27 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El combate de los rebrotes provoca un caos de prohibiciones y normas autonómicas

Salvador Illa durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Salvador Illa durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

No hay un plan, sino 17, mientras Pedro Sánchez sigue optando por dejar hacer. Cada región tiene sus propias reglas y sus propios tiempos, y el carajal es ya considerable.

Cada hora ya se detectan en España 37 positivos por Covid-19. En las últimas 24 han sido diagnosticadas 905 personas, lo que eleva la cifra total a 280.610, según los datos del Ministerio de Sanidad ofrecidos este martes.

Y lo que es peor: no se libra ninguna comunidad, con mayor o menor intensidad. España afronta lo que cada vez se parece más a una segunda oleada -Salvador Illa y Fernando Simón se niegan a hablar en esos términos- no con un plan, sino con 17. 

La proliferación de rebrotes ha aumentado el galimatías de medidas adoptadas por las distintas comunidades, sobre la base de un difuso decreto de la nueva normalidad que ya ha cumplido el mes desde su convalidación en el Congreso y que ha sido superado ampliamente. 

El Gobierno de Pedro Sánchez sigue instalado en el dejar hacer, a la espera de que este viernes el presidente se reúna con sus homólogos regionales en San Millán de la Cogolla (La Rioja), por primera vez de forma presencial, lo que ha provocado quejas y las primeras deserciones. Quim Torra e Íñigo Urkullu ya han anunciado que no irán; Isabel Díaz Ayuso amenaza con no hacerlo tampoco.    

Cada comunidad está haciendo, como dice la expresión castellana, de su capa un sayo. Este martes Madrid se unió al ya amplio club de regiones que han impuesto la mascarilla incluso aunque se pueda mantener la distancia de seguridad (también en terrazas). Y subió la apuesta al anunciar la puesta en marcha, de forma experimental, de una cartilla Covid que está generando una honda polémica.

 

En paralelo la Xunta de Galicia publicó una norma que obliga a quienes lleguen desde Aragón, Cataluña, Navarra, País Vasco y La Rioja, así como diversos países extranjeros (la vecina Portugal entre ellos) a comunicar inmediatamente con el Servicio Gallego de Salud.

Y Cataluña, que sigue en el podio en cuanto a focos y casos (solo superada por Aragón a día de hoy), anunció la prohibición de los botellones, que serán castigados con multas de entre 3.000 y 15.000 euros.

El ocio nocturno es el principal caballo de batalla de las comunidades. Las restricciones van en aumento a medida que también aumentan los casos y desciende la edad de la población infectada. 

Andalucía se sumó este martes a las regiones que, como Baleares, Murcia y Aragón -entre otras- ya han endurecido los controles y restricciones en discotecas y locales nocturnos. Así, el portavoz de la Junta adelantó que este tipo de establecimientos deberán contar con un sistema de identificación clientes para asegurar un "rastreo más efectivo" en caso de detección de un positivo.

El portavoz de la Junta de Andalucía, Elías Bendodo.

 

Prohibido también el consumo en las barras y las reservas en los restaurantes pasan de un máximo de 25 personas a 12. Aunque la tónica común son los 10 que puso de tope, por ejemplo, el País Vasco. No obstante el guirigay autonómico es tal que algunos aprovechan la proximidad de Navarra, donde no existe esa limitación, para esquivar el control del Ejecutivo de Urkullu. 

Por no hablar de algunos confinamientos selectivos y retrocesos de fases, como los casos de Lérida, Barcelona, Zaragoza o Totana (Murcia). 

Este miércoles Sánchez comparece en el Congreso para informar del resultado del último Consejo Europeo, aunque a buen seguro la oposición le demandará más implicación en esta fase, como lo hizo Pablo Casado el lunes. Puesto que ha pasado de cien a cero.

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