario.

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