26 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Septiembre negro: éstas son las terribles previsiones con el rebrote disparado

Pedro Sánchez y la terrible curva de contagios de agosto

Pedro Sánchez y la terrible curva de contagios de agosto

Ni el largo confinamiento ni el uso masivo de las mascarillas han frenado al coronavirus: todo indica que la vuelta del verano será horrible. Éstos son los datos que lo confirman.

Cuando Pedro Sánchez se fue de vacaciones a Lanzarote, el 5 de agosto, Sanidad tenía registrados algo más de 300.000 contagios en España. Cuando ha vuelto, 16 días después tras un longevo descanso estival que también le llevó a Doñana, la cifra se ha disparado un 25%. Con respecto a marzo, en los días terribles, la infección ya está a un 60% de aquellas fechas de infausto recuerdo.

España es uno de los pocos países de Europa que no ofrece cifras los fines de semana, de manera incomprensible. Pero cuando este lunes las tenga que comunicar Fernando Simón, el número de infectados estará ya muy cerca de los 400.000, con un aumento espectacular en el me de agosto, tal y como muestra el gráfico de ESdiario con datos oficiales del Ministerio de Sanidad.

Fuentes de la Comunidad de Madrid, que vuelve a ser una de las dos regiones más señaladas por el virus, atestiguan el previsible impacto a la vuelta de unas vacaciones que, en realidad, el virus nunca se ha tomado. "No será igual que en marzo, pero será duro", reconocen mientras ultiman los preparativos en hospitales, residencias de ancianos y colegios, en todos los casos sin la tutela ni el impulso del Gobierno Central, ausente por completo.

 

Esta semana, ya frisando septiembre, se registrará la primera reunión entre Moncloa y los Gobiernos autonómicos para ver qué hacen con la enseñanza, en un clima de depresión generalizada que les lleva a pensar en una interrupción del curso nada más comenzar o en demorar el inicio, como parece barajar el Ministerio de Educación mirando a Alemania: solo en Berlín se han cerrado ya 41 centros educativos a las apenas dos semanas de comienzo de las clases.

Y si la planificación educativa llega tarde; la asistencial a los mayores también. Este mismo lunes han sonado las campanas de alarma y Asuntos Sociales, con Pablo Iglesias al frente, intentará coordinarse con las regiones, pero con la misma sensación que con la educación de tiempo perdido. Ni la cruel experiencia previa ni el tiempo concedido por el estío han servido de nada.

 

 

"Todo lo hemos hecho solos en las Comunidades", explican a ESdiario desde Andalucía, un diagnóstico en el que coinciden en Galicia, Castilla y León, Madrid e incluso Cataluña. "Nos han abandonado. La cogobernanza ha sido quitarse de encima el problema en todo, desde la inmigración hasta la educación o los mayores", ratifican en todas las Comunidades consultadas.

Y ello pese a que, diga lo que diga el Gobierno para borrarse de la responsabilidad, la Ley de General de Sanidad y la Ley de Salud Pública son tajantes a la hora de señalar que, en tiempos de pandemia, la máxima responsabilidad es de la Administración Central. De Sánchez y su Gobierno.

Septiembre negro

Con el horizonte de un septiembre negro sanitario, surge la pregunta de qué ha pasado en España para que se pueda chocar dos veces contra la misma piedra en tan poco tiempo. "Muy fácil: el brote nunca se ha ido, siempre ha estado aquí, pero desde el Gobierno se dijo que le habíamos vencido y que había que marcharse de vacaciones", explica a este periódico un médico adscrito al PP, el partido que más en cólera ha montado viendo el desastre que se nos viene encima.  " 

"Hay un plan alternativo entre dejar abandonada a la gente y otro Estado de alarma ruinoso para el empleo, la educación y las libertades: la proposición de ley que registramos y Sánchez se niega a aprobar. Tras 45000 muertos los españoles no merecemos más incompetencia y mentiras".

Son palabras de Pablo Casado este domingo, que reflejan la perplejidad por la situación y la falta de respuestas de Pedro Sánchez, instalado en su nube y convencido de que, si vienen curvas, la ciudadanía le echará la culpa a las Autonomías.

 

 

Con la clase media destruida, el déficit camino de los 160.000 millones a final de año, la incógnita de si se renovarán los ERTES y el poder adquisitivo desplomado en diez puntos más que en Francia, el otro gran país junto a Italia más golpeado por el COVID, el panorama es desolador.

"Va a tener que recurrir al rescate del MEDE", afirman a este periódico fuentes populares, apuntando al segundo gran tema, tras el sanitario, del septiembre negro en ciernes: las arcas públicas están vacías, la recaudación fiscal se ha desplomado y los "cheques en blanco" que Sánchez anunció entre aplausos de los suyos, no existen.

El propio Josep Borrell, ahora Comisario de Exteriores y hasta hace nada ministro de Sánchez, lo ha dejado claro este domingo: "No habrá hombres de negro... pero tampoco cheques en blanco". Lo que sí habrá son contagios, porque nunca ha dejado de haberlos. "Simplemente, ahora se hacen los test que no se hicieron en marzo. La cadena de transmisión viene de ahí, no estamos en rebrote, sino en brote".

¿Volverá a ser igual?

Quizá por eso la Comunidad de Madrid tiene habilitados ya dos pabellones en IFEMA, algo que asusta y consuela a la vez. ¿Hará falta algo así? ¿Tantos enfermos graves vamos a volver a ver? Nadie se atreve a negarlo, aunque fuentes sanitarias esbozan un ligero mensaje tranquilizador:

"La inmunidad avanza, los mayores se protegen bien y los casos asintomáticos son muy elevados. Una cosa es que el contagio avance y otra que la mortalidad vuelva a ser la de marzo. Eso no es muy probable". Nadie, sin embargo, pone la mano en el fuego. Todo está abierto pero, sobre todo, oscuro. Muy oscuro.

 
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