El asesinato de Melissa deja al descubierto las tremendas lagunas del sistema VioGen: "riesgo bajo" a pesar de claras advertencias
El último crimen machista en nuestro país vuelve a poner el foco en el sistema que supuestamente tiene que defender a las mujeres víctimas de violencia de género. Pese a las denuncias, los antecedentes del agresor y una detención reciente por quebrantar una orden de alejamiento, el caso estaba catalogado como de “riesgo bajo”.

Trabajadores de la Delegación del Gobierno durante un minuto de silencio por el homicidio por presunta violencia de género de una mujer en la provincia de Pontevedra.
Tristemente, una vez conocidos los detalles y la historia que precede al último crimen machista de España, se puede afirmar que lo que lamentablemente le ha ocurrido a Melissa podía pasar. El asesinato de esta mujer de 43 años hallada sin vida en su vivienda de Seseña (Toledo), vuelve a poner en el punto de mira la valoración de riesgo del sistema VioGen, encargado de proteger a las mujeres que denuncian violencia de género y que, en este caso, situaba el riesgo en un nivel bajo pese a la acumulación de antecedentes de su expareja y advertencias evidentes del peligro.
Su presunto agresor, su expareja, no era un desconocido para las autoridades. Tenía antecedentes por violencia machista y había sido detenido a finales de enero tras una denuncia interpuesta por la propia víctima. En ella relataba maltrato psicológico y vejaciones continuadas desde noviembre de 2024, coincidiendo con el inicio del proceso de divorcio. A esto hay que añadir que el pasado 12 de abril, apenas diez días antes del crimen, el hombre fue arrestado de nuevo por quebrantar una orden de alejamiento. Aun así, en el momento de los hechos no constaban medidas judiciales en vigor sobre él.
A pesar de contar con este historial reciente, la víctima figuraba en el sistema de seguimiento integral de los casos de violencia de género (VioGen) con un nivel de “riesgo bajo”, una calificación que ahora centra las dudas sobre la capacidad de anticipación del sistema en casos con reincidencia y escalada de conductas.
El caso deja en evidencia una de las principales lagunas del sistema: la dificultad para ajustar la valoración del riesgo cuando se acumulan episodios recientes de especial gravedad, como el quebrantamiento de una orden de alejamiento o la reiteración de detenciones. La calificación de “riesgo bajo” en un contexto con antecedentes y reincidencia plantea interrogantes sobre los criterios de evaluación y la rapidez de actualización de las alertas, en un sistema diseñado precisamente para anticiparse a desenlaces como el ocurrido en Seseña.
Castilla-La Mancha
Asesinada a cuchilladas en Seseña por su expareja, que después se ahorca
Alejandro Ibáñez
La noche del crimen, paso a paso
El crimen se produjo este jueves. Según fuentes de la investigación, Melissa fue encontrada en su domicilio con signos de violencia por arma blanca. En la misma vivienda, los agentes de la Guardia Civil localizaron al presunto agresor ya fallecido por ahorcamiento. La intervención policial se desencadenó tras un aviso por una pelea entre el agresor y el hijo de la víctima, que tuvo que ser trasladado a un hospital, donde permanece ingresado.
Una vecina de Seseña avisó a la Guardia Civil de una pelea en la calle: eran la expareja de Melissa y su hijo peleando. Este, en su declaración, afirmó que se le había abalanzado y le intentó matar con una especie de soga. Después, otra llamada alertó a la Guardia Civil de que una mujer estaba pidiendo auxilio porque la querían matar. Cuando llegaron los agentes el crimen ya se había producido y el agresor se había quitado la vida ahorcándose.
De confirmarse como caso de violencia machista, serían ya 17 las mujeres asesinadas en lo que va de año, 1.360 desde 2003. Entretanto, el caso de Seseña añade presión sobre los mecanismos de valoración del riesgo y su capacidad para responder ante señales que, a la luz de los hechos, resultaron decisivas.