El PP señala a Sánchez y Montero por “castigar” Andalucía y el presidente sale con los “señoros”
Los populares convierten el mitin de Córdoba en munición electoral y acusan al jefe del Ejecutivo de acumular promesas incumplidas, castigar a la comunidad con falta de inversiones y esquivar responsabilidades por el apagón y el accidente de Adamuz

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Córdoba
Pedro Sánchez desembarcó este domingo en Córdoba para arropar a María Jesús Montero en uno de los actos más importantes de la precampaña andaluza, pero su intervención terminó generando una respuesta inmediata del PP tras su ya comentada referencia a los acuerdos entre populares y Vox como “pactos de señoros”.
El presidente defendió que PP y Vox están dando “una patada a la Constitución” con sus acuerdos autonómicos y reivindicó una “Andalucía feminista” frente a lo que calificó como el modelo de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal. También cargó contra Juanma Moreno, al que acusó de aplicar recortes “a la chita callando” mientras defendía que Montero representa la alternativa para “blindar” los servicios públicos.
Contraataque inmediato
Pero el PP andaluz no tardó en contraatacar. El director de campaña del partido y cabeza de lista por Córdoba, Antonio Repullo, acusó a Sánchez de acudir a Andalucía únicamente para hacer promesas que después no cumple.
Según Repullo, el presidente y Montero representan “siete años de castigo a Andalucía” y reprochó al Ejecutivo central cuestiones como la infrafinanciación autonómica, proyectos pendientes en materia hídrica y la falta de inversiones estratégicas en Córdoba, como La Colada, Sierra Boyera o la electrificación ferroviaria.
El dirigente popular fue especialmente duro al asegurar que Sánchez y Montero “no pueden pisar la calle” y necesitan refugiarse en actos cerrados porque “los andaluces están cansados de promesas vacías”.
A esa ofensiva se sumó también el vicesecretario económico del PP, Juan Bravo, que aprovechó la cercanía del aniversario del apagón energético y de los cien días del accidente ferroviario de Adamuz para cargar contra el Ejecutivo.
Bravo denunció una gestión “negligente”, criticó que nadie haya pedido perdón por ambas crisis y señaló directamente al ministro Óscar Puente por no reunirse con las víctimas del accidente.
Mientras Sánchez trataba de movilizar a la izquierda con mensajes ideológicos en su habitual marco de forzar la crispación, el PP devolvió la campaña al terreno de la gestión y las cuentas pendientes con Andalucía.