Cádiz esconde la playa más seductora de Andalucía: aguas turquesas, una enorme duna y 'spa' gratis
Una de las playas más salvajes del litoral gaditano se convierte en la recomendación preferida de las revistas más prestigiosas de viajes cono National Geographic o Lonely Planet para este verano.

Playa de Punta Paloma, Cádiz.
Las vacaciones en la costa de Cádiz siempre cumple las expectativas de los viajeros porque tiene todo: bonitos pueblos, excelente gastronomía, un ambiente siempre animado, pero sobre todo porque atesora algunas de las playas más bonitas de España, como ponen de relieve las guías más prestigiosas de viajes como National Geographic, Lonely Planet o Traveler.
Sin embargo, hay un punto de la costa que no es ni Bolonia ni El Palmar que destaca por su naturalidad, su arena dorada y sus aguas turquesas, y por poseer una enorme duna de arena que atrae todas las miradas al contrastar con el color del Atlántico y del bosque de pinos a sus espaldas. Nos acercamos hasta Punta Paloma, en el municipio de Tarifa (Cádiz), el paraíso del windsurf y de los que quieran un paseo y un baño inigualable con vistas al Estrecho de Gibraltar y a África.
Y es que la playa y las calas de que conforman Punta Paloma, continuación de la playa de Valdevaqueros, son 'salvajes', libre de construcciones a pie de playa, sólo hay algunos chiringuitos salpicados, campings y alguna que otra casa dispersa, por lo demás el paraíso es de color azul, turquesa, blanco y verde. Aquí no hay aglomeraciones ya que hay que caminar para recorrer la duna o llegar a las sucesivas calas, así que, tranquilo, que nadie te pondrá la sombrilla cerca.
Andalucía
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Manuela Herreros
Un 'spa' gratis en la misma playa de Punta Paloma
Además guarda también otra sorpresa, porque esta playa se convierte cada verano en un 'spa' gratuito, así que verás a muchos paseantes manchados completamente de un barro verdoso por todo su cuerpo. Se trata de una arcilla que se encuentra en uno de los extremos de la playa de Punta Paloma y que tras una 'mascarilla' dejará tu piel suave como si hubieras recibido un tratamiento de belleza.
En definitiva un lugar mágico donde, si no sopla viento de levante, conseguirás olvidar la rutina, disfrutar del sol, del mar, de un paseo a caballo o de un inolvidable atardecer.