17 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Andalucía vive un vuelco histórico: PP, Cs y Vox derriban el fortín del PSOE

Susana Díaz, visiblemente seria, en su comparecencia tras el escrutinio.

Susana Díaz, visiblemente seria, en su comparecencia tras el escrutinio.

El electorado socialista se queda en su casa. El paro, la corrupción y el caos en los servicios públicos pasan factura al PSOE-A y a Ferraz. Primer aviso a navegantes a Sánchez

Lo venían confirmando todas las encuestas y, en privado, los propios socialistas reconocían tener en los últimos días malas vibraciones. Y las urnas del 2-D lo han confirmado este domingo: el antaño todopoderoso PSOE-A pierde fuelle como nunca, ha desmovilizado a parte de sus votantes históricos y ha recibido una histórica debacle. Un terremoto en toda regla, a punto de perder la Junta 36 años después.

Y de paso, Pedro Sánchez recibe el primer aviso muy serio a navegantes de sus propios votantes en su primer examen tras la moción de censura.

El paro crónico, la situación económica, la corrupción y el deterioro de los servicios públicos en guerra abierta con la Junta -en especial la sanidad y la educación- le han pasado finalmente factura a Susana Díaz. Una factura con cifras negro sobre blanco: los 47 escaños que Díaz logró en 2015 han quedado reducidos a 33.

Un resultado que abre una posibilidad histórica y sin precedentes: la suma PP (26), Cs (21) y Vox (12) es suficiente para un gobierno alternativo a la izquierda. En una estrategia a la desesperada, en su comparecencia tras el escrutinio, Díaz anunció una ronda de conversaciones con las fuerzas "constitucionalistas" para tratar de "frenar a la extrema derecha en Andalucía".

"A partir de mañana abriré ese diálogo", recalcó, "y que digan que están dispuestos a que las mayorías las condicione la extrema derecha".

Los socialistas ya se temían lo peor cuando a media tarde se conocieron los datos de participación, cinco puntos menos que en los comicios anteriores. El pánico se instaló en el cuartel general del PSOE-A al comprobar que los mayores porcentajes de abstención correspondían a barrios y localidades bastiones históricos suyos. Es decir, los feudos del socialismo andaluz se han hartado y desmovilizado.

 

La candidata del PSOE-A atiende a los periodistas tras votar en Sevilla.

 

Pero en clave nacional, también Ferraz se lleva su parte. Y a buen seguro los resultados en Andalucía van a ser analizados con lupa por Pedro Sánchez y su estratega-jefe, Iván Redondo.

De hecho, muchos dirigentes andaluces han endosado en esta última semana la desmovilización de su electorado a los vaivenes del Gobierno, el desgaste de sus ministros, y a su complicidad con Podemos y con el independentismo catalán.

Con este desplome brutal de un voto, el del PSOE-A, hasta ahora uno de los más fieles de todo el PSOE, Sánchez y su comité electoral en Ferraz se encuentran ahora ante un dilema que ya esperaban. El adelanto de las generales que algunos dirigentes como el ministro José Luis Ábalos han insinuado recientemente puede toparse con el estado de ánimo de una buena parte de las bases socialistas que este domingo se han quedado en casa.

Y por otro está el factor Vox: la tentación de alargar la legislatura lo más posible con el objetivo de que el partido de Santiago Abascal erosione las expectativas electorales del PP y Ciudadanos en la próxima cita con las generales. Tal vez Sánchez piense que esa batalla entre Pablo Casado, Albert Rivera y el propio Abascal sea su única posibilidad para prorrogar cuatro año más su estancia en La Moncloa.

 

 

 

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