| 03 de Octubre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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El zorro de Puig versus el búho de la Belarra

Belarra ni está ni se le espera electoralmente hasta al menos dos años, y lo que pueda alargar Pedro Sánchez mientras los oráculos demoscópicos no les sean propicios

| Pedro Nuño de la Rosa Edición Alicante

A Ione Belarra parece haberla puesto el Gobierno de la nación para que reciba, una tras otra, como popularmente se decía en el Barroco: "la bofetada al tonto, que ni falta mano, ni sobra cara". La última "bascollà" (expresión valenciana equivalente a pescozón, golpe o tortazo en cogote) se la ha tenido que dar Ximo Puig, a quien debemos felicitar porque donde las dan las devolvemos, al tener que invertir motu proprio, y con dinero de nuestros impuestos cotangentes, cinco millones de euros compensatorias al montante total de las vacaciones y solazares invernales para los mayores, sufragadas en su parte sustancial por el IMSERSO, que ciñéndonos a la Comunitat Valenciana atiende, en parte proporcional del 20%, el hospedaje y manutención vacacional de 1, 7 millones de españoles con la provecta edad de merecerlo, siendo Benidorm su Ítaca preferida, o Peñíscola, Gandía, Cullera, Torrevieja, etc. bulliciosas y playeras residencias temporales como alternativas a la España mesetaria. 

Como ya venimos informando, la podemita ministra de Asuntos Sociales, ante la presión del sector turístico, aquí representado por Hosbec, poniendo las cifras demostrativas hasta el último céntimo sobre la mesa, se negó en redondo a negociar la mínima subida a los hosteleros, aún a sabiendas que las cifras (postpandemia, crisis energética derivada de la guerra de Ucrania, poder adquisitivo de los pensionistas, etc.) cantaban la obligatoriedad de un esfuerzo mínimo para con quienes se han dejado seseras y costillares trabajando para que el resto pueda tener hoy una de las mejores Seguridad Social de Europa, y de la que se deriva política y administrativamente el Instituto de Mayores y Servicios Sociales. 

Y es que el zorro de Ximo Puig, actual tono capilar incluido lo metafórico, sabe que tiene las elecciones en el inmediato 2023, por lo cual esa prontitud puede parecerle un ahí es nada en política, siempre y cuando, como ahora, tenga forraje para sus peculiares socios de gobernanza autonómica, y el incipiente virus intestinal de la ultraizquierda y acracia madrileña no provoque metástasis en el Cap i Casal valencià. Tal que así, y desafiando al Gobierno Sánchez, ha puesto una buena propina para completar la minuta vacacional de los yayos en su muy merecido jubileo, al tiempo que por una minucia presupuestaria puede presumir de más puestos de trabajo hospedero estable, mantenimiento de hoteles abiertos todo el año, porque cerrados por temporada baja, aunque pueda parecer incongruencia, se desgastan muchísimo más, y de que nuestra-su Autonomía ejemplifique ante las demás el turismo estable y sostenible sea verano o invierno. 

Felicitemos, siquiera por una vez, a quien ha sabido coordinar y apoyar la creación de empleo con la industria turística

Sin embargo, a la buhito (se fija, pero no entiende) Belarra ni está ni se le espera electoralmente hasta al menos dos años, y lo que pueda alargar Pedro Sánchez mientras los oráculos demoscópicos no les sean propicios (cada día le van peor), aguantando siete vidas gracias a sus pactos mefistofélicos con independentistas de ópera bufa, implícitas en tan disparatado guion las peleas entre actores y actrices, léase la última trifulca teatral entre la giganta Borrás y el pequeño pero bravucón Rufián; filoetarras que cambiaron el adusto monte y sus peligrosas encrucijadas, por el monto de un sueldazo y la cómoda existencia del bon vivant mitineros dando la vara en gozosas fiestas populares euskaldunas; dejando, por y para lo último, a Podemos y Asociados con su merienda de negros augurios a esperas del "vaya palizón que le dimos ellos a nosotros", entretenidos en peleas intestinas y fratricidas que nos recuerdan los enconamientos dialécticos de aquella Cataluña en 1937 cuando comunistas y anarquistas finalmente dirimieron sus diferencias a tiro limpio. 

No es esta columna habitualmente halagadora ni pelotera servil con el Molt Honorable castellonense, para eso ya están otros rentistas, pero felicitemos, siquiera por una vez, a quien ha sabido coordinar y apoyar la creación de empleo con la industria turística, entendiendo el enorme débito que la sociedad tiene con esa actualmente tercera edad que con ímprobo esfuerzo y renuncias colocó a España, primero en el mapa europeo, y después en el número 13 del PIB del mundo mundial. Quizás es algo que Podemos y allegados ideológicos no entiendan, pero tampoco esperen los votos de quienes ya van por su sexta década en adelante, porque la cicatería con el bienestar ajeno también se paga en las urnas. Y a lo que se ve tampoco andan muy sobrados. El zorro se mueve y caza papeletas, mientras la lechuza estática e indolente se aferra a su único asidero esperando a nadie y mirando fija a ninguna parte cómo se consumen las utopías cuando te vendes al establishment.