Joana Pla, psicóloga: "Visibilizar la vejez como un proceso natural del que nadie puede escapar"
Esta experta en psicología sanitaria en imagen corporal lanza un mensaje liberador ante las machacantes campañas que pretenden instaurar un ideal de estética y de los riesgos de buscar la "eterna juventud".

La psicóloga sanitaria especializada en imagen corporal, Joana Pla,
Cremas, todo tipo de tratamientos, los más variopintos ejercicios y muchas operaciones quirúrgicas son las propuestas insistentes de la industria para conseguir frenar los efectos de la edad y aparentar una imagen joven ante la sociedad. Este es el machacante mensaje que reciben principalmente las mujeres a partir de los cuarenta años, aunque la presión cada vez afecta a personas más jóvenes. Sin embargo, es un objetivo difícil de conseguir y por ello genera frustración y malestar emocional. Así lo explica la psicóloga sanitaria especializada en imagen corporal Joana Pla que defiende adoptar una nueva postura.
Joana Pla ha lanzado un mensaje liberador y sostiene que uno de los principales retos actuales pasa por asumir que el cuerpo evoluciona con el paso de los años. Lejos de ser una realidad fija, la imagen corporal se transforma en cada etapa vital, por lo que intentar mantenerla inalterable desata una sensación de fracaso y angustia.
La experta ha abordado este asunto, que ha dado mucho de lo que hablar, durante una conferencia sobre ‘Emociones, imagen corporal y aceptación en el envejecimiento’, celebrada en el marco del curso ‘Alimentación, movimiento y bienestar: claves para un envejecimiento saludable’, organizado por la Universidad Pablo de Olavide (UPO) en su sede de Carmona.

La psicóloga sanitaria especializada en imagen corporal, Joana Pla,
El riesgo de perseguir una eterna juventud
La clave para evitar este malestar ante un reto 'imposible', según esta psicóloga, pasa por promover una visión más amplia del cuerpo, centrada en su funcionalidad y bienestar, y no únicamente en criterios estéticos. A su juicio, la sociedad continúa enviando mensajes que presentan la juventud como un objetivo permanente, ignorando que el envejecimiento forma parte del ciclo natural de la vida.
La especialista ha mostrado su preocupación por el auge de discursos y productos vinculados al antienvejecimiento. Suplementos, intervenciones estéticas, exigentes rutinas deportivas o determinadas tendencias alimentarias suelen presentarse como herramientas para conservar una apariencia juvenil, aunque no siempre son accesibles ni beneficiosas para todas las personas.
Según ha explicado Pla, este tipo de mensajes pueden afectar especialmente a quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad, al transmitir la idea de que envejecer supone perder valor o atractivo. Muchas personas, señaló, mantienen el deseo de recuperar el aspecto físico que tenían décadas atrás, ya sea volver a usar una determinada talla o recuperar el cuerpo de la juventud. Sin embargo, perseguir esos objetivos puede convertirse en una fuente constante de insatisfacción cuando no se aceptan los cambios naturales asociados a la edad.
La presión estética también acompaña a las personas mayores
Pla ha recordado que las preocupaciones relacionadas con la apariencia no aparecen de repente en la vejez. En numerosos casos son exigencias que se arrastran desde la adolescencia y que continúan condicionando la autoestima durante años.
Ese ideal de perfección física, reforzado por determinados mensajes sociales y culturales, puede seguir presente en edades avanzadas. Por ello, considera fundamental aprender a relacionarse con el cuerpo desde la aceptación y no desde la comparación permanente con etapas anteriores.

Imagen de una mujer frente al espejo. CEDIDA POR PSICOPARTNER 23/1/2022
Por ello, la psicóloga ha puesto el foco en el edadismo, especialmente en cómo afecta a las mujeres. Según explicó, todavía persisten estereotipos que asocian el envejecimiento femenino con la pérdida de atractivo, visibilidad social o incluso identidad.
Pla considera que esta visión responde a una tendencia histórica a valorar a las mujeres por su apariencia, relegando otras dimensiones personales. Como consecuencia, muchas sienten una presión añadida para mantener determinados estándares estéticos incluso cuando estos dejan de ser realistas. Por ello, reclamó un cambio de enfoque que permita entender a las personas como seres en constante evolución y no como cuerpos obligados a cumplir expectativas externas.
Familia, relaciones y bienestar emocional
Durante su intervención, la psicóloga ha destacado que uno de los factores más importantes para afrontar esta etapa vital es mantener vínculos significativos con otras personas y sentirse conectado con los propios valores.
Las relaciones familiares, el apoyo social y la capacidad de encontrar nuevos significados al cuerpo pueden contribuir a una mejor adaptación a los cambios que llegan con el paso del tiempo. En este sentido, animó a dirigir la atención hacia aquello que aporta bienestar y satisfacción personal, en lugar de centrarla exclusivamente en la apariencia física.
Envejecer no es perder capacidades
Frente a las visiones negativas asociadas a la edad, la psicóloga ha explicado que el envejecimiento también puede ir acompañado de importantes fortalezas. Entre ellas, una mayor madurez emocional, más capacidad para establecer límites, una mejor regulación de las emociones y una mayor asertividad.
Asimismo, ha insistido en que la vida afectiva, personal y sexual no desaparece con los años, aunque continúe siendo uno de los ámbitos más afectados por los prejuicios sociales.
No obstante, ha advertido de que los problemas de autoestima vinculados a la imagen corporal aparecen cada vez antes. De hecho, muchas mujeres comienzan a percibirse como mayores a partir de los 40 o 50 años debido a la presión social y a los modelos de belleza predominantes.