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La playa de Bolonia, un paraiso natural y cultural que enamora al mundo

Esta joya de la costa gaditana está de moda, pero además de arena blanca y un agua cristalina tiene muchos secretos escondidos que te descubrimos: piscinas, miradores y una ciudad romana.

Playa de Bolonia, Tarifa, Cádiz.

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Mejor playa de España o segunda mejor de Europa, son algunos de los títulos que acompañan al nombre de Bolonia. Un paraíso de la costa gaditana, perteneciente al término municipal de Tarifa, que es mucho más que una playa bonita.

Este enclave se ha puesto de moda entre los viajeros de todo el mundo, aunque no todos conocen los secretos que esconde. Bolonia es una ensenada en la costa de Cádiz con una larga playa de arena blanca, aguas turquesa y espumosas olas. Sin duda, invita a bañarse o a practicar windsurf o kitesurf, ya que la zona está frecuentada por estos deportistas. Pero además el chapuzón puede ser acompañado por las numerosas vacas que pasean libres por esta playa, despertando el asombro de los visitantes.

Continúan las sorpresas si recorremos esta playa hacia cada uno de sus extremos. De un lado, después de una caminata de unos 45 minutos, llegaremos a las piscinas naturales. Aquí la naturaleza ha sido caprichosa en sus formas, creando un lugar idílico para bañarse entre lascas de rocas y la mayoría de la gente lo hace sin ropa, ya que esta playa es naturista, es decir, que tanto los nudistas como los que no lo son conviven en armonía.

Piscinas naturales.

Si tomamos dirección contraria, el otro lado de la playa termina en una gigantesca duna de arena, a la que los visitantes no se resisten a trepar, para contemplar unas increíbles vistas del Estrecho de Gibraltar y de fondo: África.

El pasado se asoma en toda Bolonia

Si no han sido suficientes todos estos motivos para acudir a Bolonia, cabe resaltar que está rodeada por las sierras de la Plata y San Bartolomé, ambas cubiertas por densa vegetación de pinares y bosque mediterráneo. En la sierra se esconden cuevas y un enclave del neolítico conocido como 'la silla del Papa'. Desde este punto la panorámica es increible y los únicos que tienen mejores vistas son las numerosas rapaces que sobrevuelan el Estrecho.

No es de extrañar que este lugar, con una pequeña población que vive todo el año, sea destino para el turismo porque desde muy antiguo fue el lugar escogido por diversas civilizaciones para establecerse. Pero los que dejaron una huella imborrable y un auténtico tesoro fueron los romanos. Hablamos del conjunto arqueológico de Baelo Claudia, la 'pequeña Roma' que se asentaba junto al Atlántico.

Los romanos ya vivían en el paraiso

La ciudad tiene su origen en el siglo II a.C. y el propio emperador Claudio le otorgó la categoría de municipio romano. La importancia de este lugar es principalmente económica, ya que la industria de la pesca y la cercanía con el Norte de África hacía de base comercial para los romanos. Aquí pescaban fundamentalmente atún, hacían salazones y preparaban el garum, una famosa salsa de pescado de aquellos tiempos. Aún, hoy en día, la gastronomía gaditana tiene al atún rojo como uno de sus grandes reclamos y es exportado a las cocinas internacionales más prestigiosas.

En ningún lugar de España se puede ver con tanta claridad la planificación urbanística de una ciudad romana, así que la propuesta cultural es del mayor nivel. En el conjunto arqueológico se puede diferenciar a la perfección la zona de factoría de la ciudad, de aquella en la que tenían sus casas, tiendas y tabernas, donde tomaban sus baños en las termas o asistían a algún espectáculo de entretenimiento en el teatro con aforo de unas 2.000 personas, este uno de los edificios más imponentes del conjunto.

También impresiona la basílica o palacio de Justicia por sus imponentes columnas y su nivel de conservación. Aquí se erige la colosal escultura en mármol de Trajano de tres metros de altura, pero se trata de una réplica ya que la original está en el Museo de Cádiz.

Una ciudad que era próspera hasta que fue golpeada por el mar y los terremotos cuatro siglos después de su creación y posteriormente víctima de asaltos e invasiones, por lo que fue abandonada en el siglo V d.C. A partir de entonces Baelo Claudia cae en el olvido, tan sólo algunas noticias de viajeros entre 1700 y 1900 hablan de la existencia de ruinas romanas. Es a partir de 1917 cuando la ciudad entra de lleno en la investigación arqueológica, para acabar en el lugar de visita que hoy la conocemos con una amplia programación de actividades culturales de música y teatro.

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