10 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El chalé de la Navata se cuela entre los motivos de Iglesias para manejar TVE

Ahora se entienden muchas cosas. Sólo faltaba la traca final, el prodigio, que dejó las cartas del líder de Podemos boca arriba, por si alguien tenía alguna duda de lo que hay detrás.

Las cartas del líder de Podemos han quedado al descubierto en su mal disimulada operación para controlar la TVE pública a cambio de dar su apoyo a Pedro Sánchez y no son pocos los análisis de opinión que se centran en el tema.

En su columna de El Mundo, Rafa Latorre es especialmente duro con el "profesor Pablo Iglesias" que se "enfadaba mucho con esa izquierda paleolítica que andaba negociando la Consejería de Turismo cuando por lo que debía pelear era por un telediario en Canal Sur".

Aunque "su vida ha cambiado mucho" permanece "un único convencimiento firme sobre el que se erige toda su política: la hegemonía se conquista en la televisión. No en las redes o en los periódicos, no por supuesto en el Parlamento, sino en ese fascinante vehículo de masas que, a pesar de los agoreros y el millenialismo, sigue siendo el gran conformador de las conciencias".

La TV le ha permitido pasar de Vallecas a La Navata en tiempo récord

Y es que, a juicio de Latorre, "la televisión suministra el combustible de Podemos, que es la emoción, y por eso Pablo Iglesias no se va a dejar un pelo de la coleta en peleas sobre políticas sociales, sanidad o defensa. Quién quiere redactar leyes pudiendo ordenar escaletas. Su reino es de otro mundo, el catódico, donde nació, creció y se desarrolló. Un mundo de frenesí que afecta dramáticamente al mundo real: a él le ha permitido escalar en tiempo récord de un pisito en Vallecas a un chalé en La Navata". 

El periodista asegura que "TVE es el ministerio que Pablo Iglesias ansiaba para Podemos y no, claro, para plantar allí a un tecnócrata ni a un gestor, de ahí que en la terna sólo hubiera expertos en mensajes y no en cuentas".

Vamos, que "Pablo no quiere deponer a José Antonio Sánchez, quiere a su propio José Antonio Sánchez y ese es el precio que asumió el otro Sánchez, Pedro, para llegar a La Moncloa. Si la operación fracasó fue porque requería de un prodigio final: tenía que ser Pablo Iglesias quien se lo anunciara al propuesto, por eso de la deuda moral, y él lo hizo con la falta de pudor que le caracteriza. La de quien se cree la neutralidad misma". 

 
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