El Valencia empuja al Levante hacia el abismo

Gudes festejando. Motivos no le faltaron.

Gudes festejando. Motivos no le faltaron.

Valencia 3 - Levante 1. La peor defensa de LaLiga no es obstáculo para que los de Marcelino vuelven a poner en práctica su mejoría en el despliegue ofensivo con goles de Guedes y Santi Mina.

Desde que el extremo portugués - hoy en punta de ataque junto a Santi Mina - ha cogido ese estado de forma que tanto desequilibrio genera en los contrarios, el Valencia CF es otro. El internacional luso marca la diferencia como pocos en el mundo, a la vez que propicia un clima de confianza en unos compañeros ávidos de sacar provecho de la atención que él mismo concita en las retaguardias rivales. Que se lo pregunten al propio Santi Mina, quien con su doblete en la noche de hoy pone fin a una sequía anotadora que venía prolongándose desde el pasado mes de noviembre.

Por parte del Levante UD, cualquier valoración general que del derbi pueda realizarse lleva aparejado de forma indefectible el referirse a su ya casi mítica endeblez defensiva; algo ya excesivamente recurrente durante el presente curso futbolístico, y que amenaza con acercarle a la zozobra que la máxima dificultad en la lucha por mantener la categoría produce.

Pues bien, las impresiones en relación al choque de Mestalla aun fueron peores de las habituales. Los constantes vaivenes que el cambio de posiciones - variaron de golpe las de Jason, Coke y Róber Pier - y de sistema producían - por un instante se pasó del 3-5-2 al 4-5-1 - no sólo no obraron el milagro de dotar al conjunto de esa ansiada solidez defensiva, sino que terminaron por devenir en la sensación de que los palos de ciego que comienza a dar Paco López nos sitúan, lenta y angustiosamente, ante una pérdida total del control de la situación por su parte de la que bien podrían emanar las más funestas consecuencias.

Si nos ceñimos al choque de esta noche, ni dos minutos hubo que aguardar para que ambos axiomas, uno por bando, empezaran a tomar cuerpo. Santi Mina no precisó ni de ese tiempo para cabecear a la red, libre de marca como desgraciadamente para el seguidor granota no puede ser de otra manera, un perfecto centro cerrado de Guedes. El gallego no iba a dejar pasar la oportunidad que el primer regalo de la zaga visitante le confería.

Cualquier pretensión de estirarse por parte del cuadro levantinista era castigado por unos jugadores de Marcelino que coqueteaban sin cesar con la posibilidad de poner tierra de por medio antes del descanso. Especialmente cerca de ello estuvo Cheryshev, primero en un mano a mano abortado eficientemente por Aitor y poco más tarde en un remate sacado bajo palos por su ex compañero Coke.

Por supuesto, Guedes continuaba campando a sus anchas, y una vez más asistió a Santi Mina, aunque Aitor volvería a detener el asedio valencianista con otra intervención de mérito. A pesar de dominar en varios tramos la posesión, sólo una oportunidad habría que apuntar en el haber levantinista durante los primeros 45 minutos; aquella que Neto desbarató frente al remate a bocajarro de Roger tras pase en profundidad de Morales.

Se palpaba en el ambiente que el Valencia CF no debía de tardar en plasmar su superioridad en el marcador. Pero esto es fútbol. Solo así se puede explicar que la igualada campeara en ese electrónico a los diez minutos del segundo acto, y después de que Carlos Soler se introdujera uno de esos golpeos a los que Rochina nos tiene acostumbrados desde el ángulo buscando el gol olímpico.

Eso sí, poco iba a durar, como es lógico, la alegría granota. El interior - hoy también mediocentro - valenciano no iba a tardar en sacarse la espina de su fatalidad anterior dejando solo a Guedes ante Aitor. El portugués cruzaba con contundencia para castigar nuevamente la fragilidad defensiva visitante. Ni dos minutos habían pasado desde el 1-1... tampoco el resultado inicial figuró durante más tiempo.

Por una vez, Guedes no estuvo presente en la acción de la sentencia. No obstante, los otros dos protagonistas del 2-1 si lo estuvieron. Carlos Soler empalmaba un buen centro de Gayá para que el oportunismo del ex ariete celtiña emergiera para empujar un cuero que había sido detenido por Aitor con la colaboración de la cepa del palo. El 3-1 (min. 63) ya ponía al público de Mestalla frente a un escenario festivo, aquel que se consolidaría con la decisión de Marcelino de buscar la ovación para Parejo y Guedes en sus sustituciones; de la misma manera que contribuyó a ello el hecho de que Kang In Lee dispusiera de minutos. A menudo la alegría de unos supone preocupación para otros, y la que rodea al levantinismo es ya máxima a tan solo dos puntos de las plazas de descenso.

 

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