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La gran (y silenciosa) reducción de plazas en el tren que deja a decenas de trabajadores sin billete
La reducción silenciosa de plazas en los trenes Avant hacia Madrid ha dejado cada mañana a decenas de trabajadores de Ciudad Real y Puertollano sin billete y con su rutina laboral en jaque.

(Foto de ARCHIVO) trenes Madrid - Ciudad Real
Decenas de trabajadores que viajan a diario desde Ciudad Real y Puertollano hasta Madrid se están quedando sin billete desde hace semanas por la reducción de plazas en los trenes Avant, en un problema que afecta a cientos de usuarios que dependen del servicio ferroviario. La medida, adoptada silenciosamente por Renfe en mayo, ha provocado que conseguir asiento en el tren de las 6:36 horas sea casi una misión imposible.
Menos plazas, más frustración
Los usuarios habituales del Avant entre Ciudad Real y Madrid denuncian que desde el pasado mes de mayo se ha recortado un 25 % de las plazas disponibles en los trenes más madrugadores. El cambio de composición (sustituir las dobles unidades del modelo S-104 por los trenes S-100) ha dejado fuera a decenas de viajeros que antes sí podían desplazarse cada día con normalidad.
La Asociación de Usuarios de Tren Avant de Ciudad Real asegura que el problema se ha agravado desde el final del verano. “Durante julio y agosto apenas se notó, pero desde septiembre hay trenes donde literalmente no cabemos”, explican. Los billetes con tarifa reducida “vuelan en segundos” y muchos trabajadores “no tienen otra opción que pagar más o quedarse sin viajar”.
El tren de las 6:36, símbolo del malestar
El epicentro del conflicto está en el tren de las 6:36 horas, el más utilizado por quienes trabajan en Madrid y regresan a Ciudad Real o Puertollano al final del día. Hasta mayo contaba con 464 plazas; hoy solo ofrece 347.
Una diferencia que, sobre el papel, puede parecer técnica, pero que en la práctica supone que decenas de trabajadores se quedan sin billete cada jornada.
El segundo tren de la mañana, el de las 7:18 h, viaja también al límite de su capacidad y acumula retrasos medios de 25 minutos, lo que deja a los usuarios en una situación de completa indefensión.
Renfe calla y los usuarios se impacientan
El pasado 10 de octubre, la Asociación de Usuarios trasladó una queja formal a Renfe solicitando que se restablezca la doble composición original del tren de las 6:36. La petición fue remitida al director de Relaciones Institucionales de la operadora en Castilla-La Mancha, pero aún no ha habido respuesta oficial.
“Pedimos una solución inmediata. No se puede jugar con el transporte de quienes sostienen el día a día de las ciudades”, lamentan desde la asociación. Además, reclaman un plan alternativo en caso de incidencias o retrasos, ante lo que consideran “una pérdida continua de fiabilidad”.
El pulso de la España que madruga
Para muchos empleados públicos, sanitarios, profesores y profesionales del sector privado que viven en Ciudad Real o Puertollano pero trabajan en Madrid, el Avant es su única conexión real con el empleo. Un billete menos significa llegar tarde al trabajo, perder productividad o incluso tener que replantearse su residencia.
Lo que comenzó como un simple cambio técnico de trenes se ha convertido en un símbolo del malestar de la España que madruga: la de quienes sostienen su vida entre dos ciudades y dependen de un transporte que ya no les garantiza el asiento de siempre.
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“Un problema que se veía venir”
Los usuarios recuerdan que ya advirtieron del riesgo cuando se anunció el cambio de material rodante. “Reducir capacidad en plena recuperación de la demanda era una decisión absurda”, sostienen. El aumento de viajeros tras el verano ha confirmado sus temores.
Mientras tanto, Renfe guarda silencio. Y los viajeros, móvil en mano, esperan a las doce de la noche a que se abra la venta online para intentar conseguir —casi como si fuera un concierto— uno de los codiciados billetes para el tren madrugador a Madrid.