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El luchador de Muay Thai y K1 Rubén Rondón jura bandera en Valladolid: la evolución de un campeón

El deportista vive uno de sus momentos más emocionantes en un momento vital en el que compatibiliza los entrenamientos con los estudios y su labor en NACE contra el acoso escolar

Rubén Rondón, jura bandera en la emblemática Academia de Caballería de Valladolid.

Rubén Rondón, jura bandera en la emblemática Academia de Caballería de Valladolid.ESDIARIO

David Lozano
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Rubén Rondón, seis veces campeón de España de deportes de contacto y orgullo de Valladolid, ha vuelto a dar un golpe sobre la mesa, aunque esta vez fuera del ring. El hexacampeón ha jurado bandera bajo el auspicio de la Academia de Caballería de Valladolid, la misma ciudad que lo vio nacer hace veinticuatro años.

La ceremonia, solemne y cargada de simbolismo, se celebró en el patio principal de la institución y reunió a autoridades civiles y militares, entre ellas el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, y el subdelegado del Gobierno, Jacinto Canales. Enmarcada dentro del 175 aniversario de la Academia y de los actos del Día de la Hispanidad, la jura de bandera fue para Rondón “un gesto de compromiso con mi país y con los valores que compartimos como sociedad”.

Al término del acto, el vallisoletano trazó un paralelismo que define bien su forma de entender el mundo: “En el Muay Thai, el Wai Kru es un ritual de respeto a los maestros, a la familia y a los antepasados, que se ejecuta antes de salir a luchar. Jurar bandera ha sido mi Wai Kru a España: un ritual de respeto a mi nación y a sus ciudadanos”.

El gesto, asegura, no tiene nada que ver con ideologías. “No estoy vinculado a ningún partido político —aclara— y precisamente por eso este acto tiene aún más sentido. Lo hago de forma libre, sin presiones ni etiquetas. Es un acto de madurez, una manera simbólica de reafirmar mi identidad como ciudadano y de reforzar la unidad entre compatriotas”.

Rondón defiende que no se trata de un gesto político, sino “de respeto y reconocimiento a las Fuerzas Armadas, a la Historia y a quienes lucharon por construir esta nación. El compromiso es con el país y sus ciudadanos, no con sus gobiernos”.

Su discurso, templado y sincero, recuerda por qué este joven deportista se ha convertido en mucho más que un campeón: es un símbolo de disciplina, respeto y superación. “El deporte me ha enseñado valores como la disciplina, el respeto, el esfuerzo y la lealtad al equipo. Hoy España es mi equipo”, afirma con serenidad.

Pero la historia de Rubén Rondón, Rubenthai en las redes sociales, no se escribe solo con guantes y combates. Muchos lectores de ESdiario ya conocen su trayectoria: campeón mundial amateur de Muay Thai, referente emergente en K-1 y MMA, modelo, actor e influencer. Un luchador de cuerpo, mente y convicciones, que sueña con conquistar las grandes ligas del combate… y algún día, quién sabe, un Goya.

Rubén Rondón, con el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, en la jura.

Rubén Rondón, con el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, en la jura.ESDIARIO

Porque Rubén no llegó a las artes marciales por capricho, sino por necesidad. Tenía apenas ocho años cuando la presión de sus acosadores le obligó a aprender a defenderse. “Entonces la palabra bullying casi ni existía”, recuerda. De ese dolor nació el campeón.

Rubén Rondón y NACE, contra el acoso escolar

Hoy, en un giro poético del destino, el niño que sufrió acoso es embajador de la asociación NACE (No al Acoso Escolar), liderada por la docente Carmen Cabestany, una figura esencial en la lucha contra esta lacra social. Hace apenas unos días, Rondón presentó junto a NACE el decálogo contra el bullying en el Ayuntamiento de Valladolid, acompañado por los concejales Francisco Blanco (Hacienda) y Carolina del Bosque (Juventud).

Un acto simbólico y contundente. Porque, como él mismo subraya, “el acoso escolar no se combate solo en las aulas, también en las calles donde los chavales crecen y se relacionan”. Los ayuntamientos, por su cercanía al ciudadano, son clave para activar talleres, campañas y apoyos directos a las víctimas.

Las cifras son demoledoras: uno de cada cinco alumnos en España reconoce haber sufrido acoso escolar, según la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña. Secuelas que se arrastran durante años: ansiedad, depresión, aislamiento, incluso pensamientos suicidas.

Por eso cada gesto cuenta. Cada acción suma. Y la de Rondón, embajador de NACE, tiene el peso de quien sabe lo que cuesta levantarse. “El dolor —dice— puede ser el primer paso hacia la fortaleza, si aprendes a transformarlo”.

Desde el cuadrilátero o desde un atril, Rubén Rondón sigue luchando. Contra la violencia, contra la indiferencia, contra los prejuicios. Y ahora, tras jurar bandera, también como símbolo de compromiso con su país y con su generación.

Una generación que, gracias a él, aprende que pelear no siempre es golpear: a veces es simplemente defender lo que uno ama.

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