22 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El Gobierno tiembla: faltan miles de muertos por contar en los registros civiles

Un trabajador en el tanatorio de campaña de Collserola.

Un trabajador en el tanatorio de campaña de Collserola.

El tsunami insoportable de fallecidos que se le viene encima al Ejecutivo es posiblemente el doble de lo esperado y fruto del colapso de los registros civiles y servicios funerarios.

 

La cifra real de muertos por el Covid-19 puede ser el doble de la oficial que ofrece el Gobierno. Los registros civiles están colapsados. Es tal la avalancha de defunciones que no llegan a registrar todas y van con bastantes días de retraso. Es la advertencia de fuentes del registro, que corroboran a ESdiario fuentes de los servicios funerarios.

“No damos a basto para inscribir todos los certificados de defunción. Incluso, los trámites on line están casi bloqueados”. Los funcionarios trabajan a destajo y no esconden su horror. “La cifra de muertos real puede llegar a ser el doble que la oficial. Es horrible”.

Desde las asociaciones funerarias, en contacto con los registros, confirman esta terrible premonición. “Sabemos que nuestra estimación de un 40-50% más de fallecidos que los que da el Gobierno se queda corta. Es posible que sea el doble, como señalan desde los registros”.

Los profesionales de los servicios funerarios llevan un conteo diario de fallecidos en toda España. Ellos disponen de los certificados de defunción y conocen las causas de la muerte.

Los médicos están indicando “posible Covid”, “sospechoso Covid” o “Covid no confirmado” para aquellos casos en los que tienen la certeza de que la patología que ha causado la muerte (neumonía, EPOCs …) está relacionada con el coronavirus, aunque, por falta de test, no se haya podido diagnosticar en la persona fallecida y no haya podido ser tratado adecuadamente.

El Ejecutivo ya ha reconocido públicamente que solo considera fallecidos por Covid-19 a aquellos a los que se les pudo hacer un test y diagnosticarle la enfermedad. “Es indigno”, señala un médico de un hospital madrileño que lleva casi un mes sin descanso. “Están usando su propia negligencia, al no haber comprado masivamente los test con previsión, para maquillar las cifras de muertos”.

Fábrica de ataúdes en Valdemoro (Madrid).

 

Funcionarios del registro civil y profesionales de las funerarias coinciden: cuando los registros se pongan al día, “el 90% del incremento de fallecimientos” será debido al coronavirus. Solo el 10% será atribuible a las causas “habituales” de muerte.

Y lo tienen claro: “el Gobierno debería incluir a todas esas personas en el registro oficial de fallecidos”. Es absurdo -dicen- que trate de tapar las cifras. “Va a ser como intentar parar un tsunami con las manos”.

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha ya ha denunciado que las licencias de enterramiento solicitadas en esa comunidad son el doble que la cifra de muertos que ofrece el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Las funerarias denuncian que el Gobierno está presionando para que no hablen con la prensa

Los números no cuadran y son demasiados los testigos de esta realidad que pretende ocultarse: médicos, profesionales de los servicios funerarios, funcionarios de los registros civiles … Fuentes de los profesionales funerarios denuncian que el Gobierno está presionando a las asociaciones del sector para que no hablen con la prensa.

Otro colectivo más denuncia, también, presiones y amenazas del Ministerio de Justicia para que guarden silencio. Son los forenses. "Los directores de los Institutos de Medicina Legal han recibido instrucciones para no hablar ante los medios de comunicación bajo amenaza de despido. Son cargos técnicos, pero de elección política directa”.

Entre los forenses hay malestar porque no se les deja hacer su trabajo para poder tener una perspectiva más real del virus al que nos enfrentamos. “Es prudente no hacer autopsias porque sabemos que el virus, increíblemente, sale buscando oxígeno hasta los tejidos exteriores de un fallecido y es muy peligroso incluso varios días después del deceso”. Pero añaden: “Sí se pueden y se deberían hacer estudios de anatomía patológica para avanzar en el conocimiento del Covid-19. Si no, es imposible saber a qué nos enfrentamos”.

Es una deficiencia más en esta crisis, que se suma a una cifra de contagiados falsa (porque no hay test suficientes), a una cifra de fallecidos falsa (porque solo incluye a los diagnosticados) y a una lista de “curados” (así se llaman en las notas oficiales diarias del gobierno) falsa también porque son altas hospitalarias de enfermos que ya no tienen fiebre o no requieren oxigenación y a los que se les devuelve a casa con criterios clínicos, pero sin hacerles el test. Es decir, sin saber si siguen padeciendo el virus, pueden recaer o lo pueden contagiar. Este es el panorama, hoy, en España.

“Se les ha ido de madre”, dice un profesional de los servicios funerarios que asiste, cada día, en primera línea a este brutal drama. “Los miles de muertos -añade- que no aparecen en el listado oficial y sus familias no merecen que el Gobierno les ignore y les humille de esta forma”. Y confiesa, pese a la veteranía de los años: “Muchos compañeros llaman a diario de toda España llorando de pura rabia e impotencia”. Ni siquiera pudieron dar el consuelo a las familias.

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