| 01 de Julio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Ximo Puig y Mónica Oltra en una de las últimas sesiones parlamentarias
Ximo Puig y Mónica Oltra en una de las últimas sesiones parlamentarias

Tus días están contados

La dimisión de Oltra la leerán mañana los historiadores, no como un sacrificio altruista y de autosacrificado martirologio, sino como una falta de autoridad del Président sobre su Gobierno

Ximo Puig tiene poca barba, pero ya ha puesto la suya a remojar, viendo pávido los resultados andaluces de su ayer amigo, hoy "conegut de guerra i prou", Juan Espadas. Lo tiene "peor imposible" no, lo siguiente, mientras sus mariachis socialistas cantan antes de callar: "el último brindis de un bohemio por una reina". Como antaño marcaban los grafitis oficiales de la capital del Turia embravecido: "hasta aquí llegó el agua" (1957), ahora la "riuà" política se lleva por delante a desdecida Mónica Oltra, y arrastra al tripartito hacia el cenagal de los pringados y una más que probable travesía del desierto a cuyo término el actual President ya no estará en la cosa pública. 

Me cae bien Ximo Puig, será por lo gremial, y lamento tan triste tocado y hundido, más por culpa ajena de una Mónica Oltra incapaz de sacrificarse a tiempo por sus siglas, antes muerta que sencilla, llevándose tras suya al despeñadero no sólo a Compromís, subterfugio valenciano de ERC con baja intensidad, sino a los poemitas que, y por cierto, la habían puesto a parir por insolidaria, y a sabiendas de que, caídas dos piezas medianas, la viga mayor socialista se derrumbaría por la inercia de un terremoto-terratremol cuyo epicentro está en Torrevieja, pero las ondas expansivas del descrédito público y publicado ya han llegado a Moncloa. 


Con patético histerismo Mónica, "compromesa" sólo consigo misma, pegando botes de adolescente cincuentona carmesí, intentaba encumbrarse ¡Olé mis ovarios! en una fiesta que se había montado como rendido culto a su persona en plan targeting coreano Kim Jong-il. "No me ayudes que es peor", debió pensar para sus adentros el Molt Honorable castellonense, cuando vio las desvergonzadas y horteras imágenes del danzad malditos, danzad, reconcomiéndose en lo fácil que hubiera sido todo con la dimisión de la vicepresidenta imputada (en fingida petición propia por "honestidad y coherencia"), siempre hay un cargo lejano y bien retribuido para un descosido político, sustituyéndola por la misma persona que obligadamente, tarde y mal, tendrán que poner ahora, salvo que Compromís quisiera romper la baraja dando fin a la partida y mano del tripartito. Pero nadie derramará mañana más lágrimas por la reinona, a reina muerta príncipe puesto, excepto ella y sus directamente paniaguados, porque la revolución devora a sus propias hijas, y Ximo entona el oremus: tanta Gloria tengas como paz nos dejas. 

Aunque no lo entienda muy bien, Carlos Mazón se está leyendo y acabando el tocho "La función del orgasmo", de Wilhelm Reich, primero por entender (sentencia firme pendiente del Supremo), cómo el sátiro del ex de Oltra se hacía pajillas con la mano tonta de una inocente criatura a la que la aforada vice, tan feminista ella, no sólo jamás acudió a consolarla entonando mea culpas colaterales, sino que la dejó ¿comisión u omisión? laboralmente con una mano atrás y otra delante; en el pecado ha llevado a la penitencia Mónica Oltra contra el mundo. Y segundo, porque todo este folletín naturalista del XIX, a Mazón le va a dar el gustazo de llegar al Palau de la Generalitat, carrer dels Cavallers, 2, sin mayor esfuerzo que dejando se maten los contrarios talmente con el ejemplo de sus coleguitas andaluces, o que los decapite un tribunal cuando empiecen a sacar el "tú más que yo", y la ropa interior de ciertos pretéritos acuerdos poco confesables. Tiempo al tiempo con las redes y con el propio Compromís entregando la cabeza de la interfecta vicepresidenta porque "en política no hay amigos, sino cómplices" como escribiera el periodista calavera Rafael Barrett. 

A Ximo Puig no le importa el combustible ninot Oltra, ella sola se ha hecho el harakiri, no sin antes culparnos: "Ganan los malos"

¿Se pueden adelantar las elecciones? preguntábamos ayer. Los socialistas especulan con que tal y como está la pringue nacional-independentista, muchos de sus votos, que no irían al PP ni hartos de café-licor, pero sí pueden repartirse: más al PSPV presidencialista y menos a Unides Podem que temen les salga aquí otra "Avant País" tipo Adelante Andalucía, diezmándolos. Además, los sociatas, tienen el apoyo no sólo de la Televisanteta propia, sino de la pública nacional y la mayoría de las privadas, ahora que con el palizón andaluz "que le dimos ellos a nosotros", no saben dónde meterse salvo en arrearle estopa al mono Vox, y obligadamente tendrán que salvar al soldado Ximo Puig. En ello les van magros sueldazos progres a algunos/as conductores de programas tan sectarios como la televisión y radio china o cubana. 

A Ximo Puig no le importa el combustible ninot Oltra, ella sola se ha hecho el harakiri, no sin antes culparnos: "Ganan los malos" dixit la presunta, a jueces, fiscales y periodistas, sino la cerilla que prendió en Castilla-León, hizo flama absoluta en Andalucía y ahora amenaza con achicharrarlo a él propiamente. Ya lo dijo el emperador filósofo Marco Aurelio, y luego, como siempre, lo aprovechó el cine en boca de Gladiator: "tus días están contados". Cada día amnistiando (encubriendo) a la Doña Mónica ha sido reguero de votos para Mazón. 

La dimisión de Oltra la leerán mañana los historiadores, no como un sacrificio altruista y de autosacrificado martirologio, sino como una falta de autoridad del Président sobre su propio Gobierno, pues como en las geniales novelas de cornamentas (Madame Bovary, El amante de Lady Chatterley, La Regenta): fue el último en enterarse.