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El homenaje más incómodo para el Gobierno: Letur acusa al Estado de la tragedia de la DANA

Las familias de la DANA claman justicia y apuntan directamente a la inacción del Gobierno: “Las lluvias no matan, la negligencia sí”

Virginia Ortiz, familiar de una de las víctimas de la DANA

Virginia Ortiz, familiar de una de las víctimas de la DANAEuropa press

Luis Sordo
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Un año después de la tragedia que se cobró 229 vidas en la DANA del 29 de octubre de 2024, las familias de las víctimas siguen señalando al mismo culpable: la falta de previsión, la descoordinación institucional y la inacción política. Lo han hecho este martes, en un acto cargado de emoción, pero también de reproches directos a quienes —según denuncian— pudieron evitar el desastre y no lo hicieron.

Entre los discursos, uno destacó por su firmeza y claridad moral: el de Virginia Ortiz Riquelme, prima de Juan Alejandro Ortiz, uno de los seis fallecidos en Letur (Albacete), el primer municipio golpeado por la riada. Su intervención fue un mazazo contra la complacencia oficial.

«No fue este fenómeno el causante de la catástrofe que hemos sufrido. Es quien omite su deber, a sabiendas de que su omisión pone en riesgo vidas humanas, quien comete el acto primigenio que deriva en sus muertes», afirmó Ortiz ante un auditorio en pie, que respondió con una ovación cerrada.

“El Gobierno miró hacia otro lado mientras moríamos”

Virginia habló con serenidad, pero cada palabra sonó como una acusación contra la gestión del Gobierno central y la falta de coordinación entre administraciones. Recordó los días de angustia en los que las familias buscaban a sus seres queridos “mientras desde Madrid nadie daba la cara”.

«Mientras los vecinos de Letur rastreábamos con palas y linternas, el Gobierno se limitaba a pedir calma desde sus despachos. No hubo alerta suficiente, no hubo medios, no hubo humanidad», sentenció.

La joven quiso también agradecer la entrega de los voluntarios, bomberos y rescatistas que, “sin órdenes ni protocolos”, recorrieron barrancos y cuevas para recuperar cuerpos. “Cumplieron su promesa —dijo— de encontrarlos, aunque ya no fueran lo que solían”.

En su discurso, recordó también al tractorista valenciano David Lafforgue Gimeno, fallecido meses después y símbolo de la solidaridad ciudadana frente al abandono político. «Hablar de David es hablar de la gente que hizo lo que el Estado no supo ni quiso hacer: salvar vidas».

Letur, el pueblo olvidado por los despachos

Letur fue el primer grito de auxilio y también el primer olvido. Seis vecinos muertos y un municipio aislado durante horas sin ayuda oficial. Ningún alto cargo pisó el pueblo en los días posteriores, algo que las familias no olvidan.

«Que no se olvide que los primeros muertos fueron en Letur; que no se tape con Valencia», reclamó Tamara Muñoz, hermana de otra víctima, denunciando la “manipulación mediática” y el intento de desviar la atención hacia otras regiones más visibles políticamente.

Mientras en Valencia y Andalucía se multiplicaban los focos informativos, en Castilla-La Mancha las familias excavaban con sus propias manos.

La ovación más sincera de la tarde

El discurso de Ortiz fue el único interrumpido por aplausos, incluso entre lágrimas. Y no fue solo emoción: fue hartazgo. Entre los presentes se encontraban Carlos Mazón, Emiliano García-Page y otros dirigentes autonómicos. Todos escucharon de pie el mensaje que nadie en el Gobierno parece dispuesto a oír.

«Nuestro vecino no es el enemigo. Queremos vivir en paz, pero esa paz solo existe cuando hay libertad, dignidad y seguridad. El poder siempre ha sido nuestro. Unidos haremos justicia», concluyó Virginia.

Una frase que muchos interpretaron como un dardo directo a Pedro Sánchez, quien a la misma hora comparecía en el Senado por el caso Koldo, envuelto en polémica y sin una sola referencia a las víctimas de la DANA.

Flores, música… y una ausencia clamorosa

El acto, celebrado en Valencia, reunió a un millar de personas en torno a un monolito conmemorativo. Se guardó un minuto de silencio, se depositaron flores y la cantante María Bertomeu interpretó “Mont Vetlatori”, en uno de los momentos más desgarradores del homenaje.

Un año después, el silencio oficial duele más que la lluvia

Doce meses después, no hay dimisiones, no hay responsables, no hay explicaciones. Solo informes cruzados, ruedas de prensa y una comisión parlamentaria que duerme en un cajón del Congreso.

Virginia Ortiz y las familias de Letur, Valencia y Andalucía lo tienen claro: la naturaleza puede ser implacable, pero la negligencia mata más.

“Las lluvias no matan. Lo hace la indiferencia”, podía leerse en una pancarta.

Y esa frase, simple y demoledora, resume todo lo que el Gobierno de Pedro Sánchez sigue sin querer entender.

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