07 de abril de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El hundimiento de RNE que le ha llevado al peor año de su historia en audiencias

La emisora pública, lastrada por cambios políticos constantes, cosecha su peor temporada y remata un annus horribilis para la RTVE de Pedro Sánchez y Rosa María Mateo.

La llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa supuso un terremoto en RTVE, objeto de un decreto ley por la vía de urgencia que definió el gran objetivo político del nuevo Gobierno: controlar el ente público a toda costa y arrimarlo a una estrategia que hoy prosigue y tiene en el tratamiento de los EREs o los pactos con ERC su máxima expresión de benevolencia y complicidad con el PSOE.

Con Rosa María Mateo como brazo ejecutor, la purga de periodistas, el nombramiento de afines y los cambios en buena parte de los programas de la casa, algunos conducidos por periodistas que habían logrado grandes audiencias, fueron tremendos. Pero algo ha fallado. Y es lo más importante: las audiencias.

Si en TVE los Telediarios, Los Desayunos o La Noche en 24 horas simbolizan la caída brutal de espectadores, otro dato atestigua el hundimiento de la Corporación pública: Radio Nacional de España, la emisora con más medios y recursos de todo el país, va a cerrar el peor año de su historia con unas cifras de oyentes en los sótanos.

Los 1.178.000 oyentes del conjunto de su programación no tienen precedentes y sitúan a RNE en el furgón de cola de la radio española, con un pulso entre la Ser y Cope a cara de perro y una Onda Cero estable y sólida. Solo se queda fuera la emisora pública, objeto de un carrusel de sustituciones y cambios que ha lastrado todos sus tramos horarios.

Apenas Alfredo Menéndez, histórico de Onda Cero trasladado de las mañanas a las madrugadas, aguanta el tirón de un barco sin timonel que parece irse a flote y sube un llamativo 25% en el cómputo de la temporada; unas cifras a las que no se acerca la única otra alegría en la Casa de la Radio, las de las noches de Antonio Delgado en el 24 horas.

 

 

Pero incluso se han estropeado los fines de semana, al perder a la célebre Pepa Fernández para ponerla en las mañanas a competir, sin demasiado éxito, con Herrera, Barceló o Alsina: hasta ella ha perdido un 5.5% de la audiencia previa.

Y lo mismo en las tardes, lastradas por un espectacular hundimiento tras el relevo de Ciudadano García que pocos entendieron: de 300.000 seguidores muy estables y fieles al peculiar estilo de aquel espacio, a los 147.000 del primero de los dos tramos en que se dividió la tarde y 89.000 el segundo.

¿Cuál es el futuro de RNE? En un ente público con una plantilla de más de 6.000 empleados parece mentira que la respuesta no esté clara. Pero no lo está. Las injerencias políticas, los nombramientos caprichosos y la sensación de subordinación al poder del momento parecen pesar más y dejan una duda inquietante en el aire. ¿Podrá remontar el vuelo o ése va a ser ya su estatus definitivo?

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