27 de Julio de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Oriol Junqueras durante una entrevista  en televisión / DAVID ZORRAKINO - EUROPA PRESS
Oriol Junqueras durante una entrevista en televisión / DAVID ZORRAKINO - EUROPA PRESS

Novela negra española

Junqueras dice que no contempla por ahora la vía unilateral, o sea, independencia, autodeterminación, amnistía y referéndum para que salga lo que previamente hay cocinado

| Manuel Avilés Edición Alicante

Cuando lean esto, queridos amigos, andaré por tierras portuguesas. Cerca de Oporto. No crean que me he fugado como Roldán, que esa era mi discusión con Antonio Asunción unos días antes de que él dimitiera: ¿Qué tienes tú que ver con un individuo – por muy director de la guardia civil que haya sido- si está con escolta policial de protección, pasando un fin de semana en un pueblo de Zamora con su novia y, con nocturnidad y por el registro del descuido sale por patas para Portugal que está a quince kilómetros y sin una mísera garita de vigilancia? ¿A ver, que tienes tú que ver, si no había ni una sola medida cautelar contra el tipo, solo la noticia en prensa de que tenía unos pisos en París cuyo modo de adquisición sembraba dudas?

No me he fugado –no tengo ningún motivo, ni tengo un duro para irme a ningún lado salvo que pretenda vivir de la mendicidad o el choriceo vulgar y las dos cosas quedarían muy feas a mi edad-.  Ando por tierras lusas  por causa de las putas y las pistolas, por causa de las prisiones, ese éxito literario – que me ha llegado a la vejez y que no puedo celebrar a estas alturas ni con un vis a vis en condiciones, como para que me haga la ola el cuadro de la santa cena del dormitorio y pueda salir, montera en mano, brindando la faena a los vecinos envidiosos. Una pena esta decrepitud.

Oporto, Peso de Regua, preciosa ciudad ribereña del Douro donde he venido a dar con mis huesos por causa de la literatura. De prisiones, putas y pistolas ha tenido la culpa, la novela sobre el desmantelamiento de ETA en la cárcel que me está haciendo saborear las mieles del éxito antes de dar con mis huesos en el crematorio del vial de los cipreses como acertadamente dice mi amiga Laura Chica, ese pibón malagueño, escritora honda y sabia, brillante en su libro Autoamor,  psicóloga con sentido común infinito cuando afirma. “Venimos, vivimos y nos vamos. No hay más. No lo olvides”. Cuando vuelva, en unos días, si no me atrapa el vino de Oporto o una portuguesa dulce como el “bon bocado” – pastel exquisito de crema-, la entrevistaré en Onda Cero, con mi Luz Sigüenza, que lleva más de veintidós años teniéndome a dieta y dándome esquinazo. ¡Que sufrimiento, señor!

Recurso literario aparte, desde el extranjero, sigo las noticias de España. Tengo mono de periódicos que ahora soluciono fácilmente porque estoy aprendiendo a manejarme, con dificultad, con ese genio maligno que son las redes sociales y los “interneses”.

 

España tiene cada día más cara de novela negra. Junqueras – penado en tercer grado adquirido a velocidad supersónica e inusual en las cárceles, en espera de indulto con idéntica rapidez- dice que no contempla por ahora la vía unilateral. Para los legos en derecho -voy a tirarme el pegote de sabiduría jurídica- la vía unilateral la podemos llamar también Vía Kubati sin tiros, o sea, independencia, autodeterminación, amnistía para que podamos volver a las poltronas y referéndum para que salga lo que previamente tenemos medio cocinado. Junqueras – me hablan muy bien de él los funcionarios que lo han tenido preso en la cárcel de Estremera- dice que pasa de la vía unilateral y un tal Jordi Sánchez - ¡qué apellido tan catalán!- líder de los Puigdemones, se tira a su pescuezo acusándolo de tutelar a Aragonés – otro apellido que tal- , de dejarlo con las manos atadas y proclamando que de renunciar a la Vía Kubati sin tiros, nada de nada. No sé si los equipos de tratamiento de Lledoners actuarán proponiendo la regresión de grado por reincidir en sus propuestas delictivas. No me llamen facha. Soy ius positivista  a tope y digo lo que oí hace unos días a Felipe González: Si hay que cambiar la Constitución y el Código penal, cámbiese, pero cambiarlo a la fuerza y por cojones  - interpretación libre- no es posible en un país que se llama Estado de Derecho.

En estas, para contribuir a la España de novela negra, sale Sánchez y dice preparando el terreno indultador: Buscamos la concordia y no la revancha.

Yo creo que los discursos a Sánchez se los hacen a medias Adriana Lastra y Ábalos

En lugar de haber  estudiado derecho y criminología en mis años mozos, cuando no tenía michelines, lucía pelo negro azabache y mis partes blandas partían almendras en lugar de ser una ridiculez como ahora – yo pasé por la universidad pero ella no pasó por mí- debí hacer un curso de fontanería, instalador de gas o corte y confección. Más provecho habría sacado. Jamás oí a aquellos magníficos profesores: Bernardo del Rosal, Javier Boix, Juanjo Díez, Pepe AsensiManuel Atienza…. Hablar del Ius Puniendi – el derecho del Estado a ejercer violencia legítima contra quienes vulneran sus normas- como derecho de revancha ni de venganza ni leches en conserva. Yo creo que los discursos a Sánchez se los hacen a medias Adriana Lastra y Ábalos. Y la derecha, ultra, ya vemos a Casado del brazo de Abascal rampando – no voy a ir a Colón ni loco- que no largue tanto que este lío empezó con ellos y con Rajoy haciendo nada, algo en lo que ha sido un auténtico especialista.

Nuevamente acabo cabreado como un mono por la política y los portugueses me miran raro como diciendo: a este tío le ha dado un aire.

Hace unos días tuve un encuentro afortunado y literario en Alicante. A ver si me da tiempo a llegar a la presentación en la Casa del Mediterráneo. Ignacio del Olmo, Comisario de Policía y Jefe de la misma en Alicante, me ha hecho llegar su libro. El laberinto y la Diosa Triple. El título, que puede parecer enigmático, queda aclarado en el subtítulo: Del origen de la imaginación creativa y la novela policiaca. ¿Quién mejor para escribir de novelas policiacas que un comisario principal de la Policía?

Compartí hace unos días un buen rato de charla con Ignacio del Olmo y tras oírlo hablar con pasión de la literatura negra y policiaca me salió la vena de entrevistador radiofónico que Luz me ha contagiado: ¿Oye – le pregunté- tú no serás sociólogo o filósofo o antropólogo? Yo soy un humilde guardia – contestó-.

El libro de Ignacio del Olmo está plagado de frases antológicas por las que la Policía hará bien en ponerle una medalla

¡Me cago en la leche! Pocos guardias, ni humildes ni vanidosos, conozco con el dominio literario, de la novela y de su historia. Ignacio, el autor de El laberinto y la Diosa Triple, es un humanista de primerísima magnitud y a lo largo de su libro se pasea con autoridad y sapiencia por la obra de Cervantes, de Séneca, de Edgard Alan Poe, de Borges o García Márquez, de Quevedo o de Nabokov. Me quedo petrificado: cita el tío desde el Pseudo Dionisio Areopagita, hasta Santo Tomás de Aquino o Jacques Lacan

El libro está plagado de frases antológicas por las que la Policía hará bien en ponerle una medalla o – mejor- regalarle un jamón para que lo comparta con los amigos: ¿Por qué el mal y sus encarnaciones pueden ser triviales e incluso vulgares? ¿Cómo es posible que Dostoievski supiera más de interrogatorios que los modernos investigadores? ¿Cuál es el entramado que teje lo que llamamos realidad? El conocimiento es una carrera de relevos: lo recibimos de quienes nos precedieron y lo transmitimos a quienes nos siguen. Para los policías, la novela policiaca ocupa un lugar no mucho más destacado que los cuentos infantiles… la novela policiaca y negra no suele dejar en buen lugar a las fuerzas de policía…los detectives privados suelen triunfar allí donde los policías supuestamente fracasamos. Este libro es un laberinto, el hilo de Ariadna es el índice.

No crean que le estoy haciendo la pelota al Comisario del Olmo. Me he pegado cuarenta años en la cárcel. Nunca he sido expedientado ni procesado ni condenado ni detenido – como falsamente publicó uno que se pretendía periodista en un libelo facha-. Mi miedo a la cárcel es cero porque, si a estas alturas tuviese que entrar, me darían la condicional más rápidamente que a Junqueras, a Rull y a Turull, para quitarme de en medio y ahorrar en viagras – en la cárcel hay un vis a vis cada quince días, mucho más que en la calle- en tónicos cardiacos y en antidepresivos. Mi afán peloteril al Comisario, por tanto, es cero.

Ando por Portugal con un tesoro en las manos: El laberinto y la diosa Triple. Lo presenta Ignacio en la Casa del Mediterráneo el día 16. No se lo pierdan.